La Hermandad de Montserrat situará el altar de San Isaías en la Avenida de la Constitución durante el Corpus Christi

La corporación confirma además el acompañamiento musical de la Agrupación de la Redención en el traslado de regreso del próximo 4 de junio

La Hermandad de Montserrat continúa perfilando los detalles del culto extraordinario que protagonizará la imagen de San Isaías con motivo de las celebraciones del Corpus Christi, una iniciativa de especial relevancia para la corporación sevillana y que adquirirá una notable dimensión pública en pleno corazón de la ciudad. La Junta de Gobierno ha comunicado que el altar que será instalado para la ocasión quedará ubicado frente a la fachada del Banco Santander, en la Avenida de la Constitución, enclave de gran simbolismo dentro del recorrido de la procesión eucarística.

La corporación ha explicado que este altar será levantado con la imagen de San Isaías sobre su paso procesional, todo ello “para mayor honor y gloria del Santísimo Sacramento”, reforzando así el marcado carácter sacramental y devocional que envuelve esta convocatoria extraordinaria impulsada por la hermandad del Viernes Santo.

La Redención pondrá sus sones al regreso de la imagen a la Capilla

Del mismo modo, la hermandad ha confirmado oficialmente el acompañamiento musical que tendrá lugar durante el traslado de regreso de la imagen, previsto para la tarde del jueves 4 de junio. Será la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención la encargada de interpretar sus sones tras el Santo en el itinerario de vuelta hacia la capilla de la corporación.

La participación de la reconocida formación musical viene a consolidar una cita que desde su anuncio ha despertado un notable interés entre hermanos, fieles y cofrades, al tratarse de un acontecimiento excepcional dentro de la vida cultual de Montserrat.

Un culto extraordinario autorizado por la autoridad eclesiástica

Cabe recordar que la hermandad anunció oficialmente el pasado 5 de mayo la celebración de este traslado público de San Isaías, una decisión que fue adoptada tras recibir la correspondiente autorización eclesiástica por parte del Delegado Episcopal para los Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías, el Rvdo. Sr. D. Miguel Vázquez Lombo, Pbro.

La aprobación de la autoridad eclesiástica avala el desarrollo de este culto extraordinario, concebido para situar la imagen en el centro de las celebraciones sacramentales del Corpus Christi mediante su presencia pública en un altar instalado en el recorrido de la procesión. Según trasladó entonces la Junta de Gobierno, esta iniciativa responde al propósito explícito de rendir un mayor honor a la Divina Majestad, subrayando la dimensión teológica y espiritual que fundamenta el acto.

Los traslados tendrán lugar los días 2 y 4 de junio

En cuanto al calendario previsto, la corporación ya informó de que el traslado de ida de la imagen tendrá lugar en la tarde del martes 2 de junio, mientras que el regreso se desarrollará el jueves 4 de junio, completando así la participación de San Isaías en los cultos vinculados a la solemnidad del Corpus Christi.

Ambos traslados han sido concebidos por la hermandad como auténticas manifestaciones públicas de fe, integradas plenamente en la vida cultual y corporativa de Montserrat, permitiendo además la participación activa de hermanos y devotos en torno a una convocatoria llamada a ocupar un lugar destacado en la memoria reciente de la institución.

Un acontecimiento señalado dentro de la vida de la corporación

La propia hermandad ha avanzado igualmente que, conforme se aproximen las fechas previstas, se irán dando a conocer nuevos detalles organizativos relacionados con este culto extraordinario, tanto en lo relativo a cuestiones logísticas como ceremoniales.

Desde el seno de la corporación se considera que esta iniciativa está llamada a convertirse en uno de los acontecimientos más significativos de los últimos años dentro de la trayectoria de Montserrat, hasta el punto de entenderse como un episodio destinado a quedar recogido en los anales de la hermandad por su especial trascendencia espiritual, patrimonial y devocional.