Las incongruencias del Obispado con las cofradías

Aunque sea a través de la figura del delegado de Hermandades, Pedro Soldado, la realidad es que, en última instancia es el Obispado y el obispo quienes deciden, no se sabe si con la ayuda o asesoría de un grupo selecto de canónigos de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Lo cierto es que, en apenas un día, han puesto patas arriba la parroquia de Puerta Nueva, en la que ya habían intervenido hace unas semanas con la Hermandad del Carmen. Ahora, les ha tocado el premio del delegado al párroco y a la prohermandad de la Salud. El primero ha salido con los pies por delante y a los segundos les han paralizado la actividad.

Pero les han puesto a un gestor. Una contradicción en toda regla, ya que una hermandad ad experimentum esta a prueba y la única solución lógica era disolverla. Algo con lo que hay quien dice que se amenazó, pero debió ser un amago.

Lo que llama la atención es que se use el báculo para poner orden en una entidad que no es cofradía de pleno derecho, mientras durante años haya habido guerras encarnizadas en hermandades y, al menos de puertas hacia afuera, no se tenga constancia de que en Torrijos se haya adoptado medida alguna. Ahí está el ejemplo del Socorro, que lleva años de gestora y nadie parece haberse planteado, al menos, la paralización de la actividad.