La corporación cordobesa continúa definiendo los detalles su Cincuentenario con una firme apuesta por el arte contemporáneo de excelencia
La Hermandad del Císter ha dado un nuevo en la definición de la celebración, en 2026, del cincuenta aniversario de su fundación, una efeméride en la que la corporación del Martes Santo se encuentra trabajando denodadamente para recuperar el lugar referencial que siempre ocupó desde sus orígenes, aquellos años en que la mano creadora de Fray Ricardo de Córdoba y Fernando Morillo imprimió un estilo propio, singular y vanguardista en el panorama penitencial cordobés. Con este espíritu de continuidad, la cofradía ha encomendado ya a Jesús Zurita la autoría del cartel anunciador del aniversario y acaba de dar a conocer los nombres de los autores que diseñarán el logotipo conmemorativo: se trata de Gonzalo Navarro Abrojo y Manuel Zapata Vázquez, dos profesionales de trayectoria consolidada, formación académica sólida y una profunda vinculación con el arte sacro contemporáneo.
Gonzalo Navarro Abrojo: tradición, restauración y creación al servicio del bordado
Nacido en Cartaya (Huelva) en 1988 y afincado en Sevilla desde 2006, Gonzalo Navarro es uno de los grandes nombres de la proyección artística contemporánea en el ámbito del bordado, el diseño ornamental y la documentación del patrimonio textil. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla con especialidad en Conservación-Restauración de Bienes Culturales, y Máster en Patrimonio Artístico Andaluz y su Proyección Iberoamericana, actualmente desarrolla su tesis doctoral sobre el bordado en oro, mientras prosigue una intensa actividad como asesor técnico y diseñador de piezas litúrgicas.

A lo largo de la última década ha firmado proyectos para algunas de las principales hermandades andaluzas, con ejecuciones materializadas por talleres de referencia como los Sucesores de Elena Caro, Manuel Solano, Jesús Rosado o Bordados Santa Clara. Entre sus diseños más significativos cabe mencionar la saya para la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad de la Carretería, el manto de la Virgen del Buen Fin de la Lanzada, el guion de El Porvenir de la Hermandad de la Paz o el palio completo de la Esperanza de Córdoba, entre muchos otros diseminados por los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade. También ha sido autor de piezas de bordado destinadas a Latinoamérica y a prestigiosos enclaves nacionales e internacionales como Zaragoza o Guatemala. Su nombre figura además en el diseño del llamador del paso de la Reina de los Ángeles y la túnica de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, ambos para la Hermandad del Císter.
Manuel Zapata Vázquez: investigación y creación desde la perspectiva contemporánea
Por su parte, el sevillano Manuel Zapata Vázquez, licenciado en Bellas Artes y doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, representa una visión renovadora, conceptual y transdisciplinar del arte sacro. Su obra se articula desde una relectura crítica y comprometida de los códigos iconográficos tradicionales, en diálogo con las nuevas sensibilidades del siglo XXI. Investigador, creador visual y docente, Zapata ha orientado su producción artística hacia la recuperación de saberes colectivos, materiales e inmateriales, vinculados a la identidad cultural del sur peninsular, especialmente en lo que concierne al universo devocional.
Su perfil conjuga profundidad intelectual y capacidad estética, lo que ha quedado reflejado tanto en sus intervenciones plásticas como en su participación en proyectos culturales impulsados por el CICUS (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) y otras instituciones de ámbito universitario y artístico. El trabajo conjunto con Gonzalo Navarro augura una propuesta visual de altísimo nivel, que no solo servirá como imagen gráfica del aniversario, sino también como símbolo identitario de una hermandad en búsqueda activa de su renovación patrimonial y estética.
Un cincuentenario con vocación de futuro
La elección de estos artistas para los primeros hitos del aniversario confirma la voluntad de la Hermandad del Císter de construir una conmemoración con mirada de futuro, arraigada en la calidad, la innovación y el prestigio profesional. La cofradía traza así una línea de continuidad estilística con su legado fundacional, rescatando el espíritu creativo que la definió durante décadas y proyectándolo hacia una nueva etapa, con el arte como lenguaje esencial y con la convicción de que la excelencia es, también, una forma de oración.





