La Borriquita abre la Semana Santa de Córdoba
El Domingo de Ramos de 2026 puede que sea recordado por el del adelanto horario y no el que se cambia cada último domingo de marzo, que también, sino por el de una jornada que cada vez termina más temprano (casi como el resto de los días) y que está llenando de luz la Semana Santa de Córdoba.
El adelanto que pedía el Huerto durante los últimos años se concedió y entró segunda en carrera oficial, precedida por las Penas, que salió de Santiago a las cuatro de la tarde y llegó puntual a su cita con el itinerario común.
Con su estilo propio, inconfundible, y el exquisito acompañamiento de la Agrupación Musical de Los Gitanos de Sevilla; el Cristo de las Penas repartió la esencia de Santiago por enclaves tan inconfundibles como La Corredera, de regreso a su casa, donde se vivieron momentos especialmente emotivos. Los mismos que fueron complementados por el palio de Concepción, que anduvo con la categoría que Enrique Garrido imprime a los pasos que dirige. Santiago no es mejor ni peor, diferente, y ahí se salva hasta de los adelantos, el Domingo de Ramos
El caso más llamativo de la parte vespertina de la jornada era, como se ha dicho, el del Huerto, que pasaba a ser segunda y pasó por la puerta de su casa para seguir camino. Algo paradójico que se contrarrestó con el porte de un cortejo en el que, eso sí, abundan los costaleros, aunque se pudo disfrutar de una muestra de las antiguas túnicas de la cofradía de San Francisco y de la gran obra patrimonial que es el palio de la Candelaria.
Los retrasos
Y en un Domingo de Ramos adelantado, los retrasos comenzaron a producirse cuando llegó el Rescatado a carrera oficial. En ese momento solo había seis minutos de demora acumulados según la Agrupación (diez en el conteo personal), si bien la lógica hacía intuir que esa cifra iría aumentando para la otra mitad de cofradías que faltaban por entrar y que el discurrir del Huerto por el itinerario común era el que lo había provocado, ya que la cruz de guía de la hermandad de los trinitarios estaba pegada al palio de la Candelaria, esperando entrar.
De ese modo el Amor ya entró con 24 minutos y, para más inri, el palio de la Encarnación estuvo unos diez minutos al comienzo de la calle Torrijos. Un acumulado final de media hora, según informó la Agrupación de Cofradías. Y una salida de carrera oficial del palio del Cerro de alrededor de una hora de retraso.
Regresando a las hermandades en sí, el Rescatado dejó un gran sabor de boca. Su devoción de centurias se aúna con unos últimos años en que cada acción que toma la cofradía es acertada. Desde los capataces (Santiago y Quesada) a la música (Nazareno de Arahal y Estrella de Córdoba), todo es gusto, como la restaurada Túnica de Torero del Señor.
Gusto que también se proyecto, una vez más en la Vera Cruz, desde la solemnidad del andar del Señor de los Reyes, cuya cuadrilla gobierna Rafael Salado; hasta el portentoso palio de la Virgen del Dulce Nombre, que sigue sumando piezas y plasmando la evidencia de una obra de arte sobresaliente.
Por su parte, la Esperanza trajo consigo la sobriedad. Elegante, no se puede negar, tal vez no es lo que se espera de una cofradía que siempre llevó a gala una alegría que se echa bastante en falta en el palio, así como lo que transmitía la cuadrilla del misterio de Jesús de las Penas. Eso sí, Pasión de Linares es un disco.
Quedaba el Amor, que como se diría en castizo “se comió el marrón” del acumulado. Pero la cofradía del Cerro dejó muestras de brillo (más que la media). En especial con la cuadrilla del Silencio, que dirige Buitrago, acompañada por una magistral Banda de Cornetas y Tambores de La Salud de Córdoba que, a día de hoy, juega en otra liga.
Así discurrió un Domingo de Ramos que, como el resto de la Semana Santa, anda obsesionado con adelantar. Pero que, una vez más, no pudo evitar los retrasos.

























































