La Hermandad de Las Lágrimas del Figueroa confía a Miguel Ortiz Cabello la definición de su guión artístico y procesional

La Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Lágrimas y María Santísima de las Penas, corporación de culto católico radicada en la ciudad de Córdoba, ha dado a conocer una decisión estratégica adoptada por su Junta de Gobierno que incide directamente en el desarrollo estético, simbólico y procesional de la cofradía. El acuerdo se enmarca en una línea de trabajo orientada a reforzar la identidad patrimonial con la que la hermandad se presenta ante la ciudad en cada estación penitencial.

Designación para ordenar el discurso artístico de la corporación

Según ha comunicado oficialmente la corporación, la Junta de Gobierno ha acordado designar al diseñador Miguel Ortiz Cabello como responsable de la realización del guión artístico y procesional de la hermandad. Esta encomienda supone situar bajo una misma dirección conceptual la estructura visual, simbólica y narrativa que define la presencia de la cofradía en la calle, con el objetivo de dotar de coherencia y profundidad al conjunto de elementos que conforman su manifestación penitencial.

Una hermandad del Sábado de Pasión en el Parque Figueroa

La corporación tiene su sede canónica en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en la barriada del Parque Figueroa, desde donde realiza su salida procesional en la tarde-noche del Sábado de Pasión, con una duración aproximada de cuatro horas. Se trata de una jornada de especial significado, en la que la hermandad comparece ante Córdoba con un mensaje penitencial propio, marcado por la sobriedad y la preparación espiritual de la Semana Santa.

Orígenes y consolidación canónica

La historia de la hermandad hunde sus raíces en 1999, cuando la iniciativa devocional surge en torno a la talla del Santísimo Cristo de las Lágrimas, obra del imaginero Miguel Arjona Navarro, encargada por la feligresía mediante un fondo común. A partir de entonces, un grupo de devotos, con la colaboración del entonces párroco D. Miguel Vacas, comenzó a articular una confraternidad destinada a rendir culto a la imagen, dando lugar a un grupo parroquial cuyos primeros años carecen de abundante documentación.

Durante este periodo inicial, la corporación fue configurando un calendario de actos cultuales, entre los que destacó la salida del Cristo a hombros de los hermanos para presidir el Vía Crucis por las calles del barrio en la tarde-noche del Viernes de Dolores, práctica que continúa vigente en la actualidad. La aprobación definitiva de los estatutos en 2014 supuso la erección canónica de la hermandad, marcando un antes y un después en su trayectoria institucional.

Un año decisivo marcado por hitos históricos

El año 2014 se erige como un momento clave en la historia de la corporación. El 11 de enero, con motivo de la Misión Popular celebrada en su sede canónica, la hermandad protagonizó una Salida Extraordinaria con su titular cristífero. En aquella ocasión, el Santísimo Cristo de las Lágrimas procesionó por primera vez sobre un paso procesional, cedido por la Hermandad de la Piedad de la barriada de las Palmeras, acompañado musicalmente por la ya extinta Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado. La salida hubo de realizarse desde los Colegios Provinciales de la Diputación, debido a las reducidas dimensiones de la puerta del templo parroquial.

Ese mismo año se produjo además la bendición de María Santísima de las Penas, imagen mariana realizada por Juan Jiménez González y Pablo Porras Castro, discípulos de Francisco Romero Zafra, y bendecida por el entonces obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández. En el mismo acto se entregaron los estatutos aprobados y el Decreto de Erección Canónica, convirtiendo oficialmente a la corporación en hermandad, culminando la jornada con un concierto ofrecido por la Banda de Música Nuestra Señora de la Estrella de Córdoba.

Evolución procesional y decisiones patrimoniales

En 2016, la hermandad realizó la primera salida procesional de María Santísima de las Penas en la tarde-noche del Sábado de Pasión, haciendo estación en la Iglesia de Santa Rafaela María, en la barriada de Arroyo del Moro. La jornada estuvo marcada por la inestabilidad meteorológica, obligando al paso a refugiarse bajo los soportales del templo hasta que la lluvia permitió reanudar el regreso. En 2017, la salida se repitió con el estreno de los hábitos nazarenos y el cuerpo de acólitos, procesionando la Virgen sobre el paso del Corpus de la Hermandad de la Sagrada Cena, con el acompañamiento de la Banda Sinfónica Municipal de Dos Torres.

No obstante, en 2018 la hermandad optó por centrar sus esfuerzos en el paso del Santísimo Cristo de las Lágrimas, renunciando a la salida procesional de la titular mariana ante la limitación de medios para sacar dos pasos. Desde entonces, María Santísima de las Penas mantiene su presencia pública a través del Rosario Vespertino que se celebra el quinto domingo de Cuaresma, mientras que el Cristo vuelve a procesionar en solitario.

