Enrique Gutiérrez Carrasquilla: «Una simple limpieza es un proceso irreversible y si nos pasamos ya no hay vuelta atrás»

Poca presentación merece quien es uno de los restauradores más reconocidos del mundo cofradiero. Desde que se licenciara en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, Enrique Gutiérrez Carrasquilla ha realizado un gran número de intervenciones que le han valido importantes reconocimientos, como el premio Demófilo 1997 a una obra permanente por la restauración del Santísimo Cristo de Burgos. Por sus manos han pasado imágenes de gran valor devocional y artístico, pero también ha devuelto el esplendor perdido a no pocos retablos.

«En Sevilla hay un gran número de retablos y la mayoría necesitarían de, al menos, labores de mantenimiento»

― Ha intervenido multitud de retablos. ¿Cuáles destacaría y por qué?

Destacaría sobre todo el retablo mayor de la parroquia de Santa Ana de Triana. Es uno de los mejores y más antiguos retablos que hay en Sevilla (1542-1565). Es un retablo que combina pintura y escultura dentro de una estructura renacentista. En él participaron los mejores tracistas, ensambladores, tallistas y policromadores de la época, para enmarcar las 15 tablas pintadas por Pedro de Campaña y las esculturas de Nufro Ortega y Nicolás Jurate.

― Actualmente, ¿cuál piensa que es el retablo de Sevilla que necesita de una urgente restauración?

Bueno en Sevilla hay un gran número de retablos y la mayoría necesitarían de, al menos, labores de mantenimiento. Algunos con una simple limpieza quedarían perfectos y los costes no serían muy elevados.

Virgen del Rosario, El Salvador, Sevilla

― Ha restaurado la Virgen del Rosario, que ya está de vuelta en El Salvador. ¿Cuáles eran sus principales problemas?

El principal problema es que es una imagen realizada en tres diferentes tipos de soporte, barro para la cabeza, manos y Niño Jesús, y madera y telas encoladas el resto. La combinación de tantos tipos de soporte en una misma obra siempre da bastantes problemas que hay que solucionar para conservar la integridad de la imagen.

― En líneas generales, ¿en qué ha consistido la restauración que ha llevado a cabo?

En un principio consolidar los distintos soportes. Después, a nivel de policromía, hemos tenido que realizar una fijación generalizada de los estratos y posteriormente eliminar una gran cantidad de repintes para recuperar la policromía original.

― De la archicofradía de Pasión también ha restaurado el Cristo de la Humildad y Paciencia, Nuestro Padre Jesús de los Afligidos o la Virgen del Voto. ¿Cómo se siente al saber que recurren a usted hermandades para las que ha trabajado con anterioridad?

Bueno, eso es señal que están plenamente satisfechos con tu trabajo y si además es una de las hermandades puntera de la Semana Santa de Sevilla, pues te llena de satisfacción.

«No todo es tan fácil como decir, «está muy sucio y hay que limpiarlo como han hecho con otra imagen que ha quedado estupenda»

Cristo del Amor, Sevilla

― En El Salvador también se encuentra el Cristo del Amor. ¿Urge una restauración de la imagen?

Bueno, estos son temas muy delicados y de total competencia de las juntas de gobierno de cada Hermandad que debe evaluar la repercusión de una restauración, en este caso, en una imagen de la calidad y devoción del Santísimo Cristo de Amor. No todo es tan fácil como decir, «está muy sucio y hay que limpiarlo como han hecho con otra imagen que ha quedado estupenda». Tengamos en cuenta que una simple limpieza es un proceso irreversible y si nos pasamos ya no hay vuelta atrás. Hay que evaluar toda una serie de circunstancias que se hayan podido dar en la historia material de la obra y estudiar con minuciosidad toda la secuencia estratigráfica de la imagen, porque puede ser que no podamos practicar la limpieza que todos deseamos porque el resultado puede que no sea el deseado.

― Por sus manos han pasado no pocas imágenes de gran calado devocional. ¿Cuál es la máxima que suele respetar a la hora de intervenirlas? ¿Es distinta a la que aplica cuando restaura obras no devocionales?

Toda restauración debe basarse en El principio de mínima intervención. Toda manipulación de la obra implica riesgo, por tanto, hay que ceñirse a lo estrictamente necesario, asumiendo la degradación natural del paso del tiempo. Deben rechazarse los tratamientos demasiado intervencionistas que puedan agredir a la integridad del objeto.

«Toda restauración debe basarse en El principio de mínima intervención»

― Entre otras obras restauradas, la patrona de Málaga. Personalmente, ¿qué supuso restaurar la imagen que está en el ADN de cada malagueño?

De esto hace ya más de 20 años, en los principios de mi carrera profesional. Para mi supuso un gran espaldarazo en mi carrera, pues con treinta y pocos años intervenir en la patrona de una ciudad tan importante como Málaga era situarte en la élite de la profesión.

― Hablemos de su profesión. ¿Qué opinión tiene sobre los imagineros que se dedican a la restauración?

Creo que cada uno se debe dedicar en lo que realmente es especialista. La realidad es que no hay una normativa que regule este tipo de cuestiones y además cada hermandad es muy libre de encargarle el trabajo a quien quiera siempre que lo apruebe el cabildo general. De todos modos el arzobispado de Sevilla intenta que todas las restauraciones de imaginería religiosa sean tratadas por especialistas en restauración licenciados, ya que el paso previo a toda restauración tiene que pasar por la aprobación de la vicaría general al ser un bien de la Iglesia.

Virgen de la Victoria, Patrona de Málaga

― ¿Cuáles son los problemas que más acechan al ámbito de la restauración?

En la actualidad es una profesión que está en auge y como consecuencia el intrusismo es uno de los problemas. Se hacen intervenciones a muy bajo o sin costo alguno solo por aparecer en los medios de comunicación, lo cual repercute en la calidad del trabajo. También se está hipervalorando la importancia de los medios auxiliares de estudio que suelen ser técnicas médicas de estudio aplicadas a la restauración. Realmente son importantes para un conocimiento a fondo de la obra a tratar. Pero en contraposición se devalúa el trabajo manual que es lo más importante, la habilidad, conocimientos y experiencia del profesional. Un TAC o una radiografía no solucionan nada, solo nos sirve como herramienta de estudio, esto no se debe olvidar.

«Cada uno se debe dedicar en lo que realmente es especialista. La realidad es que no hay una normativa que regule este tipo de cuestiones y además cada hermandad es muy libre de encargarle el trabajo a quien quiera siempre que lo apruebe el cabildo general»

― ¿Goza de buena salud el ámbito de la restauración actualmente?

En general creo que sí. Cada vez se es más consciente de que el patrimonio hay que conservarlo en las mejores condiciones posible sobre todo con la aplicación de correctos programas de conservación preventiva.

― ¿Qué proyectos tiene por delante?

En la actualidad, la finalización de dos importantes obras, el Cristo Atado a la Columna de Hinojos, de Hita del Castillo, y el crucificado de San Pedro, de Marchena, anónimo del siglo XVI. Ya para después de Semana Santa obras importantes como la Virgen del Prado, de la parroquia de San Sebastián de Sevilla.