Un 12 de septiembre de 1983, hace exactamente 34 años, el mismo día en el que el arzobispo Carlos Amigo Vallejo bendecía e inauguraba el «nuevo» convento del Santo Ángel de Sevilla, tras las obras realizadas junto a la iglesia del mismo nombre, las calles de Triana estrenaban uno de sus retablos cerámicos más representativos y conocidos, el que preside la plaza del Altozano, situado en la fachada del edificio que hace esquina con la calle Betis, con la efigie de Nuestra Señora de la Esperanza.
Se trata de un azulejo que encierra un gran significado simbólico para la corporación de la calle Pureza ya que se encargó a iniciativa de la junta de gobierno de la hermandad, siendo hermano mayor Vicente Acosta Domínguez, para conmemorar la coronación canónica de la Virgen. Si bien la idea primigenia era que fuese instalado en el Altozano en cuanto se tuviera el decreto de coronación para iniciar los actos previos al acontecimiento, este fue finalmente concedido por bula pontificia de Juan Pablo II de 7 de abril de 1983.
El retablo es obra de Antonio Martínez Adorna y se concluyó el 22 de marzo de 1983, habiendo sido elaborado en la fábrica de Cerámica Santa Ana. Aun así, la pieza fue fechada el 28 de junio, al ser el día en el que se tuvo conocimiento oficial en Sevilla de la concesión por Roma de la bula autorizando la coronación. No obstante, no sería bendecido hasta el 12 de septiembre de ese año por el arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. El retablo tuvo un coste de 425.000 pesetas, más los gastos de la instalación que fueron donados, en un hermoso gesto fraternal, por la Hermandad de la Estrella.
Con unas dimensiones de 2,00 metros de ancho por 3,15 m de alto, está realizado con el tradicional color azul cobalto sobre fondo blanco. En su base lleva inscrita la mencionada fecha de 28 de junio de 1983. La azulejería está flanqueada por dos artísticos faroles de forja.





