Córdoba vive un Domingo de Ramos adelantado (y retrasado)
No cabe duda de que el Lunes Santo es el mejor día de la Semana Santa de Córdoba. No por contrastes, que también, sino por el buen hacer de sus cofradías, que es mucho.
Siempre es mucho la Merced, que demuestra que sabe andar y hasta celebrar. Así lo dejaron claro cuando el obispo realizó la levantá por el 50 aniversario. En cuanto a tiempos fueron clavados, pero no deja de ser cierto que se echa de menos algo más de transmisión de los pasos. Especialmente del palio, aunque el blanco sobre el azul del cielo entusiasmó.
Tras ls de San Antonio de Padua llegaron los de San Vicente Ferrer. Cañero al fin se estrenaba y lo hizo con nota muy alta. Eso nadie lo dudaba (las dudas ya las sembró su párroco hace un par de años) y Elevación de Campo de Criptana despejó cualquier atisbo con un nivel superlativo que no evita cuestionarse sobre la decisión de la Sentencia, incomprensible.
Luego vino la Estrella. Lo de Carlos Lara en Redención es una master class y lo de Rafa Giraldo en el palio, permítanme, es algo para llorar de emoción. Lo hizo un buen amigo y un servidor casi se arranca a aplaudir cuando nadie lo hacía. A veces la vida es puro sentimiento y en la Huerta de la Reina hay de sobra. Lo que pase en unos meses será decisión de los que entren, pero (una licencia), tontos por no decir otra cosa hay que ser para prescindir de dos genios, de dos capataces que son la esencia misma de la cofradía. He dicho.
El Lunes recuperaba sus seis cofradías y la cuarta era la Sentencia. Volvemos al costal (más allá de la hipérbole nazarena de la cofradía de San Nicolás, radicada ahora en la feligresía de la Trinidad). Lo de David Arce (cuestionado toda, toda la Cuaresma) es de otra liga, otro nivel, que en Córdoba ahora mismo no alcanza nadie, pese a la solemnidad del palio de Gracia y Amparo y a que La Soledad de Cantillana multiplique su andar. Todo es perfecto, pero el andar del misterio es sublime.
Pero como todo no son luces, con la noche llegan las dos cofradías que ponen el contrapunto a la jornada. Dignos de mención son el crecimiento humano de las hermandades del Vía Crucis y del Remedio de Ánimas. Su trabajo está ahí y su puesta en escena en la calle es impecable.
El cielo azul, el palio blanco y una nueva cofradía dieron brillo al Lunes Santo de Córdoba. Superarlo va a ser difícil.














































