El retraso fue la única nota discordante en una jornada sin incidentes
Sevilla despide su tercera jornada de cofradías hacia la Santa Iglesia Catedral.
El Martes Santo de 2026 ya es historia de la ciudad, y parte de las hermandades regresan a sus templos mientras el resto lo hizo en horas previas.
Los contrastes, sello de denominación del día en la capital andaluza, se ha hecho presente con ejemplos tan dispares y a la vez en sintonía como los vivas y petalás a la Virgen de los Dolores en el Cerro del Águila justo después de la salida, la sentida saeta al Cristo de la Buena Muerte de Los Estudiantes o la espectacularidad de los misterios de la Presentación al Pueblo de San Benito, o Jesús Ante Anás del Dulce Nombre.
Ha sido un martes intenso sí, pero también repleto de emociones. Como las experimentadas en la calle Águilas con la dificultosa salida de los dos pasos de San Esteban, cuyos capataces y auxiliares obraron el milagro de superar la ojiva de la fachada.
Momentos único han sido los de San Benito y San Esteban en distintos puntos del recorrido, o los de la Hermandad de la Candelaria en los icónico Jardines de Murillo, donde tanto el nazareno de la Salud como la Reina de San Nicolás encandilaron a la Sevilla cofrade con un solapamiento de marchas en un enclave único.
Tampoco podemos olvidarnos de las tres corporaciones de ruan en esta jornadas: De la elegancia de Santa Cruz por Mateos Gago o la Plaza de la Alianza, al embrujo de Los Estudiantes en el Postigo o la solemnidad con guiños a siglos pasados de Los Javieres.
Precisamente esta última cofradía ha cambiado su sede para regresar 49 años más tarde a sus orígenes, siendo la primera vez que salía del Sagrado Corazón el palio que cobija a la Virgen de Gracia y Amparo.
Sí ha tenido especial relevancia la colocación de vallas y el consecuente aforamiento al vías como la propia Jesús del Gran Poder o la Alfalfa.
Y una vez más también ha sido un Martes Santo de retrasos, con más de 15 minufos sobre el horario oficial, algo que no ha descompuesto el recorrido y los horarios preestablecidos.
En definitiva, Sevilla ha vibrado con este día lleno de belleza y sentimiento, con unas temperaturas veraniegas y un público entregado.




























