La hermandad de Palmeras protagoniza uno de los proyectos sociales más ambiciosos de la Córdoba Cofrade

Por todos es conocida la actividad social que la Claretiana Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Piedad y María Santísima de Vida, Dulzura y Esperanza Nuestra despliega sobre los distintos colectivos del barrio donde reside. Si uno de los puntales que elige la Hermandad para estrechar la desigualdad social durante el curso escolar consiste en la creación de sus distintas escuelas de formación, llámese Escuela de Flamenco financiada por la Fundación Cajasur, la recién creada Escuela de Música financiada por la Fundación Cajasol-la Caixa, y la coordinada a través de un programa de “voluntariado” que acoge a menores durante los periodos destinados a su Comedor Escolar; para estas fechas, la Hermandad cierra el año con un gesto sencillo y solidario que atiende a los colectivos más desfavorecidos, en concreto dirigiéndose a los mayores y a los que no cuentan con recurso económico alguno.

Desde que surge la Hermandad de la Piedad a principios de los años 70, sus respectivas Juntas de Gobierno han prestado una especial atención a los ancianos del barrio de Palmeras. De este modo, una de las actividades programadas anualmente por la Cofradía durante décadas para ellos consiste en la organización de almuerzos o cenas para sus mayores, que cuentan también en esta ocasión con la participación del grupo joven de la Hermandad, que los atiende con el cariño y dedicación que le caracteriza: “Porque estuve hambriento y me disteis de comer”.

La Junta de Gobierno que preside Raúl Torres protagoniza durante estas Navidades la atención de las personas mayores con un almuerzo, siendo financiado por uno de los componentes de la Asociación Cristo de los Faroles, que un año más contribuye con su generosidad a que una de las Hermandades más humildes de Córdoba ocupe uno de los primeros puestos en cuanto a financiación de proyectos destinados a actividades sociales, que por otra parte, es el principal y fundamental objetivo de la claretiana hermandad.

Así pues, este domingo 23 de diciembre, después de la Eucaristía, la hermandad en su pulso por darle un vuelco a la situación del barrio satisface con esta obra de misericordia las necesidades básicas de uno de los colectivos más desprotegido y vulnerable de nuestra sociedad cordobesa.

Por otra parte, el pasado jueves 20 de diciembre, la Hermandad de Palmeras ha gestionado el reparto de la cena de navidad de 50 familias, que la Asociación Pollos y Corazones ha tenido la gentileza de donar; gesto que desde estas líneas desea agradecer la Corporación claretiana a esta asociación cordobesa sin ánimo de lucro, dotación para cada familia que ha consistido en un pollo, una docena de huevos y cinco kilos de patatas, cuyo reparto ha sido realizado a través de Cáritas Parroquial de Miralbaida.

De este modo, la obra social de una hermandad modesta se concreta una vez más con un proyecto social que no lo es.