A contracorriente | Criticar por petición popular

La capacidad de autocrítica, como el uso de la ironía, es una señal de inteligencia. La crueldad, también, y al igual que los humanos la tienen los delfines. Es un cúmulo de circunstancias que se iguala al de las nubes que tanto, ambos, asustan al cofrade.

Barquear, cabecear y volver a barquear, que es lo que hizo el misterio del Beso de Judas ha enfadado y ha gustado a partes iguales. Tanto, que alguien me pedía que lo hiciera con el caminar del Cristo de la Providencia o del Soberano Poder.

Y podría hacerlo si desconociera los detalles técnicos, que los hay, y la crítica fuera algo personal contra el capataz, que no lo hay.

Por partes, lo del Soberano Poder es una cuestión de punto de gravedad. Para que se entienda: paso pequeño, poco peso en el mismo y toda la carga en la imagen. Así, te llames como te llames y sepas lo que sepas, solo puedes salvar la papeleta de una forma digna, como así fue.

En cuanto a la Providencia, el estilo que se ha buscado es el propio de una hermandad de mediados del siglo pasado, cuando en Córdoba había banda de música municipal y acompañaba a tocas. 

Eso ya marca luna línea definitoria, una declaración de intenciones y lo que hace el capataz no es sino seguir el trazo marcado. Es como llevar a Las Angustias con banda de música, nunca va a salir bien porque es un misterio y, por ende, contra natura. Sin olvidar que la cruz de la Providencia va hundida en buena parte del recorrido.

Aun con todo, picar el izquierdo y que el paso bote no es sino una costumbre que debería estar superada. 

Y, como los problemas técnicos están en todas partes, volvemos al principio, al Beso de Judas. Si llevas un paso sin respiraderos, sin talla y, por ende, sin peso, cada izquierdo hay que medirlo para que el cambio no se vea brusco, contranatura. El paso decidido es algo propio de los grandes barcos, donde se puede ganar terreno porque la ley de la gravedad (Newton) lo permite.

Es el abc de un capataz, el lenguaje técnico básico y, si no se sabe, pues es simplemente eso, que por más mística que tengas el Domingo de Ramos con un paso terminado, de técnica andas escaso. Por no decir que el “cojito”, el “pilatos” y demás repertorio es algo tan ssuperado, como que cualquiera lo sabe con mirar vídeos en YpuTube.