Eduardo Dávila Miura presenta su dimisión irrevocable como teniente de hermano mayor

Tercera renuncia en la Junta de Gobierno a raíz de la fallida restauración de la Virgen de la Esperanza

La Hermandad de la Macarena continúa sumida en una profunda crisis institucional tras la polémica restauración de la Virgen, realizada por el conservador Arquillo. A los ceses ya conocidos del mayordomo y el prioste de la Esperanza, Enrique Espinosa de los Monteros y Miguel Ángel Fernández, se suma ahora la dimisión irrevocable del teniente hermano mayor, Eduardo Dávila Miura, quien ha comunicado este viernes su renuncia a través del grupo de mensajería interna de la junta de gobierno, tal y como han confirmado a Gente de Paz fuentes cercanas a la corporación del Arco. Fuentes que aseguran que el dimisionario ha desvelado a su entorno más cercano que no se presentará a las elecciones que se celebrarán el próximo mes de noviembre.

El exmatador de toros y hasta hoy número dos de la corporación de San Gil ha hecho pública su decisión en un mensaje dirigido a todos sus compañeros de junta, en el que expresa la consternación que vive como macareno y como oficial de gobierno ante los hechos ocurridos. «Estamos viviendo la peor pesadilla que podíamos imaginar», ha lamentado, reconociendo que, si bien no considera culpables a los responsables actuales de la hermandad, sí admite que deben asumir la responsabilidad de lo acontecido.

Una renuncia marcada por la autocrítica y la voluntad de no perjudicar a la institución

Dávila Miura señala que ha preferido esperar a que la situación se encauzara antes de dar este paso, a fin de no agravar la imagen pública de la hermandad. En sus palabras, «la Virgen siempre es lo más importante», y considera que la prioridad ineludible debía ser la solución del problema derivado de la cuestionada intervención sobre la imagen de la Esperanza. Desde el pasado lunes 23 de junio, asegura haber dedicado todos sus esfuerzos a ese propósito, y ahora, con mayor serenidad y convencido de que la hermandad ha iniciado el camino correcto, cree llegado el momento de dar un paso al lado.

«Actuar con total generosidad hacia la hermandad» es la razón que esgrime para justificar su salida del equipo de gobierno, convencido de que su contribución puede ser ahora más útil desde fuera de los órganos de dirección. En su misiva, remarca su malestar personal ante determinadas decisiones internas, que afirma no compartir ni comprender, y concluye que su presencia en la junta ya no es beneficiosa.

Una decisión con mirada al futuro y una petición personal

A pesar de su marcha, Eduardo Dávila Miura solicita estar presente en el cabildo general extraordinario convocado para el próximo 29 de julio, subrayando que conserva el agradecimiento hacia quienes le ofrecieron su respaldo en los momentos más duros. «Me reforzaron en mis creencias», apunta con gratitud.

Este anuncio reviste aún mayor relevancia dado que, hace apenas unas semanas, el propio Dávila Miura había confirmado su intención de presentarse como candidato a hermano mayor en las elecciones previstas para el mes de noviembre. Su dimisión como teniente deja ahora en el aire su futuro en la vida corporativa de la hermandad, al menos a corto plazo, y añade una nueva pieza al complejo tablero de decisiones que deberá afrontar la Hermandad de la Macarena en los próximos meses.