Una revirá de ensueño y el homenaje debido y que se echa en falta en otra cofradía

Una revirá de ensueño y el homenaje debido y que se echa en falta en otra cofradía
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Es una tarde de agosto, pero no es una tarde cualquiera. Es el día de la Virgen y, en Córdoba, la del Tránsito recorre las calles del Alcázar el Viejo camino de la Catedrsl.  

Una vez en los alrededores del templo mayor, suena la marcha. La Banda de Música Tubamirum de Cañete de las Torres interpreta Hosanna in Excelsis cuando llega la revirá y el embrujo se apodera de la cuadrilla que dirige José Alberto Roldán. 

Al capataz lo acompaña un experimentado equipo de auxiliares, entre ellos, el titular del martillo del Señor de los Reyes De la Vera Cruz, Rafael Salado. Pero también uno que es historia viva de la Semana Santa de Córdoba, Lorenzo de Juan. 

El detalle

Un guiño, un homenaje, llámenlo como quieran, pero cabe recordar que, durante la última estará de De Juan al frente del Cristo de la Buena Muerte era José Alberto el que auxiliaba a Lorenzo, forjando una amistad que perdura en un ámbito, digamos, complicado, como es el de los llamadores. 

Tanto es así que De Juan pasó de ser capataz de la reina de los Mártires al Cristo, de la buena muerte por decisión de la cofradía, para posteriormente “dimitir” y tener una salida que probablemente no estaba la cosa, pero que siempre se ha apreciado la corporación de San Hipólito. 

Con todo, los gestos hablan por sí solos y en San Basilio se le ha dado un lugar especial.