El director musical de Rosario de Cádiz analiza, en esta primera parte de la entrevista, la evolución de la banda, la figura de Sergio Larrinaga y cómo llegaron a Sevilla
Para explicar el fenómeno Rosario de Cádiz hay que ir atrás en el tiempo, a la raíz de sus casi tres décadas de historia, donde la banda de cornetas y tambores más prestigiosa del panorama musical daba sus primeros pasos, y se enfrentó a momentos de todo o nada, que la dotaron de una personalidad propia y diferenciada, llevándola hasta la cima del género.
Para analizar esta evolución, el ADN que singulariza a la formación de la tacita de plata y sus hitos, hablamos con su director musical, Francisco Jesús Serén, que este año ha cumplido dos décadas en tan delicado puesto. En esta primera parte de la entrevista, Serén la evolución de la banda, la figura de Sergio Larrinaga y cómo llegaron a Sevilla. No se la pierdan.
-¿Cómo empiezas en la música y cómo llegas a Rosario de Cádiz?
Me abruma pensar en el tiempo que ha pasado desde entonces. Mi familia materna es de un pueblo de la provincia de Cádiz y mi abuelo y mi tío tocaban en la banda del pueblo. Creo que, de manera genética, me viene por ahí, porque la familia de mi padre es gallega y no me veo con una gaita, no creo que me venga por ahí.
Donde vivía en Cádiz con mis padres estaba muy cerca del Campo del Sur, que ahí ensayaba la antigua Maestro Jácome y en el año 96, después de dar una tabarra grande, por fin conseguí que mi madre me dejara apuntarme en Maestro Jácome, que curiosamente el que estaba en aquel momento de director lo tenemos ahora de componente en la banda, 25 años después de que dejara de tocar.
Ahí es donde empiezo como músico cofrade y en Rosario empiezo en el año 2002, porque después de Maestro Jácome estuve en la primera banda de cornetas y tambores que hubo en Cádiz, que fue la Fundación Musical Ciudad de Cádiz. Y allí estuve poco tiempo porque la cogimos en una segunda etapa, que no llegó más allá de 2002. Y los poquitos que estábamos en la banda a los que nos gustaba las cornetas y tambores terminamos todos coincidiendo en Rosario.
“Donde vivía en Cádiz con mis padres estaba muy cerca del Campo del Sur, que ahí ensayaba la antigua Maestro Jácome y en el año 96, después de dar una tabarra grande, por fin conseguí que mi madre me dejara apuntarme”
-Han pasado casi 25 años, cómo ha evolucionado Rosario en estos años.
La verdad es que mucho. De hecho yo no era muy amante del estilo de Rosario, era muy, muy cigarrón. Por aquel entonces tocaba la batería y el primer año de Rosario lo hago de tambor y me chocaba mucho la manera de tocar. Era otra forma y no me gustaba, de hecho, solo estuve un año en la batería.
“Cuando estaba con Larri, él discrepaba por completo en estrenar El Amor y yo discrepaba por completo en estrenar El Dolor. Fíjate qué dos grandes obras se hubieran quedado en un cajón”
Y a partir de ahí empecé a hacer lo mismo que hacía en el otro lado, a desarrollar los conocimientos que iba teniendo, todo lo que iba aprendiendo de manera autodidacta en la banda hasta que, en el 2005, empecé a formar parte de la dirección musical. Este año han sido 20 los que llevo formando parte de la dirección musical, unas veces con unos compañeros, otras veces en solitario. Siempre me ha gustado tener un equipo que colabore y que sea partícipe en las decisiones, no me gusta trabajar solo, porque pienso que cuatro ojos ven siempre más que dos. Puedo creer que estoy acertado en una decisión y no es así.
De hecho, la experiencia y el tiempo me han dado la razón en ese sentido. Por ejemplo, cuando estaba con Larri (Sergio Larrinaga), él discrepaba por completo en estrenar El Amor y yo discrepaba por completo en estrenar El Dolor. Fíjate qué dos grandes obras se hubieran quedado en un cajón. Siempre digo que haya una sola persona responsable de tomar ese tipo de decisiones es un error, porque muchas veces no somos capaces de ver la realidad de las cosas.
