Hace un siglo la Hermandad de la Exaltación rendía culto a una talla que sustituyó a la actual. Esta imagen – también de autor anónimo – llegó de Málaga a Sevilla, bajo la advocación de ‘Virgen del Amor Hermoso’ y fue donada por José Castro y Mendoza, un hermano de esta corporación que tras venerarla durante algún tiempo en la capilla privada de su casa de la Plaza de la Encarnación, decidió entregarla a la Hermandad de a Exaltación.
La “Virgen malagueña” fue bendecida con el título de ‘Virgen de las Lágrimas’ por el Cardenal Almaraz en la iglesia de Santa Catalina el 14 de septiembre de 1913. Mientras, la primitiva talla de la Exaltación quedó relegada. Aunque este desplazo solo estuvo vigente durante veinte años. Fue el 8 de marzo de 1933 cuando la Junta de Gobierno reunida en Cabildo de Oficiales acordó que la primitiva y actual imagen de la Exaltación volviera al culto para sustituir a la dolorosa procedente de Málaga que fue devuelta a su donante.
Sin embargo, la Exaltación no fue el único destino de esta talla en Sevilla. En 1937 su dueño se la ofreció a la Hermandad de San Bernardo, corporación que perdió a su dolorosa en el asalto a la parroquia el 18 de julio de 1936. La nueva dolorosa fue sometida a una restauración por Sebastián Santos cuando llegó al “barrio de los toreros”. El resultado no fue satisfactorio y esta imagen nunca llegó a procesionar con esta hermandad. Este hecho motivó que Sebastián Santos realizara la actual talla de la Virgen del Refugio.
Llama la atención que bajo la estampa que ilustra el artículo, se sitúa a la Virgen en la Parroquia de San Román y no en Santa Catalina, sede de la Hermandad de la Exaltación. En 1923 la corporación tuvo que abandonar su sede por las obras de reparación que se estaban llevando a cabo en el templo, de manera que las imágenes fueron trasladadas a la Iglesia de la Santísima Trinidad. Dada la distancia que existían entre los dos templos, los titulares fueron llevados a la Parroquia de San Román un año más tarde, templo que está situado cerca de Santa Catalina, donde permanecieron hasta 1930.





