Este sábado ha sido presentado en la Real Iglesia de San Pablo de Córdoba el cartel concebido para anunciar la Romería del Rocío de Córdoba 2026, obra del pintor sanluqueño Juan Antonio Sánchez Pacheco, realizada para la Hermandad del Rocío como imagen anunciadora de la próxima edición de esta celebración.
El trabajo se articula con nitidez en la tradición del cartelismo primaveral cordobés, formulando una propuesta que recurre a elementos visuales ampliamente reconocibles, habituales y utilizados hasta la saciedad dentro del imaginario colectivo de la ciudad, en un planteamiento que prioriza la identificación inmediata sobre la innovación formal.
Un discurso visual asentado en un repertorio iconográfico reiterado
Desde una perspectiva crítica, la obra se articula mediante la reiteración de recursos iconográficos habituales, entre los que destacan las flores, los patios con fuentes, las arquerías inspiradas en la Mezquita-Catedral de Córdoba, la silueta catedralicia, el santuario y la representación central de la Virgen.
Esta acumulación de elementos configura un lenguaje visual correcto desde el punto de vista técnico, pero limitado en su capacidad de aportar una lectura renovada. La obra se percibe, en consecuencia, como una propuesta de escasa innovación conceptual, al apoyarse en fórmulas recurrentes dentro del cartelismo primaveral cordobés, sin introducir variaciones significativas en el discurso estético. En suma, se trata de un cartel menor que supone un evidente paso atrás en la secuencia artística que la filial cordobesa venía desarrollando en los últimos años.

Síntesis del relato iconográfico según la Hermandad
Según la interpretación ofrecida por la propia Hermandad, el cartel responde al concepto de “El Rocío de Córdoba”, concebido como una imagen que pretende expresar de manera directa su identidad. En este sentido, se subraya que la composición está “presidida por la Santísima Virgen del Rocío”, tomando como referencia la tradición pictórica vinculada a Julio Romero de Torres, con una representación en la que la imagen aparece “vestida con atributos de reina, saya blanca y mangales azulados”.
En relación con la técnica empleada, la corporación destaca el uso de “veladuras de café en el fondo, acuarela, lápices de color y grafito”, reservando el óleo para la figura central, lo que refuerza su protagonismo dentro del conjunto. Asimismo, se indica que la Virgen se sitúa sobre una fuente, entendida como “manantial de fe”, en una lectura simbólica que conecta con la idea de la gracia y la espiritualidad.
El agua adquiere así un papel fundamental, al ser interpretada como “don divino, origen de la vida y elemento purificador”, estableciendo además un vínculo simbólico con el arte islámico y califal, con especial referencia a la Mezquita-Catedral de Córdoba, así como con la tradición cultural cordobesa de los patios.
Del mismo modo, la Hermandad apunta a una conexión territorial al señalar que el agua actúa como nexo entre Córdoba y Sanlúcar de Barrameda a través del río Guadalquivir, reforzando la dimensión simbólica del conjunto. Finalmente, se destaca que la tipografía de “Córdoba” procede de “un cartel de la Feria de 1926”, mientras que la palabra “Rocío” incorpora el simbolismo del “fuego de Pentecostés”, cerrando el mensaje con la invocación “Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo”. Feria, patios, flores y la Mezquita. Han faltado los toros para cerrar el círculo.