-También has compuesto marchas ¿Cómo recuerdas la primera vez?
Lo primero que hice fue una marcha de paso ordinario que nunca se llegó a montar. Lo recuerdo porque en esa época no se manejaban pen drives, eran disquetes. Estaba de director en funciones Pedro Márquez y recuerdo terminar uno de los ensayos y con mucho respeto, con mucho corte, mucha vergüenza, darle un disquete de la marcha. Y así hasta llegar a Gloria a ti Señor del Consuelo, que se escribió en 2003-2004, esa fue la primera composición que hice.
Tengo varias marchas, pero siempre me he enfocado más en el tema de dirección que en el de composición. También he tenido la suerte de que lo que ha llegado a la banda ha sido muy bueno. No me he visto en la necesidad de tener que hacer yo algo pensando en que hubiera necesidades a nivel compositivo, que no estuvieran cubiertas. Esa tranquilidad y esa dedicación más profunda, a nivel de dirección, me ha permitido hacer cositas para la banda, pero no muchas. Y algunas ya no están en el repertorio por espacio, porque a lo mejor no llegaron a cuajar bien. No ha sido el objetivo principal dentro de mi vida en la banda.
“Siempre me he enfocado más en el tema de dirección que en el de composición. También he tenido la suerte de que lo que ha llegado a la banda ha sido muy bueno”
-Has hecho referencia a que lo que ha llegado a la banda ha sido muy bueno ¿Cuáles son las composiciones que más te han impresionado?
Siempre digo que nosotros, dentro de lo que es la línea en la que nos inspiramos en su momento -de Raúl Rodríguez, el Peseta, de Presentación (al Pueblo), Larri, Ricardo Touzón, Romero Marchena-, hemos bebido siempre de distintas fuentes. Y hay algo que quizá no sabe mucho la gente, que a la banda la ha inspirado mucho el estilo de la Salud de Utrera, de la que nos gustaba mucho esa manera tan viva de tocar, tan imperfecta pero con tanta transmisión, y ese tipo de marchas que las escuchas una vez y te quedas un poquito fuera de juego, pero en cuanto las vas descubriendo, vas viendo los detalles, vas rascando lo que hay escondido…
La banda partía de una factoría propia, pero a la vieja usanza. Te estoy hablando de un radio cassette, una cinta y grabando una melodía sobre otra melodía. Estamos hablando de Pedro Márquez, Antonio Otero y las primeras marchas se hicieron a finales de los 90: Cautivo en Santa Cruz, Maestro y capataz. Ese tipo de marchas de las que, en su día, se rescató Cautivo en Santa Cruz y hay otras que nos gustaría recuperar de aquella época.
“Hay algo que quizá no sabe mucho la gente, que a la banda la ha inspirado mucho el estilo de la Salud de Utrera”
A partir de 2004-2005, del disco En tus sones, es cuando vemos que hay gente de fuera que empieza a escribirnos. Por ejemplo, Diego Jiménez Martín, de Zamora; Daniel Martín, de Talavera de la Reina. Gente que empieza a acercarse a la banda y a traer cosas que coinciden en esa manera de beber de distintas fuentes, porque se ve el estilo de la banda, pero también detalles de esos otros estilos. Llegando ese material como llegaba, Larri que era una factoría de ideas -era brutal, no todo lo que ha hecho Larri se ha montado, no hubiera dado lugar-, y otros compositores que llegaron, hizo que prefiriera dedicar mi tiempo a otras cosas (la dirección). Aunque tengo marchas conjuntas con otros autores, con Larri por ejemplo.
-¿Cómo era trabajar con Larri?
Era bastante complicado. Siempre digo lo mismo, cuando te encuentras con un genio, si eres capaz de detectar esa genialidad en él, a la vez te tienes que poner en alerta y sobre aviso de la parte, vamos a llamarla, especial. Y los genios, normalmente, tienen esas partes especiales que son la manera en que tienes que tratar con ellos, cosas a las que te tienes que adaptar de ellos o acabar mal con ellos.
