Aunque sea tan solo un padre nuestro

Desde hace muchos años, en numerosas tertulias y corrillos cofrades, con asiduidad sale a relucir la misión evangelizadora de las Cofradías y Hermandades en la sociedad y de una manera especial con los hermanos y devotos de dichas corporaciones.

En multitud de ocasiones se habló de que quizás, la formación no era lo suficientemente amplia, que el número de hermanos que asistían a los cultos era insuficiente, la implicación en el día a día de la Cofradía de los mismos prácticamente nula y ¡cómo no! Que muchos, solo aparecían el día de la procesión. En ese sentido, bien hablamos del hermano de cirio, del que lleva alguna insignia, del costalero, el músico o los hermanos de negro.

Pues bien, en este histórico y eterno debate, siempre estaba esa voz que intentaba justificar algunas actitudes argumentando que aunque el hermano costalero o nazareno, no volviera hasta el año que viene, el esfuerzo había valido la pena, pues a pesar de todo, se había conseguido aunque sea que se rezara un padre nuestro antes de salir la corporación a la calle.

¡Vale! Lo acepto. Durante estos años, las Cofradías y Hermandades, aparte de llevar su catequesis a la calle, también consiguieron que se salvara algún alma tras el capirote, en el hermano que hacía promesa o en aquel que sudaba bajo una trabajadera y también, hemos escuchado esa conformista y en algunas ocasiones hasta victoriosa opinión de que al menos, una persona rezará un padre nuestro durante unos segundos una vez al año.

¿Y este año qué? Este año, en las últimas semanas de cuaresma y en los días de Semana Santa de una manera especial, en las redes sociales hemos visto como multitud de cofrades, han subido 400.000 historias con las fotografías de sus titulares, de recuerdos cofrades y otras añoranzas acompañados de frases románticas como: “volveremos a soñar juntos” o “el año que viene nos encontraremos”, acompañadas con sus emoticonos y demás modernuras del momento y pensando, cuando se podrán celebrar magnas y extraordinarias, como si estuviera la situación para pensar en esas cosas ahora.

Pues llegó el momento de la verdad. Se han abierto en gran parte de nuestra geografía los templos y por fin, podemos rezar ante Jesús Sacramentado en la Sagrario y también, rezar ante nuestros titulares. Atrás quedaron las historias de instagram, las publicaciones de Facebook y el que todos seamos deportistas. Ha llegado el momento de visitar a nuestro mejor amigo, el cual no dejó de amarnos día y noche, permaneciendo su amor encendido en los corazones, como lo está siempre encendida la luz del Sagrario.

Y este año que no hemos realizado estación de penitencia por nuestras calles ¿Seremos los cofrades capaces de llevar a las almas ante nuestros titulares a los templos? ¿Seremos capaces de llevar a ese hermano a la capilla de nuestra corporación para rezar aunque sea tan solo un padre nuestro?

Llegó el momento de la verdad, de alejarse de “postureos” y de salir al encuentro de nuestros hermanos con verdadero celo apostólico. Llegó el momento de no caer en el conformismo y de decirle a todos esos hermanos y devotos que han llenado las redes semanas atrás de manifestaciones de amor, que los templos están abiertos y que es el momento de ir ante Ellos, para darle gracias, rezar, pedir, llorar, ofrecer plegarias, flores y encender velas.

¡No hace falta esperar al año que viene! ¡No hace falta conformarse con tan solo un padre nuestro! Es el momento de llevar a los fieles, hermanos y devotos a los templos, es la hora de hacer que se rece más de un padre nuestro.