“Lamentamos comunicar el fallecimiento de don Valeriano Jurado Cruz el que fuera Hermano Mayor de nuestra hermandad y gran propulsor de la misma y artífice de todo. Que nuestros amados titulares lo acojan y tengan en su gloria en el descanso eterno». Con este emotivo mensaje, la corporación cordobesa ha anunciado el fallecimiento de una persona extremadamente querida que forma parte esencial de su historia, que se ha marchado dejando tras de sí un halo de tristeza y un profundo pesar.
Y es que de cuando en cuando la información cofrade se trufa de tristes noticias que nos hacen regresar a todos a la amarga realidad y a la crudeza de la vida por la que nos ha tocado deambular, forjar sueños, soportar tempestades, construir proyectos y sufrir pérdidas. Noticias que suenan como un aldabonazo en el corazón de quienes las leen y nublan el alma de propios y extraños.
Valeriano Jurado «fue el hermano mayor que incorporó los estatutos y gracias a él se hizo hermandad en pleno derecho. También en su mandato, procesionó por vez primera el Cristo de las Lágrimas, en 2014, y se bendijo a Nuestra Señora de las Penas. Su labor marcó un antes y un después en la Hermandad», tal y como ha explicado a Gente de Paz el actual hermano mayor de la corporación de vísperas, Javier Pérez que ha calificado al fallecido como «una gran persona, un gran amigo y un gran Hermano Mayor que estuvo ocho años en el cargo».
Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos encontramos inmersos, a causa de la terrible pandemia que está asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los cofrades que compartieron parte de su vida con él.