“Siempre lo digo en el ADN de Rosario, en gran parte de esa combinación está Larri. Omitir eso sería ir contra natura”
Larri era muy caótico en ese sentido. Como no paraba de crear, de cambiar cosas, eso a la gente en la banda le daba mucha ansiedad, mucha inquietud. Era muy caótico, pero a su virtuosismo como compositor se sumaba su virtuosismo como corneta. Muchas veces quería que hiciéramos cosas, no en los solistas sino en los grupos, que nada más podía hacer él. Formas de tocar, de ejecutar una frase de una marcha que solo lo podía hacer él.
Era complicado, pero cuando tienes a un genio de esos al lado enriquece muchísimo. Y, si además tienes la suerte de digerir todo lo que vas aprendiendo y eres capaz de estructurarlo y guardarlo bien en un sitio donde cuando te haga falta puedas echar mano de él, siempre lo digo en el ADN de Rosario, en gran parte de esa combinación está Larri. Omitir eso sería ir contra natura.
-¿Cuál es el ADN de Rosario?
Tiene un poquito de todo: un poquito de sufrimiento, un poquito de la parte musical, un poquito de orgullo. Cuando se fundó la banda fue algo muy explosivo. Nace en el seno de una hermandad de Cádiz importante. Una hermandad, además, muy bien vista en la Semana Santa de Cádiz y eso hace que el primer año salga con cuatro o cinco contratos en su ciudad.
“Las penurias vinieron después y creo que lo que nos ha hecho ser como somos a día de hoy en muchos aspectos”
La banda venía de un grupo de componentes de la agrupación musical Polillas, que no estaban de acuerdo con la gestión interna y hacen esta banda con la Hermandad de la Humildad. Se le agregan también músicos, en su mayoría, con experiencia. Se forma un grupo en el año 96 con esa experiencia, que ya te da una ventaja de salida. Aquel año había tres agrupaciones y tres bandas de cornetas en Cádiz, había bastante donde elegir.
La gente que estuvo le echó mucho valor, se buscó las papas pidiendo dinero prestado, pidiendo favores a proveedores y hasta el año 2003 estuvo la banda prácticamente en números rojos”
Los dos primeros años de esta banda fueron bastante buenos. Las penurias vinieron después y creo que lo que nos ha hecho ser como somos a día de hoy en muchos aspectos. A finales del año 98 tenemos una serie de problemas con la hermandad, por cómo se estaba administrando el dinero por parte de la hermandad. La dirección de la banda no estaba de acuerdo. Una discrepancia que acaba en los juzgados. Por desgracia perdimos y nos vimos en la calle sin nada: sin instrumentos, sin uniforme. Y decimos qué íbamos a hacer, si tirábamos para adelante o cerrábamos el chiringuito.

Yo no tuve la suerte o la desgracia de estar en esos momentos, pero la gente que estuvo le echó mucho valor, se buscó las papas pidiendo dinero prestado, pidiendo favores a proveedores y hasta el año 2003, eso sí lo viví, estuvo la banda prácticamente en números rojos, pagando lo que se debía. Y a partir de ahí empezamos ya a crecer.
“Había ciertos puntos que nosotros teníamos claros, que teníamos que cimentar para que todo lo que se hiciera encima de eso estuviese hecho en condiciones”
Eso nos hizo sentar unas bases, unos valores, sobre todo a nivel organizativo y de asociación, que creo que han marcado mucho, mucho la historia de la banda. El tener claro, desde un principio, que las cuentas tenían que ser algo transparente y que tenían que estar a la mano de todo el mundo el primer día después de Semana Santa.
Hablamos de que ahora en la mayoría de las bandas todos son adultos, pero antes no era así. Entonces el problema ya no era el niño que ensayaba, sino el padre que desconfiaba, peor incluso que lo otro. Había ciertos puntos que nosotros teníamos claros, que teníamos que cimentar para que todo lo que se hiciera encima de eso estuviese hecho en condiciones.
“Nosotros hemos sido 50 y, si le hemos tenido que decir al señor Larri quédate en el banquillo, se lo hemos dicho”
Y creo que esa es la clave, más allá de la musicalidad, más allá de las marchas, más allá de todo eso. El compromiso organizativo desde dentro que siempre ha tenido la dirección que estaba entonces, cuando creó esa junta de gobierno que éramos muy poquitos, cada vez más, hasta que a día de hoy tenemos una junta súper asentada, donde cada departamento tiene su parcela independiente; tenemos nuestras partidas presupuestarias a nivel anual, que están fiscalizadas y declaradas a Hacienda; donde los componentes votan todas las decisiones importantes, económicas y con cierta relevancia para la banda.
