Obispos metidos a hermanos mayores

La Hermandad del Prendimiento de Jerez acaba de anunciar que su junta de gobierno “recibió «la llamada de la Sra. Delegada de Hermandades y Cofradías para trasladarnos la decisión del Sr. Obispo de desautorizar el acuerdo de la junta y posteriormente nos comunicaron la obligatoriedad de convocar un cabildo extraordinario para que sean los hermanos los que tomen tal decisión” de rescindir el contrato con las bandas que tocan actualmente para la cofradía. 

Una decisión, la adoptada por la autoridad eclesial, que desautoriza a la junta del Prendimiento, pese a que se base en un tecnicismo normativo y que no sea la primera en este sentido de un obispo contra una cofradía o sus miembros. 

Solo hay que recordar que el  arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, decretaba la expulsión de dos hermanos de la cofradía de Resurrección y Triunfo por discrepar con su decisión de cambiar el horario de la hermandad. Esa determinación era una de las muchas polémicas de Martínez con las cofradías durante su episcopado. 

Tampoco fue sencilla la etapa de Monseñor Juan José Asenjo en la archidiócesis de Sevilla. Ejemplo de ello tuvo lugar en la Cuaresma de 2019, en pleno debate sobre la configuración del Martes Santo hispalense: “dije, no se si era demasiado optimista, que este tema se podía sustanciar en un par de horas sentándose en una mesa, dialogando desde la verdad, cediendo cada cual y llegando a un acuerdo, pero no nos pueden tener meses y meses con el sempiterno tema del Martes Santo”. 

Ejemplos que son la punta de un iceberg en que las tensiones autoridad eclesial-cofradías son comunes y se remontan muy atrás en el tiempo.