Un paso electoral respaldado por una larga trayectoria en la corporación
Manuel Risueño Muñoz ha confirmado su concurrencia como candidato a Alcalde en el próximo Cabildo General de Elecciones de la Muy Antigua, Pontificia y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles Coronada, Hermandad de los Negritos, formalizando así su participación en el proceso electoral interno de la corporación.
Su vinculación con la hermandad se remonta al año 1982, figurando con el número 310 en la nómina de hermanos, una pertenencia prolongada en el tiempo que ha venido acompañada de una implicación activa en la vida institucional, desempeñando cargos como Secretario Primero y Fiscal.
A esta trayectoria se suma su ejercicio profesional como abogado y su labor docente, configurando un perfil sustentado en la experiencia jurídica, la formación académica y el sentido de la responsabilidad en el ámbito profesional.
Un proyecto colectivo orientado al fortalecimiento de la vida interna
La candidatura se articula sobre un equipo humano que comparte un mismo compromiso con la hermandad, unido por la vocación de servicio y la voluntad de reforzar los vínculos internos de la corporación.
El proyecto plantea como objetivos principales una hermandad más cercana, participativa y centrada en el componente humano, situando en el centro de su acción la formación, la interconexión entre hermanos y la convivencia como ejes esenciales de la vida cotidiana.
La propuesta se define bajo la premisa de ser “de los hermanos, para los hermanos”, expresión que resume el espíritu que vertebra esta candidatura.
Una carta de presentación marcada por la cercanía y el compromiso
El candidato ha difundido una carta dirigida a los hermanos en la que expone los fundamentos de su decisión, en la que se dirige a la corporación desde un tono personal, apelando al vínculo afectivo y espiritual compartido.
En su escrito afirma que su decisión responde a la convicción de presentarse “de los hermanos, para los hermanos”, subrayando que no se trata únicamente de asumir una responsabilidad, sino de ponerse al servicio de todos con “humildad, entrega y el firme deseo de seguir construyendo una Hermandad donde cada hermano se sienta verdaderamente en casa”.
Recuerda igualmente su pertenencia desde 1982, señalando que la hermandad ha sido “parte esencial de mi camino, de mi fe y de mi forma de entender la vida”, así como su paso por distintos cargos, que le ha permitido conocer “la realidad, sus necesidades y el inmenso valor de quienes la forman”.
El candidato expresa su voluntad de devolver a la corporación lo recibido a lo largo de los años, afirmando que ha llegado el momento de “seguir devolviendo a la Hermandad todo aquello que me ha regalado a lo largo de mi vida”, reforzando el protagonismo del hermano en la vida diaria de la institución.
Plantea además una hermandad en la que sus miembros se sientan “escuchados, acompañados y partícipes”, donde la formación, la convivencia y la comunicación transparente sean “pilares reales y constantes”, comprometiéndose a mantener un contacto cercano y permanente con todos los hermanos.
Asimismo, subraya la importancia de proteger el patrimonio humano, al que define como “nuestro mayor tesoro: el patrimonio humano que formamos entre todos”.
Una candidatura compartida y con vocación de servicio
El proyecto no se concibe de manera individual, sino con el respaldo de un equipo de personas que comparte la misma ilusión, responsabilidad y vocación de servicio hacia la Hermandad de los Negritos, con la intención de fortalecer la unión interna y fomentar la participación activa de todos los hermanos.
El candidato presenta su propuesta desde la sencillez y el compromiso personal, apelando a la confianza de los hermanos y reiterando que su único propósito es trabajar por la hermandad y por quienes la integran.