Todo lo demás tiene que ir de la mano, pero creemos que es la primera piedra que hay que poner para poder hacer todo lo que se ha hecho después. Nosotros tenemos una serie de normas, que ahora te dicen que con la gente que tenéis, si tenéis que echar a alguien lo echáis. No. Nosotros hemos sido 50 y, si le hemos tenido que decir al señor Larri quédate en el banquillo, se lo hemos dicho. A lo mejor se han quedado sin tocar tres o cuatro marchas, no pasa nada, lo que no se puede poner en entredicho es a una dirección, porque alguien la quiera saltar por encima.
-Eso marca.
A nivel interno, creo que eso marca mucho el ADN de la banda. Evidentemente, a nivel musical todas las fuentes de las que hemos bebido y todas las personas que han estado aquí. Por ejemplo, los primeros años tuvimos a Ángel Ruiz, que es un antiguo componente de la agrupación musical de Eritaña, antiguo director musical de Los Polillas, eso supuso inculcar en Cádiz, en las bandas de Cristo, la música a nivel académico. Trabajamos mucho la afinación, la circulación de notas. Estamos hablando de los años 90, ya se empezaba a trabajar de manera más exhaustiva. No era tocar por tocar.
Evidentemente, en la banda hay ADN de ese hombre; claro está de Jorge Isaac. El poco tiempo que estuvieron con nosotros nos transmitieron ciertas cosas, algunas no nos las quedamos y otras sí. Respecto a los que vinimos después, entre todos y cada uno hemos aprendido y hemos sabido darle un poco lo que es ese rumbo a nivel musical; ese estilo que se ha ido desarrollando y depurando, a medida que se han ido grabando los discos, que creo que en el de Eternidad es donde llega a su madurez completa. Ese es el ADN de la banda, aparte del componente, que es esencial.
“Los primeros años tuvimos a Ángel Ruiz, que es un antiguo componente de la agrupación musical de Eritaña, antiguo director musical de Los Polillas, eso supuso inculcar en Cádiz, en las bandas de Cristo, la música a nivel académico”
-Hay un momento en que la banda cobra otra dimensión, es reconocida en todas partes (no solo en Andalucía) y llega a Sevilla ¿Cómo es ese salto?
Te va a sonar quizá como una estupidez, pero fue un salto que ya veíamos casi imposible. Ya el año antes (de firmar) hay una solicitud formal por parte de la Hermandad de la Sed, pero al ser las fechas tardías no se pudo llevar a cabo. Estamos hablando de finales de 2015. A tres meses de Semana Santa, la banda no podía dejar tirada a una hermandad y menos a una como Sentencia.
“Siempre hemos trabajado con el teléfono, en el sentido de que hemos esperado a que nos llamen, nunca hemos llamado a nadie”
En años anteriores, incluso desde 2008, hubo una serie de amagos parte de algunas hermandades y siempre quedaban frustrados. Ya uno tenía en la cabeza que como éramos una banda que no tenía padrino, que no teníamos a nadie que nos acercara allí… siempre hemos trabajado con el teléfono, en el sentido de que hemos esperado a que nos llamen, nunca hemos llamado a nadie, pues pensábamos que de esa manera iba a ser imposible.

Cuando llegó La Sed fue descubrir que de verdad estaba pasando. Y nos encontramos con una hermandad que ya conocía a la banda, que la seguía desde hacía algún tiempo. Pero tenían una banda que hasta el momento no les había fallado y no tenían motivos para cambiarla.
Se consiguió un hito que para nosotros era una panacea. Todo el mundo lo decía, vais a entrar en Sevilla, vais a tocar en Sevilla, pero nunca llegaba y muchos de nosotros pensábamos que no íbamos a llegar allí. Siempre decía lo mismo, nosotros solo tenemos que hacer una cosa, que es trabajar y seguir mejorando para que el día que salte la liebre estar ahí.