El misterio de la Exaltación y su desarrollo futuro

El paso del Santísimo Cristo de las Lágrimas representa la escena pasionista de la Exaltación, tal y como fue aprobado en un Cabildo Extraordinario celebrado a finales de 2017. El proyecto contempla un conjunto de seis imágenes secundarias, entre sayones, romanos y los dos ladrones, aunque su culminación dependerá de la evolución material de la hermandad. En la actualidad se encuentran realizadas dos figuras de sayones, obras de Pedro Jesús Pila Martínez en 2018 y 2020, que aún no procesionan debido a las dimensiones del paso.

Rasgos singulares de sus titulares

La imagen del Santísimo Cristo de las Lágrimas, fechada en 1999, presenta una iconografía única en Córdoba, al tratarse del único crucificado cuyos pies aparecen clavados con dos clavos distintos. La talla muestra a un Cristo aún con vida, con los ojos abiertos y sin la herida del costado, destacando por una anatomía de gran pureza formal y una expresión contenida. Por su parte, María Santísima de las Penas, realizada en 2014, no procesiona actualmente en la estación del Sábado de Pasión, reservando su salida anual al citado Rosario Vespertino cuaresmal.

Contexto institucional del nombramiento

En este marco histórico y patrimonial se inscribe la designación de Miguel Ortiz Cabello, entendida como una apuesta decidida por la planificación artística y la consolidación de un discurso coherente. La Junta de Gobierno refuerza así su compromiso con el crecimiento patrimonial de una hermandad fundada en 1999, que cuenta con un único paso procesional y una identidad plenamente vinculada al Sábado de Pasión cordobés, avanzando con paso firme hacia una madurez estética acorde a su historia y aspiraciones.

Un nombre contrastado

Junto con Manuel Jurado Moreno, Miguel Ortiz Cabello conforma la sociedad Talla Ornamental Ortiz Jurado, que inició su actividad en 2006, fruto de una colaboración que comenzó años antes y que pronto se consolidó como un proyecto común dedicado a la talla artística en madera. Sus primeros encargos, de pequeña escala, les impulsaron a experimentar con nuevas técnicas y a profundizar en las posibilidades expresivas del material. Esta etapa de exploración abrió paso a trabajos de mayor envergadura, entre ellos pasos procesionales, retablos y elementos ornamentales de diversa naturaleza.

Desde sus inicios, ambos han mostrado un profundo interés por las técnicas tradicionales de la talla, el dibujo y la arquitectura, siguiendo la estela de los grandes entalladores históricos. Su labor se caracteriza por la recuperación y reinterpretación de estilos artísticos hoy casi en desuso dentro de las artes aplicadas, lo que les ha permitido desarrollar un lenguaje propio sin renunciar al respeto por el oficio y su legado. El proceso creativo del taller se fundamenta en la integración de disciplinas inseparables: arquitectura, diseño, talla, historia del arte e incluso cálculo matemático. Esta visión global les permite concebir obras unitarias, capaces tanto de reconstruir piezas desaparecidas como de generar nuevas creaciones perfectamente armonizadas con su entorno.

Su método de trabajo comienza con un estudio iconológico y estilístico del proyecto, que se materializa en un boceto inicial. A partir de él elaboran planos a escala natural para la construcción de la carpintería. Una vez ensamblada la estructura en madera, cada pieza es tallada a mano siguiendo el diseño previamente trazado. La elección del tipo de madera responde siempre a las necesidades funcionales y estéticas de cada obra. La formación de ambos artesanos se remonta a los años 2003 y 2004, cuando ingresan en la Escuela-Taller La Merced IV de la Diputación de Córdoba. Allí participan en la reconstrucción de un retablo del siglo XVIII de más de veintiséis metros de altura, experiencia que marcó el inicio de su colaboración profesional. Posteriormente obtienen la beca Leonardo Da Vinci, que les permite trabajar en intervenciones retablísticas en Veszprém (Hungría) y Viena. Desde entonces, su aprendizaje ha sido esencialmente autodidacta, debido a la escasez de talleres especializados en talla ornamental.

Entre sus obras más destacadas se encuentran el Retablo de La Sagrada Cena (Córdoba), el Paso procesional de la Hermandad del Buen Suceso (Córdoba), el Paso procesional de la Hermandad del Prendimiento (Córdoba), el Cancel de la Parroquia de Santo Domingo de Cabra, el Retablo del Sagrado Corazón (Cabra) y el Retablo Mayor de la Iglesia de San Roque (Córdoba), junto a otros proyectos ya concluidos o actualmente en ejecución.