Vera+Cruz cede la Virgen de Covadonga para la Exposición «In Nomine Dei»

La escultura procesiona cada Lunes Santo en la delantera del paso de palio que cobija a María Santísima de las Tristezas

La Hermandad de la Vera+Cruz prestará al Consejo de Cofradías la imagen de la Virgen de Covadonga, que preside la calle del paso del palio de María Santísima de las Tristezas cada Lunes Santo, para la Exposición «On Nomine Dei».

La muestra se celebrará la próxima Cuaresma y Semana Santa en la sede de Cajasol, ubicada en la Plaza de San Francisco. Albergará piezas patrimoniales de todas las Hermandades de Penitencia.

La Hermandad del Cachorro ya ha confirmado que donará su paso de palio a este gran evento; mientras que la cofradía del Calvario aportará el techo y las bambalinas.

La Virgen de Covadonga es obra de Manuel Villarreal Fernández (1957), realizada en plata y carnes de marfil. Fue donada ese mismo año por El asturiano Fernando Fernandez-Gutierrez y Garcia del Busto, Hermano Mayor de la Veracruz entre 1960 y 1964 y primer Presidente del Centro Asturiano en Sevilla. Esta maravilla escultórica en miniatura será uno de los grandes tesoros patrimoniales que albergará la exposición, la cual se ha convertido ya en una de las citas ineludibles de la primavera cofrade en la ciudad.

La corporación hispalense cederá también el decreto modificación de Reglas para la inclusión de hermanas nazarenas. En la Semana Santa de 1987, la Hermandad de la Vera Cruz contó con hermanas nazarenas en sus filas, siendo una de las primeras en hacerlo en la Semana Santa de Sevilla. Todo ello se debió a las modificaciones incorporadas a las Reglas de la Hermandad aprobadas por la autoridad eclesiástica el 30 de enero de 1987.

Finalmente, en la exposición podrán verse la Bambalina Frontal delPaso de la Virgen de las Tristezas, pieza realizada por el taller de Patrocinio López y diseñada por Antonio Requena -los especialistas que han estudiado la obra destacan su gran carga simbólica- así como el libro 1º de protocolos del año 1720, volumen manuscrito que se concibe con la finalidad de realizar una mejor gestión hacendística de los innumerables inmuebles que la corporación había ido recibiendo a través de los siglos -estos protocolos recogen en extracto la historia de la hermandad, sus pleitos ganados, sus privilegios, reliquias custodiadas…-.