Cuando se desea con fuerza los sueños se cumplen. Eso lo saben todos los niños que piden con ilusión a los Reyes Magos que cada 6 de enero, materialicen los anhelos que ocupan un lugar de privilegio en los más íntimo de sus corazones. Así ha vuelto ha ocurrir con Fabio, un niño que siente una incalculable predilección por el Cristo de la Agonía, cuyo sueño va a convertirse en realidad por obra y gracia de Melchor, Gaspar y Baltasar. Y es que los Magos de Oriente, entre los regalos que le han traído la noche más hermosa, han incluido el que, con total seguridad, más ilusión le ha hecho al pequeño, la papeleta de sitio para acompañar, vestido de nazareno el próximo Martes Santo, al Cristo de sus amores.
Fabio, ya fue noticia hace tiempo en Gente de Paz, por su amor al Señor de la Agonía. Y es que cada Martes Santo, acompañado de su familia, no se perdía ni un solo detalle del paso de la cofradía a la salida de la Catedral situado en los escalones externos del templo, antes del giro de Cardenal González, disfrutando de cada detalle que le ofrece el misterio del Crucificado del barrio del Naranjo. “Con un plus de sensibilidad, nos ha plasmado nuestro paso con sus muñecos y una caja de cartón, flores pintadas y unas velas de candelabros” – explicaba por aquel entonces la cofradía desde su cuenta oficial en una red social -.
El Martes Santo de 2016, la hermandad, quiso devolver parte del cariño que Fabio muestra por la cofradía, permitiendo al pequeño que estuviese aun más cerca de la estación de penitencia de la corporación que protagoniza sus sueños de cofradía, invitándole a contemplarla desde el interior de la Santa Iglesia Catedral. Fabio pudo entonces disfrutar aun más de la cofradía a la que tanto quiere y sus cofrades reflejarse en la mirada pura y sin condiciones de un niño que nos invita a reflexionar sobre el sentido auténtico de las hermandades.
Ahora, pasado este tiempo, Fabio volverá a estar el próximo Martes Santo dentro de la Santa Iglesia Catedral, pero lo hará vestido con su túnica nazarena, para acompañar al Hijo de Dios y a su Bendita Madre de vuelto a su barrio en una jornada histórica que lo será mucho más para Fabio. Y su familia tendrá un motivo más para emocionarse cuando vea como el brillo de las pupilas de Fabio se entremezclan con ese reguero de fe preciosa que alumbra el camino de fe que las cofradías construyen cada año, sobre los cimientos de la verdad absoluta.





