La crónica | Un Martes Santo de intentonas

En el libro de los tópicos cordobeses, el de que el Martes Santo era la jornada mas joven se repitió durante décadas. Era la forma de llamar a sus cofradías las pobrecitas y de maquillar una Semana Santa, a medias, que es lo que no deja de ser la de Córdoba. 

Una jornada con seis cofradías en la calle y una de ellas muy discutida por el gran público y que además pidió la media hora de cortesía por un problema técnico, que al final quedó en catorce minutos. Así salió la Universitaria del Juramento con un cortejo escueto y con la eterna sensación de que lo castellano no casa por estos lares. 

La Agonía salió del Pocito, con la incertidumbre de conocer desde dónde lo hará en 2027. Y esa es otra de las muestras de que la jornada aun está por definir y que quienes tienen que dar soluciones no lo hacen. Eso sí, la hermandad superó cada condicionante y la Banda de la Salud estuvo excelsa. 

Como excelente volvió a ser la puesta en escena de la Hermandad del Císter que es pura vanguardia dentro de su clasicismo de manual. Volver a escuchar a Esencia tras el misterio fue un lujo, como también lo fue el andar de la cuadrilla y los mandos de Rafael Ramírez Galvín. El palio de la Reina de los Ángeles no le fue a la zaga con el buen hacer de Juan Carlos Vidal. 

Bien el Buen Suceso, bien su avance. Pero lo espectacular de la cofradía de San Andrés tiene un nombre propio, María Santísima de la Caridad. El palio anduvo mejor que en mucho tiempo de la mano de Antonio Barbudo y la Virgen brilló (permítanme esto) como no lo hace ninguna otra. Como la Banda de la Estrella, a otro nivel. 

Y a otro nivel ha vuelto a estar, esto ya no es noticia, Pasión de Linares. Esta vez tras la Santa Faz, donde la cuadrilla que dirige Antonio Cano ha brillado a un gran nivel. Y, en esa línea, la excelencia la marca el palio de la Trinidad, que estrenaba bambalinas y el conjunto es sencillamente espectacular. 

Como excelso es el palio de la Piedad, con sus bambalinas estrenadas al completo en un cambio estético sensacional. La cofradía de los Salesianos va a más y se le nota, como el nivelazo de la Agrupación Musical Cristo de Gracia. Harina de otro costal son los capataces, especialmente, el palio fue manifiestamente mejorable en algunos tramos del recorrido, como la entrada en carrera oficial. 

Un Martes Santo de contrastes, de intentonas felices y otras, quizá en homenaje al Domingo de Ramos, con media hora de retraso reducida in extremis a diez minutos (según la Agrupación) por el discurrir de las hermandades por la catedral. Recreándose, para que nos entendamos.