San Cayetano, tierra fértil para las vocaciones

Algunos acusan a las hermandades de vivir de espaldas a la Iglesia. Las critican por enredarse entre bordados, cirios o flores y dejar de lado la vertiente más espiritual. Sin duda, ésta es la que debe primar por encima de todas, porque las imágenes no son más que el medio a través del que nos acercamos a María y a su Divino Hijo. Puede que estas acusaciones, en algunas ocasiones, guarden un atisbo de verdad con debates estériles que se producen entre los cofrades, pero no debemos olvidar que las hermandades también son una fuente inagotable de fe y amor en las que afloran la fraternidad, la amistad y las vocaciones religiosas. Sí, porque en el seno de las hermandades también se alcanzan grandes vocaciones si no se descuida la formación de sus miembros, en especial, la de los jóvenes.

En el día de ayer, la iglesia conventual de San Cayetano fue bendecida con uno de los mayores regalos que Dios puede hacer a su feligresía, el de una nueva vocación. Fue en el transcurso de una emotiva Eucaristía oficiada por el Padre Francisco Javier Jaén (actualmente en el convento del Santo Ángel de Sevilla) a la que estaban llamados los hermanos de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen Coronada. Allí, en familia, el fraile anunciaba el inminente inicio del postulantado de Javier Galán Cuenca, mayordomo de la Archicofradía, que sigue los pasos de nuestro también hermano José Carlos Sillero. Otra vocación ha llegado a la orden descalza del Carmelo.

Javier Galán es San Cayetano y San Cayetano es, en buena parte, Javier Galán. Aunque, actualmente, ocupa el cargo de Mayordomo en la Archicofradía, Galán -como así lo conocen sus amigos- ha hecho prácticamente de todo en la hermandad, a la que lleva sirviendo desde su entrada en el grupo joven, el cual también dirigió. Siempre ha sido el primero en llegar y el último en irse. Precisamente, ha sido durante todo este tiempo cuando ha germinado en él la semilla de la vocación religiosa. Una semilla que ha crecido regada en el compañerismo, el respeto y el cariño de sus hermanos. Y, por supuesto, en el de un hogar familiar que ha sido agraciado con la llamada del Señor.

A sus 24 años, Javier Galán es graduado en Relaciones Laborales y así ejercía en el negocio familiar. A pesar de su enorme timidez, Galán se ha ganado en todo este tiempo el cariño de la familia carmelita. Su gran corazón y su sonrisa sincera lo han convertido en un pilar fundamental dentro de la Archicofradía. También sus dotes para ser un auténtico “manitas”, ya que Galán es uno de los artífices de los montajes y altares de cultos, así como de los pasos procesionales. Además, es el fiscal de paso de la Virgen del Carmen Coronada cada 16 de julio y hermanos de la Sentencia.

No vivimos en una época en la que sobren las vocaciones religiosas. En una sociedad en la que casi está mal visto ser joven y católico, ¿cómo decidir acudir a la llamada divina sin temor a ser juzgado? Hay que ser muy valiente para mirar de frente a Dios y dejar atrás la vida y comodidades que hasta ahora se han disfrutado, pues el camino por recorrer hasta la ordenación no es fácil. Se necesita mucha generosidad, constancia y una fe inquebrantable. Valores que Javier Galán tiene de sobra.

Hoy, la Archicofradía del Carmen de San Cayetano tiene un motivo más por el que rezar a su gloriosa imagen coronada. También, para dar las gracias, pues Javier Galán es un orgullo para sus hermanos carmelitas.