La Junta de Gobierno de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba acaba de informar que, debido a las malas condiciones climáticas que se esperan para el próximo sábado, se ha decidido suspender tanto el traslado desde la Real Iglesia de San Agustín a la Parroquia de San Andrés, como la procesión que llevaría al Cristo de San Álvaro a la Santa Iglesia Catedral para presidir el Via Crucis.
Después de realizar las consultas pertinentes y evaluar la situación, se ha determinado que la inestabilidad del clima no garantiza la seguridad necesaria para que el Señor de Scala Coeli pueda recorrer las calles de Córdoba y presidir el rezo del Vía Crucis, especialmente en un año tan significativo como este, en el que se conmemora el seiscientos aniversario del Vía Crucis en Occidente, gracias al beato Álvaro de Córdoba.
Por lo tanto, el máximo órgano de representación de las hermandades cordobesas ha decidido que el Santísimo Cristo será trasladado en transporte privado. Estará sobre su parihuela en la Santa Iglesia Catedral a las 19:30 horas, donde se dará inicio al acto y se llevarán a cabo el rezo de las ocho estaciones del Vía Crucis original. Este acto se realizará, como en años anteriores, en el interior de la Santa Iglesia Catedral.
Estaba previsto que el viernes 7, el Cristo de San Álvaro estuviera expuesto en veneración en la Real Iglesia de San Agustin y en la mañana del sábado 8 a las 10:30 de la mañana fuese trasladado a la Parroquia de San Andrés tras realizar una visita al Hospital de Jesús Nazareno donde se encuentran las reliquias del Padre Cristóbal de Santa Catalina, estrechamente ligado al beato de Córdoba. El cortejo iba a estar compuesto por la hermandad del beato Álvaro de Córdoba y del Santísimo Cristo de San Álvaro, la cual rinde culto a esta Imagen en Scala Coeli, e iba a transitar por Plaza de San Agustín, Jesús Nazareno, Yerbabuena, Buen Suceso, Isaac Peral, Realejo y Plaza de San Andrés a la que se pretendía llegar a las 11:00.
Al tratarse de unos de los actos que conformarán el 600 aniversario del inicio del rezo del Vía Crucis en Occidente, el acto será organizado por la Agrupación de Cofradías y en él están implicadas varias vocalías como son la Vocalía de Juventud, de Evangelización y de Estación de Penitencia. Extraordinariamente, se pretendía iniciar con una procesión que iba a tener su inicio en la Parroquia de San Andrés a las 17:30 desde donde partirían las hermandades agrupadas que formarán el cortejo. Este iba a discurrir por San Pablo, Alfonso XIII, María Cristina, Conde de Cárdenas, Plaza de la Compañía, Santa Victoria, Juan Varela, Ángel de Saavedra, Blanco Belmonte, Plaza de la Agrupación de Cofradías, Conde y Luque, Deanes, Judería, Cardenal Herrero, Magistral González Francés para estar a las 19:30 en la Plaza de Santa Catalina. Tras la sagrada Imagen, formaría la Banda de Cornetas y Tambores de la Salud de Córdoba que iba a acompañar hasta el inicio del rezo.
La primera estación de este Vía Crucis extraordinario será en la Puerta de Santa Catalina y constará de las ocho estaciones que creó originariamente el beato cordobés. Tras esta, la segunda estará situada en la Puerta de la Grada Redonda, la tercera estación en la Puerta del Perdón, la cuarta en la Puerta de las Palmas, la quinta en el Trascoro, en la Capilla de Villaviciosa estará la sexta, la séptima en el altar del Cristo del Punto y la octava en el Púlpito de San Marcos y San Mateo. Tras el rezo, el Obispo de la Diócesis despedirá el acto. Este acto de fe y devoción contará con la participación de numerosos fieles que acompañarán a la venerada imagen en su recorrido de oración, en una cita que se antoja radiantemente histórica por la efeméride que se conmemora.
El Cristo de San Álvaro es una antigua imagen de Cristo crucificado que recibe culto en el Santuario de Santo Domingo de Scala Coeli. Un enclave señalado desde su origen por la contemplación del Misterio de la Cruz, a través del primer Vía Crucis de occidente, instituido y practicado en estos parajes de la sierra cordobesa por el dominico San Álvaro desde su fundación en 1425 a su vuelta de Tierra Santa, para recordar y meditar que recorriera el mismo Jesucristo en Jerusalén.
Precisamente la conmemoración del 600 aniversario de esta efemérides, seis siglos que podrían haber pasado desapercibidos de no ser por esta designación, ha servido de motivación para esta elección extraordinaria que goza de un elevadísimo componente simbólico, toda vez que supone el auténtico germen de la celebración de la Semana Santa, tal y como escribiera Fray Albino, obispo de Córdoba entre 1946 y 1958; “En Escalaceli se instauró el primer viacrucis del mundo, después del que recorrió en Jerusalem el Redentor Divino. Y ahí están, para demostrarlo, sus capillas derruidas, por toda aquella zona de la Sierra diseminadas. Era un viacrucis en germen nada más. Pero de un germen, a veces bien pequeño, como el granito de mostaza, suelen salir las cosas grandes».
Fray Albino, dominico como San Álvaro, afirmó que «Lo esencial es la idea. Y la idea es ir marcando a nuestro alcance lugares que nos recuerden aquellos otros regados con la sangre del Divino Redentor en su Pasión. Y esta idea fue San Álvaro el primero que, a su vuelta de la Tierra Santa, la llevó a la práctica; y el primero que con sus rodillas ensangrentadas –porque de rodillas hacía ciertos trayectos- las recorría devotísimamente todas las noches. Poco importa que sean muchas o pocas las estaciones. Porque ir añadiendo luego alguna más es bien fácil; y hasta podríamos decir que se han ido añadiendo demasiadas, sin fundamento serio algunas ni en la Tradición ni en el Evangelio. Pero la idea ahí está, repetimos. Y esa institución del viacrucis en Escalaceli quedó creada por el enamorado de la Pasión de Cristo, San Álvaro de Córdoba”. En torno a este centenario crucificado se continúa celebrando cada Viernes de Dolores un singular Vía Crucis, único por la perfecta simbiosis materializada entre la manifestación de su celebración y el incomparable paraje en el que se desarrolla, que modificará por una vez su entorno, por los muros del templo mayor de la Diócesis de Córdoba, en una celebración, verdaderamente extraordinaria, de un acontecimiento que cumple ahora seis siglos.





