Una de las curiosidades del Martes Santo estuvo protagonizada por la Virgen de la Salud, la bellísima dolorosa de la Hermandad de la Agonía, que llegó a su barrio con una imagen inusual, personificando un giro inesperado de los acontecimientos.
Un problema con la sujeción de su corona provocó la rápida intervención del equipo de priostía de la corporación de la parroquia de Santa Victoria. En un trabajo de precisión y un ejemplo de capacidad de reacción, el equipo procedió a sustituir la presea original con la que la Virgen había salido de la Santa Iglesia Catedral. De este modo, la Reina del Naranjo, resplandeciente en el paso de palio dirigido por el capataz Curro Carbonero, regresó a su hogar envuelta en el fervor de sus fieles y devotos, llevando una diadema sobre sus sienes.
La imagen de la Virgen luciendo está diadema propició un momento único en un Martes Santo que quedará en la memoria de los asistentes. La Hermandad de la Agonía demostró una vez más su capacidad para superar cualquier obstáculo y ofrecer un espectáculo digno de su tradición y devoción.
Foto: José Luis Córdoba





