Dos bandones y la hermandad total
Nadie hubiera imaginado, hace apenas una década, que el Martes Santo cordobés iba a contar con dos grandes palios. A 2026, tanto la Trinidad como la Piedad los tienen para corroborar el avance patrimonial que está experimentando la Semana Santa de Córdoba.
Además, en ambos casos la materialización de los proyectos se debe al trabajo de años y a llevarlos a cabo sin la perspectiva de un mandato concreto. Todo lo contrario, con altura de miras y con una calidad en diseño y ejecución sobresaliente.
Pero solo esas no fueron las notas positivas de la jornada. En el ámbito del costal fue agradable ver los avances del misterio de la Santa Faz y del palio de la Caridad. Antonio Cano y Antonio Barbudo están realizando un gran trabajo, que se suma a los ya reconocidos, entre otros, de Rafael Ramírez y Juan Carlos Vidal en el Císter.
Y agradable siempre es escuchar a Pasión de Linares. La agrupación musical brilló (aunque no es novedad que lo haga), en este caso tras el misterio de la Santa Faz. Su sonido es pura sinfonía, un arte mayor sin discusión posible.
Como también empieza a serlo la Agrupación Musical Cristo de Gracia de Córdoba. Tras el misterio del prendimiento, la banda volvió a ofrecer un auténtico recital, que apunta a grandes cosas que pueden y deben estar por venir.
Y, si con bandas seguimos, las cornetas de La Salud y los sones de La Estrella brillan, vibran y emocionan a cualquiera que las escuche. Su nivel cotiza al alza.
Menos alentador fue ver a algún cortejo con escasos penitentes, porque no todo es brillo. Y tampoco lo fue el retraso, de alrededor de media hora, que según la Agrupación se produjo “por un transcurso muy lento, fuera de lo común y esperado, dentro de la Catedral”. Saber andar sigue siendo la gran asignatura pendiente de muchas cofradías de Córdoba.





