Una solemne misa pontifical en Buenos Aires clausura el histórico Encuentro Continental del Rocío en América

La Catedral Metropolitana acoge una celebración sin precedentes marcada por la devoción y la fraternidad

La Catedral Metropolitana de Buenos Aires fue escenario el pasado domingo de una misa pontifical rociera que puso el broche final al I Encuentro Continental del Rocío en América, una cita que ha materializado un anhelo largamente compartido por miles de devotos del continente. La celebración culminó un extenso programa de actos que ha evidenciado la consolidación y expansión de esta expresión de religiosidad popular fuera de las fronteras españolas.

Un cortejo multitudinario recorre la Plaza de Mayo en una jornada de gran simbolismo

La jornada arrancó en el patio del Cabildo, donde se congregaron los rocieros procedentes de distintos países americanos, acompañados por el Regimiento de Granaderos a Caballo, que escoltó la comitiva en su itinerario hacia el templo catedralicio. Durante el recorrido, que incluyó la circunvalación de la Plaza de Mayo, desfilaron los simpecados de las distintas agrupaciones junto a banderas nacionales e imágenes marianas vinculadas a la devoción rociera en América, componiendo un cortejo de notable riqueza simbólica y espiritual.

El Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte cerraba la procesión, protagonizando una entrada especialmente emotiva en la Catedral, donde el aforo se encontraba completamente cubierto. Entre vítores a la Virgen del Rocío, a la Patrona de Almonte, a Argentina y a los rocieros del continente, el insignia accedió al templo en medio de un ambiente de intensa exaltación colectiva.

Una eucaristía histórica en el aniversario del fallecimiento del papa Francisco

La celebración adquirió una dimensión singular al tratarse de la primera misa pontifical rociera celebrada en Argentina, coincidiendo además con el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, quien fuera arzobispo de Buenos Aires entre 1998 y 2013 antes de su elección como pontífice. En este contexto, la devoción a la Blanca Paloma se presentó como una manifestación estrechamente vinculada a la piedad popular, concepto reiteradamente defendido por el pontífice como eje de la Iglesia en América Latina.

El arzobispo García Cuerva subraya el valor integrador de la devoción rociera

La eucaristía estuvo presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, quien en su homilía estableció un paralelismo entre la tradición rociera y la realidad social argentina actual. Recordó cómo durante la pandemia, siendo obispo de Río Gallegos, descubrió a través de YouTube la celebración del Rocío en Pentecostés, una experiencia que calificó como “tan contundente, tan impresionante, tan única”, destacando la emoción que le producía poder compartir ahora esta liturgia con los devotos.

El prelado puso el acento en la capacidad de los rocieros para unir a comunidades diversas bajo una misma devoción, subrayando que, pese a las diferencias, prevalece el sentido de hermandad. En este sentido, lanzó un mensaje que provocó una ovación unánime en el templo, al afirmar la necesidad de que la sociedad argentina aprenda de ese ejemplo para fortalecer la fraternidad más allá de las discrepancias.

Llamamiento a una “Argentina rociera” en continuidad con el mensaje de Juan Pablo II

Recuperando el deseo expresado por Juan Pablo II durante su visita a la aldea almonteña, García Cuerva invitó a la comunidad andaluza en Argentina —la más numerosa del país— a impulsar una Argentina profundamente marcada por la espiritualidad rociera. Subrayó la importancia de la figura de María, así como de la alegría y la fraternidad como pilares fundamentales de esta vivencia religiosa.

Tras la comunión, el templo se llenó de música con la interpretación colectiva de la Salve Rociera, obra de Manuel Pareja Obregón, a cargo de los coros participantes, acompañados por los tamborileros de la Matriz. El momento derivó, de forma espontánea, en el baile de sevillanas a los pies del altar, en una escena descrita como irrepetible.

Reconocimiento institucional y memoria al papa Francisco

El clima de comunión se prolongó con la intervención del presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, quien, a petición del arzobispo, tomó la palabra para reivindicar la extensa red de devociones marianas del continente, desde Guadalupe hasta Luján y la Virgen del Buen Aire. En su discurso, expresó un agradecimiento especial por la inclusión de esta eucaristía en los actos conmemorativos del papa Francisco.

Asimismo, puso en valor la acogida pastoral brindada por la Iglesia argentina a las hermandades y asociaciones rocieras, insistiendo en la necesidad de preservar y acompañar esta forma de fe popular. La ceremonia concluyó con la bendición de un memorial dedicado al pontífice, situado tras el altar mayor.

Un encuentro fundacional para el futuro del Rocío en América

El I Encuentro Continental del Rocío en América deja como legado la firma del Manifiesto de Rocieros de América, la creación de la Red Panamericana de Asociaciones Rocieras, la instalación de un azulejo de la Blanca Paloma en el Patio Andaluz del Parque Rosedal y la celebración de esta histórica misa pontifical.

Ocho siglos después del origen de la devoción a la Virgen del Rocío, esta tradición ha cruzado el Atlántico para reunir por primera vez a rocieros de siete países, consolidando un compromiso común con la Hermandad Matriz y trasladando hasta el principal templo argentino la esencia espiritual, sonora y estética de la aldea de Almonte.