El cuerpo del Papa Francisco, fallecido el pasado lunes a los 88 años, ha sido trasladado esta mañana desde la capilla de su residencia en Santa Marta hasta la Basílica de San Pedro, donde permanecerá expuesto para que los fieles puedan rendirle su último adiós.
A primera hora del día, el entorno del Vaticano comenzó a llenarse de fieles y representantes del clero. Arzobispos, obispos, miembros del capítulo vaticano, penitenciarios, y el Coro Pontificio —todos ataviados con sus respectivos hábitos ceremoniales— se congregaron en la Plaza de Santa Marta alrededor de las 8:30 horas. Poco después, a las 8:45, los patriarcas y cardenales se unieron al cortejo desde la capilla de la residencia papal.
Cerca de las 9:00 horas, dio inicio la solemne procesión fúnebre. Al repique de las campanas y con salmos resonando en el aire, el ataúd del Papa Francisco fue llevado a hombros desde el Arco de las Campanas hasta la Plaza de San Pedro. La escena, cargada de emoción, fue custodiada por la Guardia Vaticana y presenciada por una multitud que abarrotaba los alrededores.
El féretro, cubierto por una sencilla tela blanca, fue introducido por la puerta principal de la Basílica, donde permanecerá expuesto para la veneración pública durante los próximos días. Largas colas se han formado en el lugar, con fieles llegados desde distintos puntos del mundo para despedirse del que fue el primer pontífice latinoamericano de la historia.
Mientras tanto, continúan llegando mensajes de condolencias de autoridades y líderes religiosos. En España, el Arzobispado de Valencia ha abierto un libro de condolencias para que los ciudadanos puedan expresar su pésame.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha cancelado un viaje previsto a España para asistir al funeral del Papa Francisco, cuya fecha y ceremonia oficial será anunciada por el Vaticano en las próximas horas.




