El taller de los hermanos Caballero Farfán acometerá una nueva configuración del monte y la redistribución de los candelabros para la procesión extraordinaria presidida por Jesús de la Salud y Buen Viaje
El taller de Hermanos Caballero Farfán ha comunicado la llegada a sus instalaciones del paso de misterio de la Hermandad de San Esteban con el propósito de ejecutar distintas actuaciones de adaptación de cara a la salida extraordinaria prevista para el próximo mes de noviembre, celebración que la corporación desarrollará con motivo de su centenario fundacional y que estará presidida por Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje.
Los trabajos proyectados contemplan la ejecución de un nuevo monte procesional y la adaptación de los candelabros conforme a una nueva disposición diseñada específicamente para esta procesión extraordinaria, todo ello orientado a adecuar el conjunto a las necesidades del cortejo conmemorativo previsto por la hermandad.
Un paso incorporado a San Esteban en 1930 tras su adquisición a la Hermandad del Cachorro
La historia patrimonial de estas andas se remonta al año 1930, fecha en la que la Hermandad de San Esteban adquirió el conjunto a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración, tal y como quedó reflejado en el contrato suscrito entre ambas corporaciones el 24 de enero de 1930.
Según consta en dicho documento, la hermandad trianera cedió en propiedad a San Esteban un paso compuesto por parihuela, canasto y respiraderos de madera tallada y dorada, además de seis candelabros igualmente dorados, operación cuyo importe quedó fijado en 7.000 pesetas, equivalentes a 42,07 euros.
La autoría de la talla y los primeros trabajos de dorado
Investigaciones recientes realizadas por José Roda Peña en el archivo de la corporación trianera atribuyen la parte escultórica y de talla del paso a Antonio Cruz Gómez, quien la ejecutó en 1887 por una cuantía de 1.250 pesetas, equivalentes a 7,51 euros.
Posteriormente, el conjunto fue dorado en los talleres de Olaya y Govea, espacios en los que también fueron realizados los candelabros de guardabrisas conservados por la hermandad hasta el año 1940.
Un lenguaje neobarroco enriquecido con relieves inspirados en escenas de la Pasión
La canastilla responde a un marcado estilo neobarroco, caracterizado por un canasto de perfil abombado y un repertorio ornamental basado en volutas, hojas de acanto, motivos florales y cabezas de querubines, mientras que las cartelas originales incluían representaciones dibujadas de los instrumentos de la Pasión.
A esta configuración se suman diversos relieves tallados y policromados en madera, concebidos para representar escenas de la Pasión inspiradas en pasos de misterio pertenecientes a distintas hermandades sevillanas. En las esquinas aparecen referencias a Nuestro Padre Jesús de la Salud de San Nicolás, la Presentación al Pueblo de San Benito, Nuestro Padre Jesús ante Anás de San Lorenzo y la Entrada en Jerusalén del Salvador.
En los laterales se desarrollan escenas alusivas a la Coronación de Espinas del Valle y la Oración en el Huerto de Montesión, tallas ejecutadas en madera de pino de Flandes por el escultor Ricardo Rivera.
Candelabros, restauraciones y nuevas incorporaciones patrimoniales
Los candelabros que iluminan actualmente las esquinas del paso corresponden a una obra realizada en 1945 por Antonio Castillo Lastrucci, mientras que los candelabros de guardabrisas situados en los costeros fueron ejecutados en 1970 por José Sanjuan Navarro. Todos los guardabrisas se encuentran rematados por coronillas de metal dorado.
Tanto la canastilla como los candelabros fueron sometidos a un proceso integral de restauración y dorado entre 2014 y 2016, intervención desarrollada por Enrique Castellanos Luque para recuperar el conjunto patrimonial.
A ello se sumó en 2017 la incorporación de un nuevo suelo inspirado en la solería del patio principal de la Casa de Pilatos, trabajo ejecutado por Manuel Ballesteros y Alejandro Cascajares.
Respiraderos neobarrocos y una reconstrucción tras el accidente de 1982
Los respiraderos adquiridos por la Hermandad de San Esteban a la Cofradía del Cachorro no se corresponden con los originales del paso, sino con los incorporados en 1909 por el tallista José Gil.
Estas piezas mantienen igualmente un diseño neobarroco, definido por la presencia de volutas, pequeñas cabezas pareadas de querubines y un contorno inferior mixtilíneo, mientras que el respiradero trasero hubo de realizarse de nueva factura tras el accidente ocurrido en 1982.
Los relieves de los respiraderos y el patrimonio textil del paso
En 1987, los grabados de las cartelas de los respiraderos fueron sustituidos por relieves escultóricos que pasaron a representar a los cuatro profetas mayores. En las esquinas quedaron dispuestas las figuras de Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, mientras que en la parte central de los respiraderos se incorporaron los bustos de San Juan de Ribera y San Esteban. En el centro del respiradero frontal se situó igualmente el escudo de la hermandad.
Todas estas tallas fueron realizadas igualmente por el escultor Ricardo Rivera.
El conjunto se completa con dos juegos de faldones, uno confeccionado en terciopelo morado y otro en terciopelo granate, ambos enriquecidos con broches bordados en oro realizados por José Guillermo Carrasquilla Perea.





