Hay lugares que son mágicos. Que llenan de paz el corazón a todos aquel que lo visita. Esto es lo que pasa con el Convento de las Hermanas de la Cruz de Sevilla. Hace poco lo dije, «el cielo tiene que ser parecido a esto».
Es un lugar por el que pasan varias hermandades en su Estación de Penitencia, la Amargura, la Esperanza o los Gitanos. Todas ellas con gran vinculación con la congregación de esos ángeles terrenales que llueva, truene o granice, llevan a Jesús a los más necesitados.
La Banda de Los Gitanos, conocedor de esta labor, ha querido honrar a Madre Angelita con una marcha, que será estrenada el próximo 23 de noviembre en el concierto que ofrecerá en el Convento bajo el título «Vivir en la Cruz».





