Un elección extraordinaria para conmemorar los seis siglos de la instauración del primer Vía Crucis de occidente en 1425
Dos siglos después, en 1625, se concretara el número de 14 estaciones
Aunque aún no se han concretado todos los detalles logísticos, se está barajando la posibilidad de realizar el traslado de la imagen desde el Santuario de Santo Domingo hacia una de las iglesias locales, para luego continuar hasta la Santa Iglesia Catedral
La nueva Junta de Gobierno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba, presidida por Manuel Murillo Estévez, ha designado, para presidir el primer Vía Crucis de las Hermandades de este mandato, a una imagen que forma parte de la historia de la religiosidad popular cordobesa y cofrade, el Santísimo Cristo de San Álvaro. Una antigua imagen de Cristo crucificado que recibe culto en el Santuario de Santo Domingo de Scala Coeli. Un enclave señalado desde su origen por la contemplación del Misterio de la Cruz, a través del primer Vía Crucis de occidente, instituido y practicado en estos parajes de la sierra cordobesa por San Álvaro desde su fundación en 1425 a su vuelta de Tierra Santa, para recordar y meditar que recorriera el mismo Jesucristo en Jerusalén.

Precisamente la conmemoración del 600 aniversario de esta efemérides, seis siglos que podrían haber pasado desapercibidos de no ser por esta designación, ha servido de motivación para esta elección extraordinaria que goza de un elevadísimo componente simbólico, toda vez que supone el auténtico germen de la celebración de la Semana Santa, tal y como escribiera Fray Albino, obispo de Córdoba entre 1946 y 1958; “En Escalaceli se instauró el primer viacrucis del mundo, después del que recorrió en Jerusalem el Redentor Divino. Y ahí están, para demostrarlo, sus capillas derruidas, por toda aquella zona de la Sierra diseminadas. Era un viacrucis en germen nada más. Pero de un germen, a veces bien pequeño, como el granito de mostaza, suelen salir las cosas grandes».
Fray Albino, dominico como San Álvaro, afirmó que «Lo esencial es la idea. Y la idea es ir marcando a nuestro alcance lugares que nos recuerden aquellos otros regados con la sangre del Divino Redentor en su Pasión. Y esta idea fue San Álvaro el primero que, a su vuelta de la Tierra Santa, la llevó a la práctica; y el primero que con sus rodillas ensangrentadas –porque de rodillas hacía ciertos trayectos- las recorría devotísimamente todas las noches. Poco importa que sean muchas o pocas las estaciones. Porque ir añadiendo luego alguna más es bien fácil; y hasta podríamos decir que se han ido añadiendo demasiadas, sin fundamento serio algunas ni en la Tradición ni en el Evangelio. Pero la idea ahí está, repetimos. Y esa institución del viacrucis en Escalaceli quedó creada por el enamorado de la Pasión de Cristo, San Álvaro de Córdoba”. En torno a este centenario crucificado se continúa celebrando cada Viernes de Dolores un singular Vía Crucis, único por la perfecta simbiosis materializada entre la manifestación de su celebración y el incomparable paraje en el que se desarrolla, que modificará por una vez su entorno, por los muros del templo mayor de la Diócesis de Córdoba, en una celebración, verdaderamente extraordinaria, de un acontecimiento que cumple ahora seis siglos.
Aunque aún no se han concretado todos los detalles logísticos, se está barajando la posibilidad de realizar el traslado de la imagen desde el Santuario de Santo Domingo hacia una de las iglesias locales, para luego continuar hasta la Santa Iglesia Catedral, donde las hermandades han venido celebrando este acto en años anteriores. Las comisiones responsables ya están trabajando en la organización de este evento histórico y proporcionarán más información conforme se acerque la fecha.
Scala Coeli: El primer Vía Crucis de Europa y el origen de la Semana Santa
Tal y como hemos subrayado, en Scala Coeli se construyó el primer Vía Crucis de Europa. Fue el citado Fray Álvaro, gran devoto de la pasión del Señor, quien impulsado por ese fervor pasionario peregrinó a Tierra Santa en 1419 y quedó impactado por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por Jesucristo. Inspirado por aquella experiencia sintió la necesidad de orientar su existencia por un cauce de austeridad y ascetismo. Eligió la sierra de Córdoba para fundar su convento porque la topografía se antojaba semejante a la de Jerusalén. Desde el convento, la Jerusalén cordobesa, hasta un monte situado al sur, a idéntica distancia del lugar de la crucifixión a la Ciudad Santa, edificó una serie de estaciones que terminaban en el Calvario, donde puso tres cruces. Fray Álvaro y sus religiosos comenzaron a meditar los sufrimientos del Redentor por esa Vía dolorosa que había recreado.

Su idea fue todo un éxito y se difundió a gran velocidad por otros conventos dando origen a la devoción a la Vía Dolorosa o Vía Crucis en toda la península que después fue imitadas por toda la cristiandad. Una idea que, al mismo implicaba una enorme dosis de practicidad, ya que convertía en asequible para todos la peregrinatio spiritualis a Jerusalén, en aquella época enardecida de sueños de cruzadas, cuando la peregrinación real era punto menos que imposible. Los demás Vía Crucis conocidos en Europa son todos posteriores al de Scala Coeli, como el del Monte Varallo, el de Romans-sur Isere, el de Fribourg, el de Lovaina o el de Adam Krafft en Nuremberg. Además, si la primacía cronológica de los Vía crucis le corresponde a España, también es suya la primacía de intensidad; es decir, en ninguna parte arraigó tan profundamente como en España esa devoción.
