La Divina Pastora regresa a Santa Marina en vísperas de su coronación canónica

Sevilla vivió este domingo una jornada de especial significado para la hermandad de la Divina Pastora, que trasladó a su venerada imagen hasta la iglesia de Santa Marina, templo que fue su sede canónica durante más de dos siglos y al que no volvía desde 2003.

Un retorno cargado de memoria

El traslado comenzó a media mañana desde la parroquia de San Pedro, punto de partida de una comitiva marcada por la música de varios coros de campanilleros. A lo largo de un recorrido de más de cuatro horas, la imagen recorrió enclaves fundamentales en la historia de la corporación y de la propia religiosidad hispalense, despertando la emoción de quienes la acompañaron en este itinerario de regreso a sus raíces.

Uno de los momentos de mayor simbolismo tuvo lugar en la iglesia de San Martín, donde la Pastora residió entre 1942 y 1987. Este templo fue, además, escenario de un acontecimiento que marcó la espiritualidad del siglo XX en Sevilla: la formulación del Voto de la Realeza de María en 1950.

Posteriormente, la hermandad visitó la capilla del Rosario, de la corporación de Montesión, para dirigirse más tarde hacia Ómnium Sanctorum y la calle Parras. No faltó la evocación de San Gil, lugar fundacional de la cofradía y punto desde el que partió en 1703 el histórico rosario encabezado por San Isidoro hacia la Alameda. Allí, la representación de la Virgen con atuendo de pastora fue presentada por primera vez al mundo, marcando el inicio de una devoción que hoy se proyecta universalmente.

La llegada a la calle San Luis, ya en el entorno de la media tarde, supuso el clímax de la jornada. Engalanada para la ocasión, la vía acogió a la Virgen como si el tiempo no hubiera pasado. Casi un siglo después de su marcha definitiva en 1936, y veinte años después de su última visita en 2003, la Divina Pastora volvió a cruzar las puertas de Santa Marina, templo en el que permaneció desde 1705 hasta el estallido de la Guerra Civil.

Celebraciones en la antigua sede

Con su instalación en la iglesia de Santa Marina, la hermandad ha previsto un intenso programa de actos que desembocará en la esperada coronación canónica.

El 15 de septiembre se presentará la restauración del estandarte corporativo, junto con un nuevo manto procesional de terciopelo rojo bordado en oro, obra de las Hermanas Rama. Ese mismo día comenzará el Solemne Triduo extraordinario de la Coronación.

En el transcurso del Triduo, la corporación entregará el 18 de septiembre la Insignia de Oro 2025 al delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Marcelino Manzano, además de presentar la corona de la Coronación Canónica y la restauración de la histórica diadema de estrellas de oro. La Virgen recibirá también dos nuevos presentes: un cayado procesional y un sombrero. Finalmente, el 19 de septiembre se dará a conocer la restauración del manto azul bordado en oro, igualmente realizado por las Hermanas Rama.

El domingo 21 de septiembre, coincidiendo con el III Domingo de Septiembre, la Divina Pastora compartirá a las 12:30 la celebración de la Santa Misa con la Hermandad de la Resurrección. Tras la eucaristía tendrá lugar el ya tradicional acto de fundición de los cirios contra la violencia de género. Ese mismo día, a las 18:00 horas, se celebrará la procesión anual de la Pastora, que en esta ocasión servirá de traslado hasta el Convento de la Encarnación.

Los cultos proseguirán en dicho convento durante los días 22, 23 y 24 de septiembre, con la celebración, a las 19:00 horas, de un tercer triduo, especialmente dedicado a la vida consagrada.

Una cita para la historia

El regreso de la Pastora a Santa Marina no ha sido solo un traslado más en el calendario cofradiero, sino un acontecimiento que ha enlazado memoria, devoción y esperanza. Con la coronación canónica en el horizonte inmediato, la hermandad vive unas jornadas decisivas que ya ocupan un lugar destacado en la historia de la Sevilla devocional del siglo XXI.