Nuestro Padre Jesús Nazareno del Silencio será trasladado al IAPH para un estudio sobre su estado de conservación

La decisión fue aprobada por el Cabildo de Oficiales y contempla la realización de un análisis multidisciplinar de la venerada imagen

La Hermandad del Silencio de Sevilla ha comunicado a sus hermanos el próximo traslado de la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), donde será sometida a un estudio multidisciplinar y de diagnosis destinado a evaluar su estado de conservación.

La Secretaría de la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén y María Santísima de la Concepción, actuando en nombre del Hermano Mayor y de la Junta de Gobierno, ha informado de esta intervención de carácter técnico orientada a la protección del patrimonio devocional de la corporación.

Un acuerdo adoptado por el Cabildo de Oficiales

La hermandad ha señalado que la decisión fue adoptada en el Cabildo de Oficiales celebrado el pasado 18 de mayo de 2026, en el que se aprobó el traslado temporal de la imagen al organismo andaluz especializado en conservación, investigación y restauración patrimonial.

El proceso permitirá a los técnicos del IAPH realizar un análisis exhaustivo del estado material de la talla, con el objetivo de obtener un diagnóstico preciso que contribuya a garantizar su adecuada preservación.

Traslado el 29 de junio y regreso previsto el 2 de julio

La corporación ha indicado que el traslado de Nuestro Padre Jesús Nazareno se efectuará, si no hay impedimentos, el próximo 29 de junio, momento en el que la imagen será desplazada a las instalaciones del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico para su estudio.

Finalizados los trabajos técnicos, está previsto que la talla regrese a su sede canónica, la Real Iglesia de San Antonio Abad, el día 2 de julio, completando así una intervención de corta duración pero de gran relevancia patrimonial.

Una obra clave de la escultura barroca sevillana del siglo XVII

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno representa el instante en el que Cristo abraza la Cruz antes de iniciar su camino al Monte Calvario, sosteniéndola como signo de entrega y triunfo espiritual. Su iconografía responde a los modelos manieristas difundidos en la escuela sevillana a través de grabados europeos, con referencias como el “Pasmo de Sicilia” de Rafael Sanzio y el Cristo de los Ajusticiados de Luis de Vargas, lo que explica la peculiar disposición de la cruz hacia el frente, habitual en la imaginería anterior a 1600.

Se trata de una talla policromada fechada en torno a la primera década del siglo XVII, probablemente hacia 1610, con constancia de culto ya en 1611. Aunque no existe documentación sobre su autoría, la historiografía ha planteado atribuciones a maestros como Juan Martínez Montañés, Francisco de Ocampo y Gaspar de la Cueva, si bien hoy se considera una obra anónima con rasgos vinculables a estos dos últimos.

Características técnicas y expresivas de la talla

Desde el punto de vista técnico, se trata de una escultura de madera de cedro policromada, con una altura de 1,83 metros, caracterizada por un cuerpo plenamente anatomizado y un marcado contrapposto de raíz manierista que aporta dinamismo a la composición.

Destaca la singularidad de su cabeza girada hacia el lado izquierdo, mientras porta la cruz sobre el hombro derecho, un rasgo poco habitual en este tipo de representaciones. El rostro, de canon alargado y gran fuerza expresiva, transmite serenidad y dignidad, alejándose de una lectura de sufrimiento extremo para ofrecer una imagen de firmeza interior y majestad espiritual.

Las coronas de espinas que ha portado a lo largo de su historia han sido siempre elementos independientes, no integrados en la talla.

Restauraciones, devoción y proyección artística

La imagen ha sido sometida a cinco intervenciones documentadas a lo largo de su historia, realizadas por Cristóbal Ramos (1745), Teodoro de San Román (1784), José Ordoñez Rodríguez (1912), Agustín Sánchez del Cid (1942) y Francisco Peláez del Espino (1978).

Su relevancia devocional se refleja igualmente en la abundante producción artística generada en torno a la imagen, que incluye dibujos a plumilla del siglo XVII, piezas de orfebrería, pinturas, cromolitografías del siglo XIX, así como un amplio repertorio de fotografías y representaciones cerámicas, testimonio de su profunda huella en la religiosidad sevillana.

Un estudio para garantizar su preservación futura

El traslado al IAPH se enmarca en una estrategia de conservación preventiva destinada a profundizar en el conocimiento material de la imagen y asegurar su correcta preservación a largo plazo.

La intervención permitirá disponer de un diagnóstico científico detallado que contribuirá a reforzar la protección de una de las imágenes más significativas del patrimonio devocional sevillano, garantizando su conservación para las generaciones futuras.