La Hermandad de la Sagrada Cena de Córdoba ha dado a conocer la papeleta de sitio diseñada para su participación en el Vía Crucis Magno, una magnífica creación del proyectista Julio Ferreira Gaspe. La obra, concebida con un marcado acento histórico y simbólico, se inspira en los cánones artísticos de los siglos XVII y XVIII, trasladando al presente la riqueza ornamental del barroco y el rococó.
Inspiración barroca y composición ornamental
La orla responde a lo que dentro de las artes decorativas se denomina “Nuevo Arabesco” con motivos de grutescos, un estilo que marcó la estética arquitectónica y pictórica de la época. La estructura se articula en torno a un gran cartucho central y un ovalado inferior, ambos destinados a recoger los textos conmemorativos del acontecimiento.
El cromatismo, intenso y variado, reproduce la fuerza del color característico de aquellos siglos, donde los follajes de acantos se entrelazan con elementos barrocos y rococós, como la gran concha central, rosetas, lazos, cintas, correas y puttis, todos ellos con una fuerte carga ornamental y simbólica en relación con los titulares de la hermandad.

Iconografía sacramental y mariana
En la composición se erige como motivo principal el Santísimo Sacramento, reforzado con detalles vegetales alusivos a la vid y las espigas, en clara referencia eucarística. Junto a ellos, se inserta una evocación a la Virgen María mediante el ancla de la Esperanza, símbolo mariano de firmeza y salvación.
Técnicas empleadas
El proyectista ha realizado dos propuestas pictóricas diferentes: una primera sobre grafito y una segunda en técnica mixta de acuarela. Ambas han sido trabajadas sobre lienzos de 50 x 100 centímetros, aportando versiones alternativas de una misma concepción ornamental, en la que conviven tradición, simbolismo y creatividad.
Una pieza conmemorativa
Con esta papeleta de sitio, la Hermandad de la Cena no solo ofrece a sus hermanos un documento litúrgico y procesional, sino también una pieza artística de notable valor, capaz de unir la devoción con la herencia estética del barroco cordobés. En el marco del Vía Crucis Magno, esta creación se convierte en un testimonio visual de la espiritualidad eucarística que define a la corporación.