La estructura de aquél Vía Crucis primigenio, auténtico origen de nuestra Semana Santa, ha sufrido una notable evolución a lo largo de los siglos siendo la obra del holandés Adricomio, de fines del siglo XVI, sobre el modo de practicar esa devoción, y los Ejercicios Espirituales del P. A. Daza, O. F. M., que fue el que concretó el número de las 14 estaciones en 1625, quienes ejercieron un influjo definitivo. La devoción del Vía crucis, nacida como flor natural en el ambiente medieval de fervor por la meditación y el rescate de los Santos Lugares, plasmada por el Beato Álvaro en Scala Coeli, alcanzó su forma última con San Leonardo de Porto Maurizio, el santo que construyó en Italia nada menos que 572 Vía Crucis, adoptando la forma española de las 14 estaciones.
Álvaro de Córdoba fue confesor de la reina Catalina de Lancaster y del futuro Juan II de Castilla. Su sepulcro se encuentra en el Santuario de Santo Domingo de Escalaceli (o Scala Coeli), situado a unos 10 kilómetros de Córdoba, accediéndose a él por la carretera de Santo Domingo. Su culto fue autorizado por Benedicto XIV el 22 de septiembre de 1741. Las cofradías de Córdoba tienen a su figura como Patrono.
En la actualidad el Vía Crucis de Scala Coeli se celebra cada Viernes de Dolores con la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de San Álvaro cuya llegada al monasterio cuenta una antigua leyenda, según la cual, San Álvaro quiso tener un crucifijo para su convento, pero carecía de recursos para ello. Caminando por los montes que rodean a tan fabuloso santuario, San Álvaro se encontró con un mendigo, este se encontraba en tal situación que no podía ni caminar. San Álvaro lo cargo a sus hombros y lo llevó hasta la puerta del convento. Lo dejo en la puerta y fue a buscar a algún fraile que le ayudara a transportar al pobre hombre. Cuál fue su sorpresa que cuando volvió, el mendigo había desaparecido y en su lugar se hallaba una imagen de un Cristo Crucificado. Gracias a su generosidad, San Álvaro pudo tener el Crucificado que tanto anhelaba.
La Hermandad del Santísimo Cristo y San Álvaro de Córdoba
En 1417, el Papa Martín IV concede la facultad de fundar seis conventos de reforma dominica en España. Encarga dicha tarea a Álvaro de Córdoba. Fray Álvaro de Córdoba adquiere en 1423 la llamada «Torre de Berlanga». Se fundó otro más: el de Portaceli en Sevilla. Quedaron sin hacerlo otros cinco dado que fallece en 1430. Fray Luis de Granada llega a Córdoba en 1534 y restaura el convento. En dicho cenobio habitan el venerable Beato Padre Posadas y su gran devoto y admirador –poco conocido de los cordobeses- Fray Lorenzo de la Concepción Ferrari (conde de Cumbre Hermosa) que, en 1763, reedifica la iglesia tal como se contempla en la actualidad aportando, a costa de su patrimonio, las imágenes, altares, retablo mayor, etc.
Otros acuerdos
Otras asuntos de relevancia se han tratado en la Asamblea General Ordinaria. Durante el encuentro, se trataron los puntos más relevantes del orden del día, entre ellos:
Informe del Presidente: El informe detalla las actividades más destacadas realizadas por la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba entre julio y diciembre, incluyendo el reconocimiento turístico de la Semana Santa como Fiesta de Interés Turístico Nacional, el incremento de subvenciones municipales, y avances en la Obra Social Conjunta. También menciona iniciativas como la renovación de la página web, la organización de eventos cofrades y la planificación para la declaración internacional de la Semana Santa. Además, se señala la gestión de convenios, abonos, y patrimonio documental.
Admisión de la Hermandad de los Dolores de Alcolea en la Asamblea. Se celebró el acto oficial de admisión de esta Hermandad. El Hermano Mayor, Francisco José Morera Villa, pronunció a la Asamblea unas palabras de agradecimiento en nombre de la Hermandad.
Ratificación de los censores de cuentas y caridad para el ejercicio del año 2025. Los censores de cuentas propuestos que fueron ratificados para el ejercicio de las cuentas recayeron en las hermandad de la Sentencia, Vía Crucis y San Rafael. Por su parte, la comisión de caridad cuenta con la Hermandad del Huerto, Buen Suceso, Sepulcro y el Carmen de San Cayetano.
Presentación de actos para el año 2025. En la asamblea, se avanzaron los principales eventos del calendario cofrade para el ejercicio de 2025. La presentación de los mismos se llevará a cabo el día que se dé a conocer el cartel de Semana Santa 2025 y el vídeo promocional de la Semana Santa, que se celebrará el 11 de enero a las 12:30 en la Fundación Caja Rural del Sur.
Obra social conjunta y recepción de proyectos: Se aprobó una cuantía de 20.000€ euros destinada a la obra social conjunta.





