Carlos de Paz defiende un cambio de ciclo en la Hermandad de Los Gitanos con propuestas para la Madrugada, la vida interna y el futuro patrimonial

En una entrevista concedida al programa El Llamador, de la radio pública andaluza, que dirige y presenta Francisco José López, el candidato a hermano mayor de la Hermandad de Los Gitanos, Carlos de Paz, ofreció una reflexión amplia y detallada sobre la situación actual de la corporación, los retos de la Madrugada, la vida interna, el patrimonio, la reforma de las Reglas y el papel identitario de la hermandad, todo ello desde un planteamiento que definió como continuista en la esencia pero renovador en las formas.

Desde el inicio de la conversación, y en alusión a otras candidaturas, Francisco José López situó el contexto electoral, a lo que Carlos de Paz respondió describiendo el momento que vive la hermandad mediante un símil visual, comparándola con un escaparate atractivo y en crecimiento que, sin embargo, al mirarse por dentro revela falta de alegría, de asistencia, de calor humano y de verdadera vivencia de hermandad. En su análisis, vinculó esta situación a un fin de ciclo prolongado, recordando que la actual línea de gobierno acumula dieciséis años consecutivos, lo que, a su juicio, evidencia la necesidad de savia nueva, de abrir puertas y ventanas y de mirar hacia una hermandad del siglo XXI, sin renunciar a las raíces pero evitando quedar anclados en el pasado.

Crecimiento numérico y reto de participación real

A preguntas del presentador sobre el auge numérico de Los Gitanos, Carlos de Paz reconoció el crecimiento extraordinario de la corporación, recordando que en su niñez la hermandad rondaba los tres mil hermanos, muy lejos de las cifras actuales. Enmarcó este desarrollo en una historia marcada por la pérdida total del patrimonio en 1936, la posterior reinvención y el impulso decisivo vivido entre las décadas de los años cincuenta, sesenta y setenta, etapa en la que evocó la figura de su abuelo, Manolo Moreno, como hermano mayor durante veinte años, período en el que se acometieron hitos fundamentales como el palio nuevo, la candelería, la corona de la Virgen de las Angustias y su coronación, primero en San Román y más tarde de manera canónica.

El candidato fue desgranando, siempre en tono reflexivo, cómo cada hermano mayor posterior fue dejando su impronta, desde la casa hermandad de la calle Socorro, pasando por la coronación canónica, la llegada al Santuario, la adquisición de los terrenos, el trabajo social en el Polígono Sur, la nueva casa hermandad o el proyecto de la basílica, hasta conformar una hermandad cada vez mayor en número, pero con el desafío pendiente de recuperar el sabor de la hermandad antigua, aquella donde el hermano se sentía acogido y participaba activamente. Para Carlos de Paz, el reto es que quienes se han incorporado en los últimos años puedan disfrutar plenamente de su hermandad, sin barreras para integrarse, compartir y vivirla.

La Madrugada como eje de debate y propuestas

La conversación derivó hacia la estación de penitencia, convertida en uno de los grandes asuntos del debate electoral. Carlos de Paz recordó con claridad el malestar vivido en la Madrugada del año anterior, subrayando que una situación así no puede volver a repetirse. Más allá de la crítica, defendió la necesidad de poner propuestas concretas sobre la mesa, distinguiendo entre los problemas derivados de la organización general de la jornada, competencia del Consejo, y los que corresponden a la gestión interna de la propia hermandad.

En este punto, reivindicó que Los Gitanos es, a su juicio, la hermandad más sacrificada por tradición, y su situación actual responde a decisiones históricas, como ocupar el sexto lugar cuando por antigüedad les correspondería el quinto, amparado en decretos arzobispales, incluido uno de 1972, que justifican esa posición por un supuesto interés pastoral. Carlos de Paz consideró que, en pleno siglo XXI, es legítimo preguntar y exigir explicaciones sobre ese criterio y reclamar el derecho a seguir siendo hermandad plenamente de la Madrugada, y no del Viernes Santo por la mañana.

Denunció la facilidad con la que se impuso a Los Gitanos un retraso de treinta y cinco minutos en 2017, frente a la dificultad para adelantar siquiera quince minutos, lo que provoca que entren en carrera oficial a horas intempestivas y acumulen retrasos ajenos. En su planteamiento, defendió adelantar la entrada en carrera oficial, revisar el interés pastoral y establecer consecuencias para quienes provoquen retrasos, apelando a la solidaridad entre hermandades y a la idea de que el tiempo es finito.

Organización interna y cambios en el recorrido

Más allá de la Madrugada como jornada, Carlos de Paz asumió que existen problemas propios de organización interna que la hermandad debe corregir. Señaló situaciones conocidas por los hermanos, como la dificultad para andar cuando el Señor aún no ha llegado a San Román, los largos tiempos de salida del Santuario, o los parones injustificados en la vuelta de la mañana. Para el candidato, repetir los mismos esquemas conduce inevitablemente a los mismos resultados.

