Málaga rescata una tradición perdida del siglo XIX y devuelve a su Corpus el esplendor de antaño con la Virgen de los Reyes

La histórica imagen gótica del siglo XV volverá a acompañar al Santísimo Sacramento en la procesión del Corpus Christi

La solemnidad del Corpus Christi en Málaga experimentará este año un giro de hondo calado histórico y espiritual. El Cabildo Catedralicio, con el respaldo expreso del obispo de la diócesis, Jesús Catalá, ha anunciado la reincorporación de la venerada imagen de Nuestra Señora de los Reyes a la tradicional procesión eucarística, en una decisión que recupera una práctica litúrgica con profundas raíces en la ciudad y que había caído en desuso desde el siglo XIX.

Una recuperación con sentido devocional e histórico

En un comunicado difundido por el propio Cabildo, se detalla que esta inclusión responde al deseo de revitalizar el significado devocional y comunitario de la festividad, devolviéndole la riqueza expresiva que poseía en tiempos pretéritos. Durante buena parte del siglo XIX, no era infrecuente que el Santísimo Sacramento fuera escoltado en procesión por diversas imágenes sagradas, entre las cuales ocupaba un lugar de privilegio la Virgen de los Reyes, titular simbólica del propio Cabildo e íntimamente vinculada a la historia fundacional de la Catedral.

Con el paso del tiempo —y bajo el influjo de reformas litúrgicas y avatares históricos— esta costumbre fue difuminándose, hasta que la procesión quedó reducida exclusivamente a la presencia del Santísimo en la custodia. Ahora, este gesto litúrgico pretende no solo honrar la memoria de la ciudad, sino también intensificar la vivencia pública del misterio eucarístico, tal como ha señalado la institución capitular.

Una talla gótica con más de cinco siglos de historia

La imagen de la Virgen de los Reyes, que regresará este año al cortejo procesional el domingo 22 de junio, constituye una de las piezas más antiguas y veneradas del patrimonio sacro malagueño. De estilo gótico y datada en el siglo XV, la talla llegó a la ciudad tras la conquista de 1487, y desde entonces ha mantenido una presencia constante en la vida espiritual de la Catedral, siendo considerada patrona del propio Cabildo.

Un horizonte abierto a nuevas incorporaciones

Junto a esta recuperación, el Cabildo ha adelantado que se encuentra en fase de estudio la posible inclusión futura de los santos patronos de Málaga, San Ciriaco y Santa Paula, en futuras ediciones de la procesión del Corpus. Esta incorporación estaría sujeta, no obstante, a criterios pastorales y litúrgicos cuidadosamente establecidos por la autoridad eclesiástica.

La decisión, valorada como “profundamente meditada y celebrada” por los responsables diocesanos, busca fortalecer el sentido comunitario y público del culto eucarístico, y devolver a esta festividad su antigua dignidad y riqueza ceremonial, reafirmando así la centralidad del Corpus Christi en el calendario litúrgico malagueño.

Con esta iniciativa, Málaga se suma a la corriente de otras diócesis andaluzas que han optado por rescatar tradiciones procesionales antiguas, en un contexto donde la memoria litúrgica y la vida pastoral contemporánea buscan enriquecerse mutuamente desde el diálogo con la historia.

Nuestra Señora de los Reyes: patronazgo, prodigios y pervivencia de una devoción catedralicia

Entre los múltiples testimonios de piedad que ha acogido la Catedral de Málaga a lo largo de los siglos, el culto rendido a Nuestra Señora de los Reyes ocupa un lugar eminente por su complejidad, arraigo y singularidad. Esta talla mariana, de proporciones reducidas y filiación gótica, constituye uno de los más antiguos símbolos devocionales vinculados al clero catedralicio, al que ha estado estrechamente asociada desde la incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla en 1487.

De acuerdo con la tradición recogida en las crónicas locales, la imagen habría sido una de las tres donadas por los Reyes Católicos con motivo de la conquista de Málaga, junto con la que luego sería patrona de la ciudad, Santa María de la Victoria. Nuestra Señora de los Reyes fue asignada al servicio litúrgico de la naciente Catedral, participando desde entonces en momentos fundacionales como la entrada solemne de las tropas el 19 de agosto de 1487 y la ceremonia de acción de gracias que tuvo lugar en la antigua mezquita mayor, entonces ya consagrada como templo cristiano. Apenas unas semanas después, el 10 de septiembre, su altar había sido instalado y la imagen presidía los ritos de dedicación de la primera catedral malacitana.

A lo largo del tiempo, su vínculo con el Cabildo se vio reforzado por hechos interpretados como manifestaciones sobrenaturales. En la madrugada del 5 de abril de 1637, fue hallada misteriosamente en la puerta exterior de la Catedral, sin que se pudiera establecer cómo había llegado allí ni quién la había depositado. Este suceso fue interpretado por los canónigos como una advertencia celestial, premonitoria de la epidemia de peste que asolaría la ciudad poco después. En respuesta, los clérigos intensificaron las rogativas ante la Virgen, atribuyéndole la remisión del azote. Como consecuencia, decidieron formalizar una hermandad interna en su honor, compuesta por mayordomos elegidos por antigüedad, quienes cuidaban de su ajuar y promovían su culto con solemnidad creciente.

Durante los siglos posteriores, Nuestra Señora de los Reyes compartió protagonismo con los principales titulares devocionales de Málaga, presidiendo actos extraordinarios de súplica y gratitud junto a imágenes como el Santo Cristo de la Salud, los santos mártires Ciriaco y Paula o la Virgen de la Victoria. Hasta bien entrado el siglo XIX, era costumbre situarla junto al altar mayor durante determinadas solemnidades litúrgicas, reforzando así su presencia activa en la vida ceremonial de la Catedral.

En tiempos más recientes, la imagen fue especialmente protegida durante la Guerra Civil, conservándose a pesar de sufrir daños estructurales en la cabeza y el Niño Jesús. Afortunadamente, se logró salvar también su peana barroca y las efigies de los Reyes Católicos que la acompañaban. Ya en la segunda mitad del siglo XX, se convirtió en elemento habitual del altar efímero que la Adoración Nocturna instala en el atrio catedralicio para la festividad del Corpus Christi.

La revisión del Código de Derecho Canónico en 1983 trajo consigo la reforma de los estatutos capitulares, extendiendo el patronazgo de la Virgen a todos los miembros del Cabildo, incluidos los beneficiados. De este modo, su protección se universalizó entre los canónigos y quedó reflejada de forma explícita en la organización litúrgica de la Catedral.

Cada 21 de noviembre, coincidiendo con la Presentación de la Virgen María, se celebra su festividad con campanas, flores y salves. Esta tradición, que se remonta al siglo XVII, ha incluido históricamente una celebración íntima en la sacristía con chocolate y bizcochos, y continúa viva hasta hoy como expresión del cariño perenne que el clero malagueño profesa a su antigua protectora.