El pasado 1 de mayo, Palma del Río fue testigo, un año más, de las tradicionales procesiones de las cruces de mayo, una cita marcada en rojo en el calendario de una ciudad que vive intensamente sus tradiciones, orgullosa y consciente de que es sobre la conservación de la herencia recibida como se puede construir el futuro.
A las 11:30, poco después de que cayera un chaparrón, ponía rumbo desde la plaza de la Expiración en dirección al ayuntamiento el paso de la Juventud Virgen de Belén teniendo previsto hacer un recorrido que se vio afectado por un aguacero que provocó que el paso tuviese que recogerse una hora antes de lo previsto.
Este paso sorprendía a los habitantes de Palma del Río por sus andares y por su exorno floral compuesto por peniculata, rosas y claveles entre otras. Un día en el que la juventud ha vuelto a demostrar que viene pisando fuerte.





