El ajuar de las distintas dolorosas que conforman el universo cofrade se nutre de ofrendas que tienen su germen en el caudal devocional que generan entre los fieles para los que la imagen ocupa un lugar de privilegio en sus oraciones cotidianas. Ofrendas que materializan el amor imperecedero de quienes las realizan y ejemplifican la especial relación que el devoto tiene con la Madre de Dios.
Es el caso de la hermandad de la Esperanza que, en su empeño por continuar enriqueciendo su patrimonio destinado al culto a la Santísima Virgen, ha procedido, en la persona de su hermano mayor, Sergio Sopeña Carriazo, a rubricar con el taller de bordados de Pepi Maya la ejecución de un nuevo manto verde de camarín para Nuestra Señora de la Esperanza, siguiendo el diseño de Antonio Castro.





