Cielo azul, palio blanco y una nueva cofradía, el Lunes Santo de Córdoba
El Lunes Santo de 2026 en Córdoba volvió a poner de manifiesto que, probablemente, sea la mejor jornada para ver cofradías en la calle. La calidad de las hermandades es indiscutible y no solo en lo patrimonial, que también, sino en el andar de los diferentes cortejos y en sus espectaculares puestas en escena en las calles de la ciudad.
Pocos peros se le pueden poner a un día, donde la Hermandad de la Sentencia volvió a poner a un cortejo sobresaliente en la cantidad y calidad del mismo. Por no hablar del andar de sus pasos (especialmente el misterio que dirige David Arce), y de las bandas del Sol y La Soledad de Cantillana.
Pero al hablar de bandas hay que hacer mención especial a dos. Por un lado, Elevación de Campo de Criptana sonó sencillamente espectacular tras el misterio de la Presentación al Pueblo. El nivel de las cornetas castellanas fue brutal, sin discusión ni paliativos. Y la cuadrilla del misterio que dirige José Rodríguez Alarcón lo agradeció y dio un recital en el debut soñado de la cofradía en Semana Santa. Elevación ya estuvo en Córdoba, pero lo de este Lunes Santo fue estratosférico.
Tampoco hay que olvidar a la otra gran banda, de música, La Estrella. La formación que dirige Matías de la Fuente está en un nivel excelso, en cada actuación -por pequeña que parezca- la banda roza la perfección. Y con su cofradía, tras su Virgen, no iba a ser menos.
La banda y la cuadrilla que dirige Rafa Giraldo ofrecieron lo que se puede denominar -sin temor a equivocarse- una auténtica exhibición. Como el resto de una hermandad, la de La Estrella, que no conoce límites y en la que hay que agradecer a José María Ledo, aun su hermano mayor, que haya dado la vuelta de calcetín al desastre que se encontró, devolviendo a La Estrella al concepto de hermandad total que se le supone.
También hay que alegrarse, obviamente, por la gran primera estación de penitencia en Lunes Santo de Cañero, por el renovado auge de la Banda de la Coronación de Espinas y por una jornada que, hasta que se demuestre lo contrario, sigue siendo la mejor de la Semana Santa de Córdoba.





