El Señor de la Victoria en sus Tres Caídas será trasladado al taller de Antonio Bernal para «reducir levemente su altura» y «corregir el giro de la cintura»

La intervención fue aprobada en cabildo por mayoría absoluta de los asistentes el pasado mes de junio

Se reducirá levemente la altura, algo que no será especialmente significativo dada la envergadura de El Señor

Asimismo se corregirá el giro de la cintura para que tanto los pies como el tronco, miren al frente

La Hermandad de La O de Córdoba ha informado de que el próximo lunes, 4 de noviembre se celebrará en la parroquia de Nuestra Señora de la Aurora, a la 20.00 H, una misa de despedida a Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, titular de la corporación, previa al trasladado al estudio de su autor Antonio Bernal donde será intervenido. La intención de todas las partes, es de reponerlo al culto lo antes posible.

En el citado cabildo, el imaginero Antonio Bernal, daba a conocer que la intervención es necesaria “debido a la grieta aparecida en el pie izquierdo tras la estación de penitencia” de 2024. Como detallaba la hermandad, Bernal informó de que, “para poder garantizar la estabilidad estructural, y que la imagen pueda seguir procesionando de manera normal, se recomendaba una modificación de la anatomía del tren inferior, flexionando ligeramente ambas piernas e incluyendo un tercer punto de apoyo en la rodilla izquierda en forma de piedra”.

A ello se agregaba que, “como indicó el autor, la talla continuará con su pose victoriosa de levantarse”, de manera que, “únicamente se reducirá levemente la altura, algo que no será especialmente significativo dada la envergadura de El Señor. Asimismo se corregirá el giro de la cintura para que tanto los pies como el tronco, miren al frente”.

La imagen

En junio de 2019 la O materializó uno de sus sueños: la bendición de Nuestro Padre Jesús de la Victoria en sus Tres Caídas, el impactante Nazareno obra del imaginero Antonio Bernal Redondo. El Señor representa la iconografía de Jesús que, tras caer por tercera vez como consecuencia del peso de la cruz camino del Calvario, presenta una rodilla a escasos centímetros del suelo en acción de levantarse. El autor emplea con maestría un recurso novedoso al plantear la cabeza y mirada del futuro Titular alzadas al cielo con una facción de dolor tal, que de algún modo, evoca el semblante de una de las máximas expresiones de la imaginería barroca representada en la Expiración de Cristo por Ruiz Gijón. 

Se trata de una imagen para vestir, anatomizada, cuyo rasgo principal radica en el planteamiento que el imaginero realiza con la posición del cuerpo, dotándolo de una gran verticalidad para obtener un resultado sorprendente, al dotarlo de una fuerza sobrenatural en el momento de levantarse y una estilización de la Imagen, alcanzando con la combinación de ambas un magistral equilibrio en su composición.  La magnificencia en la posición de las manos, el escorzo del cuerpo del Nazareno, y el tratamiento de unos pies que deben soportar un enorme peso por última vez, contrastan con la delicadeza de uno de los talones desnudos que nos muestra el autor. En su cabeza clava una corona de espinas de gran tamaño, esbozando un rostro de belleza sin igual al exteriorizar una extraordinaria armonía entre dolor y compasión.