Francisco Carrera Iglesias “Paquili” y Fran López de Paz incrementan su cruzada contra el libre mercado incluyendo «presiones» a través de los obispados

Francisco Carrera Iglesias, alias «Paquili», con la inestimable colaboración de Fran López de Paz, han vuelto a intentar situar la controversia en torno a la llegada de piezas de bordado y enseres litúrgicos elaborados en Pakistán en el centro del debate cofrade andaluz tras las declaraciones realizadas en la radio pública andaluza por el presidente del gremio de Arte Sacro de Sevilla, en una intervención radiofónica conducida por López de Paz. Las afirmaciones pronunciadas durante la entrevista forman parte de una campaña de presión dirigida desde hace meses contra hermandades y particulares que adquieren piezas realizadas fuera de España para que engrosen el ajuar de sus titulares devocionales. Con toda la artillería en el micrófono, Fran López de Paz dio paso al bordador profiriendo graves acusaciones contra “algunas hermandades que —en palabras del conductor— encargan productos a Pakistán a través de devotos o a través de empresas pantalla”.

El trasfondo de la polémica se sitúa en la estrategia emprendida por el gremio sevillano de Arte Sacro —»un paso más» en palabras de López— ante la proliferación de estos trabajos textiles y ornamentales procedentes de Pakistán, especialmente palios, mantos y bordados destinados a corporaciones religiosas andaluzas. Según ha expuesto el propio presidente del colectivo durante su intervención, la asociación ha decidido remitir cartas a distintas diócesis, hermandades y autoridades aduaneras cada vez que detecten la llegada de piezas provenientes de países asiáticos.

Cartas a obispados y denuncias ante Aduanas

Durante la entrevista emitida en la radio pública autonómica, Francisco Carrera Iglesias explicó que a raíz del estreno de un palio en San Juan de Aznalfarache y otro en Aracena. A partir de esos casos, el gremio que preside y al que no pertenecen todos los artistas sevillanos, acordó enviar comunicaciones formales a los obispos de las diócesis correspondientes, detallando los “problemas” derivados de este tipo de encargos. Una decisión adoptada antes de la pasada Semana Santa.

En dichas cartas, el colectivo sostiene que la ejecución de determinadas piezas fabricadas en Pakistán no cumpliría con los requisitos que, a juicio de la asociación, deberían observar instituciones vinculadas a la Iglesia. Asimismo, el presidente de Arte Sacro manifestó que también se remiten escritos directamente a las propias hermandades para instarlas a “reconsiderar” este tipo de adquisiciones. Dos campos de presión, directa a las hermandades —que ya saben que se exponen al escarnio público a través de los medios de comunicación afines a los intereses que defiende Paquili— e indirecta mediante una incalificable presión a través de los prelados, cabe suponer que para que las respectivas diócesis condicionen la libertad de las Hermandades a la hora de adquirir lo que estimen oportuno y —mucho más grave aún— a la hora de aceptar un regalo desinteresadamente donado por un devoto que lo único que pretende es hacer un regalo a su Cristo o a su Virgen.

Las declaraciones fueron más allá al apuntar a la existencia de supuestas “empresas pantalla” y particulares que, presuntamente, actuarían como intermediarios para introducir estas piezas en España. En ese contexto, el gremio asegura haber trasladado la cuestión a la Aduana con el objetivo de que se investigue la forma en la que estos productos acceden al país y si las entidades importadoras reúnen los requisitos legales para hacerlo. Una cuestión extremadamente delicada porque apunta a la posible comisión de actividades delictivas. Unas acusaciones muy graves que suponemos que estarán plenamente respaldadas con pruebas.

El libre mercado y las donaciones particulares, en el centro de la discusión

Las palabras pronunciadas en antena han provocado una fuerte reacción entre quienes consideran que esta actuación supone una intolerable intromisión directa en la libertad de compra tanto de las hermandades como de los fieles que realizan donaciones a imágenes titulares. Diversas voces sostienen que el objetivo último de esta ofensiva consiste en impedir que los devotos recurran a talleres extranjeros cuyos precios resultan considerablemente inferiores a los del mercado nacional.

La controversia adquiere además una dimensión especialmente sensible al tratarse, en numerosos casos, de regalos sufragados por particulares que tal vez carezcan de capacidad económica para costear piezas elaboradas por talleres españoles de primer nivel. Porque esto va de pasta, que nadie les engañe. Para estos sectores críticos, la campaña impulsada desde el gremio sevillano supone una presión indirecta destinada a condicionar las decisiones patrimoniales de las corporaciones religiosas y de sus benefactores.

No es la primera vez que desde determinados medios de comunicación afines a los intereses del Gremio de Arte Sacro se produce un señalamiento público, —el último contra la Hermandad del Cautivo de Almonte— mediante una mención aparentemente inocua pero que en oídos de ciertos receptores puede tener consecuencias difícilmente pronosticables a priori —recordemos las pintadas perpetradas hace tan solo unos días en la fachada principal de la parroquia de San Gonzalo de Sevilla— incorporando nuevamente al debate cofrade andaluz la cuestión de las donaciones particulares y la procedencia de determinadas piezas patrimoniales.

La apelación a la “identidad” y la defensa del artesanado local

En el transcurso de la entrevista, Francisco Carrera Iglesias insistió en varias ocasiones en la necesidad de proteger el carácter identitario de las hermandades y el papel histórico desempeñado por el artesanado andaluz. Según afirmó, las corporaciones religiosas deberían revertir sus recursos en la sociedad donde desarrollan su actividad pastoral y contribuir al mantenimiento de unas tradiciones artísticas que, a su juicio, han perdurado gracias al respaldo de las propias cofradías.

El presidente del gremio aseguró además haber mantenido conversaciones concretas con representantes eclesiásticos de Sevilla y Huelva, sosteniendo que existe “preocupación” dentro de distintos arzobispados por esta situación. En el caso de Sevilla, recordó incluso la firma de un documento de apoyo al sector del Arte Sacro. No obstante, el propio dirigente reconoció durante su intervención la dificultad de controlar determinadas operaciones, admitiendo que algunas adquisiciones se canalizan mediante donaciones particulares o a través de terceros, lo que complicaría cualquier intento de supervisión.

Victimismo

La intervención radiofónica también ha suscitado críticas hacia la postura adoptada por el presidente del gremio sevillano, al considerar algunos sectores que existe una evidente contradicción entre la presión ejercida sobre diócesis y hermandades y el discurso de agravio expresado públicamente por el colectivo artesanal.

Quienes rechazan esta campaña sostienen que mientras se reclama la intervención de obispos y administraciones para frenar la llegada de piezas extranjeras, se obvia la realidad económica de numerosos devotos que únicamente pueden realizar determinadas ofrendas recurriendo a mercados con costes notablemente inferiores. Una campaña que, adicionalmente, pretende impedir que cada individuo pueda comprar donde le parezca, en el ejercicio de su libertad. Desde esta óptica, la polémica habría terminado derivando en una confrontación abierta entre la defensa del artesanado local y la libertad individual de adquirir y donar aquello que cada fiel considere oportuno.

Un absoluto ataque al libre mercado que recuerda más a regímenes totalitarios y tiene reminiscencias de un proteccionismo trasnochado que algunos critican con fiereza cuando es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amenaza con su recuperación y callan o aplauden cuando planteamientos similares emanan desde determinados sectores que aseguran hablar en nombre de todo un gremio. Una deriva peligrosa, en tanto propugna limitar la libertad del individuo —no importa la excusa cuando de libertades se trata, siempre dentro de la ley— que podría tener consecuencias en el futuro.