¡Tos por igual, valientes! ¡A esta es!
Que se avecina una extraordinaria de esas que pueden sorprender a propios y extraños, no tanto por lo extraordinario del acontecimiento como por alguna de las genialidades que puede deparar. Porque, si los rumores terminan convirtiéndose en realidad, la junta de gobierno de la corporación protagonista podría regalar al pueblo cofrade una de esas estampas que tardan décadas en repetirse.
Y todo gracias, dicen, a la privilegiada visión de ese erudito que pasa por ser, probablemente, una de las personas de Córdoba que más sabe de cofradías y del «Consejo de sabios» que le rodea. Sí, sí, han leído bien. Lo de “más sabe” lo dejamos ahí, flotando en el aire, porque la ironía también es patrimonio inmaterial y Costal Hero no quiere que se pierda. La cuestión es que semejante mente podría haber encontrado la fórmula definitiva para practicar la humildad en grado superlativo: presentar a la imagen mariana de la corporación despojada de la única joya que forma parte de su patrimonio.
Porque celebrar una extraordinaria prescindiendo precisamente de una de las mayores joyas patrimoniales de la Córdoba cofrade sería de nota. De matrícula, incluso. Un ejercicio de desprendimiento reservado, evidentemente, para mentes privilegiadas capaces de descubrir que cuanto más patrimonio se tiene, más bonito resulta no utilizarlo. Todo ello, naturalmente, si esta posibilidad termina confirmándose. Que después vienen las prisas, los comunicados y Costal Hero no quiere que nadie diga que se adelantó al culebrón.
Así que habrá que esperar acontecimientos. Pero si finalmente se produce semejante escena, estaremos ante una demostración de que Dios da de comer a quien no tiene dientes. Y eso, queridos valientes, no lo arregla ni la mejor levantá del año.
¡Ahí quedó!





