Crónica de un éxito asegurado

A la Sevilla cofrade no le quedó otro remedio que rendirse a la música de la Banda del Rosario de Cádiz. Su esperado acompañamiento musical a la Hermandad de la Sed del Miércoles Santo, que tanta trascendencia tenía en el panorama cofrade, puesto que implicaba la simbólica apertura de la puerta de la Semana Santa de Sevilla a bandas foráneas, no decepcionó a nadie. La excelsa formación gaditana ha evidenciado que se trata de una de las formaciones musicales más importantes de la actualidad y que su presencia en las calles hispalenses era la crónica de un éxito asegurado.

Se iniciaba la jornada a las 12 de la mañana en la Parroquia de la Concepción Inmaculada, cuando el cortejo de la Cofradía sevillana comenzaba a desfilar por las calles del barrio de Nervión. Sonaba la marcha «Cristo de Nervión», interpretada por la Banda de Música de la Oliva de Salteras. Posteriormente, sonaba, tras toque de aro, la gaditanísima marcha «Consuelo». Por las calles de su barrio, sonaron marchas como «Señor de Nervión», para luego pasar por el Hospital donde se interpretó la pieza «Esperanza». A su paso por la Iglesia de San Benito Abad fue el momento de «Pilatos a Jesús».

Más tarde, en su paso por el centro el repertorio escogido derivó a marchas clásicas, como es el caso de «Evocación», «Amor y Sacrificio», «Eucaristía» y «Pasión, Muerte y Resurrección», estas dos últimas en la Plaza de la Campana, donde volvió a sonar «Consuelo». Por la cuesta del Bacalao, las marchas «El Milagro», «Septem Dolorum» y «Eternidad» hicieron las delicias del público asistente, que reconoció el buen hacer de la banda del Rosario en todo momento. En su retorno al barrio de Nervión sonaron composiciones como «A tus Brazos, Madre» o «Requiem».

Sin duda fue una jornada espléndida tanto para la corporación hispalense, que vio probada cómo su valentía para apostar por una banda foránea se veía respaldada por el total compromiso y un nivel musical difícilmente equiparable de la formación gaditana. El público sevillano acogió con gran calidez los sones procedentes de la Tacita de Plata, en un ejercicio de honestidad y respeto por la música de calidad sin mirar la matrícula.

La Banda del Rosario vio cumplido el sueño de los músicos cofrades de toda Andalucía, derribando una puerta que parecía inexpugnable, y dando testimonio de que el buen trabajo termina obteniendo sus frutos. La perfecta simbiosis alcanzada entre la Cofradía de la Sed y la banda gaditana, se convirtió en la materialización del testimonio de fe de una crónica de un éxito asegurado. Enhorabuena.