La Banda de Cornetas y Tambores Esencia, reconocida por su fidelidad al estilo clásico de la Policía Armada, ha puesto fin a su vinculación con la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Consuelo y María Santísima del Mayor Dolor, cuya estación de penitencia recorre cada Martes Santo las calles de Sanlúcar de Barrameda.
Durante los dos últimos Martes Santos, esta veterana formación musical sevillana ha tenido el privilegio de acompañar al Señor del Consuelo, dejando su impronta sonora en una ciudad que supo acogerla con afecto. En su despedida, la banda ha querido agradecer a la hermandad “el honor de haber formado parte de su cortejo, su cercanía fraterna y el respeto mutuo que ha marcado cada encuentro”. El comunicado finaliza con un abrazo en Cristo dirigido a toda la corporación y a su rica vida interna, desde la junta de gobierno hasta cada hermano.
Una banda con vocación de memoria
Fundada en Sevilla en septiembre de 2006, Esencia nació de la inquietud de un grupo de músicos cofrades que, desde una tertulia cargada de recuerdos, soñaban con recuperar el alma de las antiguas bandas de cornetas. Aquel impulso fraterno y nostálgico derivó en una propuesta firme: crear una formación “como las de antes”, equilibrando la pasión musical con los compromisos familiares y laborales.
Al frente de esta idea estuvieron Enrique León y Manuel Jesús Cruz, quienes asumieron la dirección musical y esculpieron un estilo propio, riguroso, con sello artesanal. Desde entonces, los ensayos —en el entorno del Parque Torneo Empresarial— han sido el punto de encuentro de músicos de ayer, reencontrados con una manera de sentir y de tocar.
Clarines, historia y estilo
El ideario musical de Esencia no solo se apoya en la interpretación: reivindica también símbolos olvidados. Así, en 2012, la banda incorporó su Escuadra de Clarines, evocando la memoria del brigada Rafael Macías Borrás, figura emblemática del Tercero Ligero. Con ello, Esencia reafirmó su compromiso con una estética sonora y visual que marcó época.
Hoy, la formación cuenta con alrededor de un centenar de músicos, y su repertorio realiza un viaje por la evolución del género: desde las marchas más puras de la Policía Armada hasta aquellas composiciones que, a finales del siglo XX, comenzaron a ampliar las fronteras tímbricas del estilo.
Una despedida que honra el camino recorrido
Tras dos años de fecunda colaboración, la despedida de Esencia con la hermandad sanluqueña no suena a ruptura, sino a culminación agradecida de una etapa compartida, de esas que dejan huella en la memoria sonora de una ciudad y en el corazón de una cuadrilla.
Esencia continúa su camino con la misma premisa que la vio nacer: tocar con verdad, con respeto y con alma, llevando en su música no solo notas, sino una herencia viva que, por más que pasen los años, sigue latiendo en cada interpretación.





