Fue el pasado 14 de enero, un día que ya forma parte de la memoria colectiva de la Córdoba Cofrade, cuando ésta se llenaba de orgullo a resultas del impresionante cartel que se ha convirtió en el emblema de la histórica Semana Santa de Córdoba de 2017, obra de Nuria Barrera, una de las artistas esenciales del arte cofrade contemporáneo que logró un cartel único e irrepetible, que ya ha pasado por derecho propio a los anales de la historia de la Semana Santa de la ciudad de San Rafael y todo el Universo Cofrade.
Una obra en la que logró alcanzar, como pretendía, su objetivo de ser totalmente fiel a su estilo, y al mismo tiempo sorprender, una simbiosis solamente al alcance de unos pocos elegidos. La pintora afrontaba con la ilusión de las personas que destilan esa humildad auténtica que evidencian los que de verdad son grandes y la felicidad de ser consciente de haber logrado el horizonte que se marcó cuando asumió el reto, Nuria Barrera desveló el secreto mejor guardado para que todo el Universo Cofrade quedase una vez más embelasado de la infinita belleza que emana de su pincel.
Lo decía Guillermo Rodríguez en su crónica de la presentación. «el cartel de Nuria Barrera es un cartel insustituible, con el Cristo de Gracia como protagonista junto a la Puerta del Perdón (a las puertas de la celebración del 400 aniversario de su llegada a Córdoba, una escena inédita, en un marco que no podía ser otro este año, con un misterio nunca antes representado, a la altura del acontecimiento que gráficamente pregona.
Un cartel que ha cumplido con las enormes expectativas creadas derivadas de la incuestionable capacidad artística y de la infinita sensibilidad de una de las artistas más importantes de la actualidad. Un cartel emotivo, que derrocha ese sentimiento sincero que emana de cada poro de la piel de su creadora. Una obra que ya forma parte de la historia colectiva de una Semana Santa que está haciendo historia. Nuria Barrera lo ha logrado, ha conseguido crear el cartel que Córdoba merecía».
Como tuiteó mi admirado Manuel Jesús Roldán para felicitar a Nuria Barrera… citando a Vincent Van Gogh «Sueño mis pinturas y luego pinto un sueño». Tal vez sea esa la pura realidad que se esconde en su mensaje y que quizá se extrae de la magnífica entrevista que la artista concediese Gente de Paz, cuando se le preguntaba si creía más en el trabajo o en la inspiración.
Ella respondió de manera acaso premonitoria, acaso confesando algún secreto, «soy una persona que está siempre pensando. Yo si me desvelo o me despierto es pensando en el trabajo. Ahora porque tengo grandes encargos, pero también en las clases o en las alumnas. Soy una máquina de pensar a veces incluso tengo problema de sueño, el trabajo y la inspiración van siempre de la mano, es un proceso de trabajo continuo». Tal vez Nuria Barrera soñase el cartel del Cristo de Gracia antes de crearlo y si así fue, bendito sea el sueño de los artistas que permiten al resto de seres humanos estar un poco más cerca del Cielo.
Pasaron los meses y llegó el Jueves Santo al mismísimo corazón de la ciudad de San Rafael, que es en lo que se ha convertido para siempre su Santa Iglesia Catedral. Un corazón que late con una fuerza inabarcable por mor de una revolución que ha devuelto a la Semana Santa de Córdoba al lugar de nunca debió salir. Y con el Jueves Santo se realizó el sueño de Nuria Barrera. Un sueño maravilloso que se hizo realidad como ilustra esta magnífica fotografía difundida por el Cabildo Catedral de Córdoba, que es el mismísimo reflejo de aquel sueño que Nuria Barrera soñó para asombrar una vez más al mundo y para ilustrar para siempre la materialización del sueño de varias generaciones de cofrades de Córdoba.