En este contexto, explicó las propuestas concretas de su equipo de Diputación Mayor de Gobierno, entre ellas retrasar treinta minutos la salida de la Cruz de Guía, no para correr, sino para andar a un ritmo más adecuado, no tan lento. Detalló la ampliación del recorrido tanto de ida como de vuelta, sin perder el entorno tradicional, accediendo a la carrera oficial por San Miguel, Jesús del Gran Poder y la Plaza del Duque, por el lado del Corte Inglés, lo que permitiría ganar entre trescientos y trescientos cincuenta metros. Asimismo, propuso redistribuir los puntos en los que se producen parones del cortejo entre ida y vuelta, especialmente en San Román, Palacio de Dueñas y Santa Ángela, para facilitar el discurrir del cuerpo de nazarenos, buscando -entrando en San Román a la vuelta- que caminen el mayor tiempo posible en fila de dos, salvo en la carrera oficial para favorecer el lucimiento de los pasos.

Postura ante retrasos y decisiones drásticas

Cuestionado por López sobre la posibilidad de decisiones drásticas en caso de esperas prolongadas en La Campana, Carlos de Paz fue tajante al afirmar que, si fuera hermano mayor, defendería los intereses de la hermandad con firmeza y seriedad, pero sin castigar a sus hermanos por incumplimientos ajenos. Rechazó alterar la cofradía o restar tiempo de lucimiento al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias, insistiendo en que su exigencia se centra en que cada hermandad cumpla su horario, sin entrar a juzgar la organización interna de las demás.

En su análisis global, reconoció que la Madrugada está al borde del colapso -«que la Madrugá está al borde del colapso resulta evidente«, ha dicho-, una situación que se agrava cuando resulta sencillo retrasar más de una hora, pero casi imposible adelantar treinta minutos. Defendió el derecho de la hermandad a exigir una distribución justa del tiempo, apelando de nuevo a la responsabilidad compartida.

Música, grandes decisiones y respeto a los acuerdos

Uno de los asuntos recurrentes en procesos electorales, el acompañamiento musical del paso de Cristo, fue abordado por Carlos de Paz con claridad. Afirmó que su candidatura decidió desde el primer momento no entrar en ese debate, recordando que siendo él teniente hermano mayor se llevó a Cabildo General la aprobación de la sección musical, precisamente para que no fuera una decisión coyuntural de cada mandato. Para él, las grandes decisiones corresponden a los hermanos, y en este caso ya se tomó un acuerdo que debe respetarse, dejando a los músicos al margen del debate electoral.

El 275 aniversario y la dimensión social

En relación con el 275 aniversario fundacional, Carlos de Paz confirmó que su equipo ha planteado propuestas concretas, subrayando que serán los hermanos quienes las aprueben en Cabildo. Enmarcó estas iniciativas en lo que definió como el ADN de la hermandad, marcado por la misión evangelizadora con el pueblo gitano. Recordó los orígenes de la corporación en Triana, su posterior salida del barrio y el desarraigo vivido por muchas familias gitanas en los años sesenta, planteando como idea central un reencuentro simbólico y espiritual, con cultos extraordinarios junto al Señor de la Salud y la Virgen de las Angustias.

Casa hermandad y patrimonio inmueble

El tramo final de la entrevista se centró en el patrimonio inmueble, especialmente en la casa hermandad. Carlos de Paz defendió pasar del concepto de “todo para los hermanos” al de “todo con los hermanos”, utilizando la imagen de una casa en la que uno se siente verdaderamente en familia. Rechazó promesas irrealizables, recordando que la casa hermandad antigua lleva ocho años cerrada y que se desconoce su estado real, comprometiéndose a que, antes de finalizar el primer año de mandato, se presente un plan claro, con inversiones, costes y proyectos, para que sean los hermanos quienes decidan.

Subrayó además la importancia estratégica de conseguir la propiedad de los terrenos de la actual casa hermandad, que aún son una concesión municipal, considerando esencial que tanto el Santuario como la casa sean patrimonio definitivo de la corporación.

Identidad gitana, papel de la mujer y visión de futuro

En los cuestionarios finales, y cuestionado por la obligación de que el hermano mayor de la Hermandad sea de raza gitana, Carlos de Paz reafirmó su defensa de la identidad gitana de la hermandad, recordando una frase de Pablo VI sobre la presencia de los gitanos en el corazón de la Iglesia. Defendió que cualquier hermano puede formar parte de cualquier hermandad, pero que solo Los Gitanos pueden vivir su fe desde esa identidad, algo que considera un tesoro a cuidar. Recordó que esta cuestión fue aprobada en Cabildo General y que el hermano mayor, como padre de familia, representa ese sentir mayoritario.

Finalmente, abordó con naturalidad el hecho de que su madre sea candidata a teniente hermana mayor, destacando su larga trayectoria, su experiencia y su pertenencia a una de las familias gitanas más antiguas de la hermandad. Subrayó, además, su orgullo por una candidatura que incorpora mujeres en puestos clave, con dos secretarias y una presencia femenina significativa en la junta, reivindicando el papel esencial de la mujer en la vida de la hermandad y en su futuro inmediato.