Una Semana Santa llena de sabor cofrade, e imborrables imágenes para el recuerdo se nos acaba de ir. Una Semana Santa que para Córdoba ha sido singular por la nueva carrera oficial, pero que en toda Andalucía se ha vivido intensamente. A esta hora ya empiezan a dibujarse nuevos proyectos, mejoras, y retos que cumplir en la venidera semana mayor de 2018; siempre con el deseo de aumentar y hacer más grande y reconocible una forma de culto a la divinidad herencia de siglos.
No podemos obviar sin embargo, si queremos que la Semana Santa perviva como tal, que la esencia de la que emana se ve fuertemente amenazada. Las cofradías no corren peligro, ni lo que defienden ni representan, por un entarimado que ha de ponerse o no; ni por el declive de una Madrugada que se potenciará o no; o por el traslado o no de una carrera oficial. Son cuestiones políticas y sociales las que están detrás de los peligros ciertos que como nubes negras se ciernen sobre nuestras cabezas. Amenazas reales de las que debemos reflexionar y advertir en cada uno de nuestros círculos de amigos y hermanos
No son amenazas difíciles de señalar, están ahí, y algunas son ya un cepo siempre dispuesto a cerrarse a la mínima oportunidad, ni siquiera son amenazas anónimas, ya que tienen nombres y apellidos. Las que provienen del mundo político y mediático son fácilmente identificables y persiguen sobre todo un fin, hacer de la Semana Santa lo que no es, pervertirla y en su lenguaje normalizarla, hacerla “abierta”. Lo que quieren simple y llanamente es quitarle su vertiente espiritual y religiosa; bastardear la Semana Santa para que sólo se repare en sus elementos folclóricos y ésto sólo como reclamo turístico.
En el mundo de empresas transnacionales y filosofías progres antihumanas donde se cuestiona la familia constantemente y quiere borrarse de la sique colectiva los valores de los que nos han precedido, cortando los nudos de nuestras sociedades con las tradiciones que nos han conformado como personas; y donde petulantemente de una manera totalitaria se nos presenta ese paradigma no ya como triunfante sino como un hecho incuestionable en una especie de mantra omnipresente, el hacer la Semana Santa “abierta” es igualarla con cualquier fiesta profana y laica, de cualquier latitud, pero con un mismo fin apartar al hombre de la Trascendencia.
Las personas y organizaciones que persiguen tal fin no van a parar de tratar de conseguir sus objetivos, y van a utilizar sus peores armas es algo que debemos tener presente; a éste respecto los posicionamientos en medios de comunicación del responsable de Ganemos en Córdoba señor Rafael Blazquez (algún día habría que repasar la vida y milagros de este tal Blazquez, apuesto que sería muy aleccionador) o del profesor de derecho constitucional en la Universidad de Sevilla Sr. Joaquín Urias que ponía su punto de mira en los creyentes llamándonos gamberros, son sólo algunas de las perlas que en estos días hemos padecido.
Siendo lo anterior grave, sólo puede tener éxito en un caldo de cultivo cada vez más hostil con las cofradías y el cristianismo en general. Nuestro entorno es el de una sociedad secularizada, y secuestrada de los valores que el cofrade y el cristiano defiende. Nuestra sociedad que ha sido degradada por un falso concepto de la libertad, que se ha tornado en consumismo desaforado y un atroz individualismo que sólo acierta a sosegar bajas pasiones en una búsqueda infinita del placer efímero trata de arrinconarnos, o cuando menos de hacernos poco visibles. Poco podemos hacer los cofrades como tales, el individuo ha apartado a la colectividad y la solidaridad. El respeto entre las personas se ha degradado y las relaciones personales sanas se han cambiado por un marasmo de iniciativas para la autosatisfacción en el que el otro sólo tiene un aspecto utilitario.
Todo ello que es el día a día también toca, como no podía ser de otra manera, a un universo vivo como es el cofrade, compuesto de personas expuestas ante los abusos de los que somos victimas; ciertamente dentro de nuestras corporaciones somos acompañados por personas que no aciertan a comprender donde se hayan; pero es desde fuera donde se desprecia lo que no se conoce y trata de romperse lo que no se doblega a unos perversos valores dominantes. Si no cortamos de raíz con los efectos que esta situación produce cada vez será menos amable el poner nuestros cortejos procesionales en la calle. Es algo que no podemos permitir y que no debemos consentir.
La Hermandad del Rocío de la Macarena designa a Rafael Murad Puchol como pregonero de la Romería de 2027
Cruz de guía | La SGAE terminará de estrujar el bolsillo de las hermandades
Osuna y Marchena ponen fin a su peregrinación conjunta hacia El Rocío a partir de 2027
Sigue en directo la Coronación Canónica Pontificia de Santa María del Alcázar de Baeza
Los artesanos | Lo que no aparece en la factura
Pepi Maya inicia con la primera puntada el bordado del futuro techo de palio de Santa María de Consolación
El Nazareno del Amor conmemora sus 75 años de historia con una salida extraordinaria cargada de estrenos y memoria franciscana
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas»
Galería | La Virgen de la Merced bajo palio
El Cristo de la Buena Muerte de Jaén saldrá en procesión extraordinaria por el centenario de la Hermandad
La Cena de Huelva aprueba por unanimidad el proyecto de su futuro manto procesional para la Virgen del Rosario
La Hermandad de la Defensión formaliza la cesión de su nueva Casa de Hermandad por un periodo de 30 años
Enrique Barrero Rodríguez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2027
Córdoba, presente en el Congreso Internacional Carmelitano de Gibraleón
La Divina Pastora regresará a las calles de Carmona el próximo 10 de octubre 



