La Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana ha presentado dos nuevas esculturas de Santa Justa y Santa Rufina destinadas a la Capilla de los Marineros, una incorporación con la que la corporación culmina una destacada etapa de enriquecimiento de su patrimonio artístico y devocional. Las imágenes han sido realizadas por el escultor Ramón Cuenca y pasarán a ocupar los paños laterales del altar donde recibe culto San Juan Evangelista.
Con esta actuación, el retablo quedará configurado con tres esculturas contemporáneas integradas en un conjunto barroco, caracterizado por un dorado que el paso del tiempo ha revestido de una singular pátina y que constituye uno de los elementos más representativos del espacio cultual de la hermandad.
Un proyecto concebido para el culto y la integración estética
Las nuevas tallas, de 1,05 metros de altura incluyendo sus peanas, han sido ejecutadas en madera de cedro, doradas con oro fino y estofadas al temple, mientras que las encarnaduras han sido policromadas al óleo. La composición de ambas santas ha sido diseñada para adaptarse tanto a su ubicación definitiva en los paños laterales del retablo como a una posible presentación conjunta en cualquier otro contexto expositivo o cultual.
Esta intervención responde al propósito de la corporación de continuar dignificando y enriqueciendo el patrimonio destinado al culto de Dios Nuestro Señor y de sus Sagrados Titulares, reforzando el valor artístico y devocional de la Capilla de los Marineros.
Una iconografía profundamente vinculada a Triana
Santa Justa sostiene una jarra de barro, símbolo del oficio de alfareras que compartieron ambas hermanas en Triana. Con la otra mano porta la palma del martirio, evocando su fidelidad a la fe y recordando que fue la primera de las dos santas en entregar su vida, falleciendo en prisión a consecuencia de las heridas sufridas durante los tormentos.
Por su parte, Santa Rufina dirige la mirada hacia su hermana mientras recoge el manto con la mano derecha. Al haber sido decapitada, la talla presenta en el cuello la herida sangrante que testimonia su martirio, mientras que a sus pies aparece un lebrillo, elemento que vuelve a aludir a su dedicación al histórico oficio de la alfarería.
Una cuidada ejecución inspirada en la cerámica trianera
Las vestiduras de ambas imágenes han sido estofadas imitando tejidos de brocatel, con una ornamentación discreta destinada a potenciar la expresividad de los pliegues y el movimiento de los paños. Para mantener el equilibrio compositivo, los mantos presentan colores lisos, reservándose el dorado y el estofado para las cenefas.
La gama cromática elegida toma como referencia los colores característicos de la cerámica que, desde hace siglos, distingue a los talleres del barrio de Triana. Del mismo modo, el dorado ha sido patinado y parcialmente desgastado con el objetivo de integrarse de forma armónica en el retablo barroco y favorecer la unidad estética del conjunto.
Las esculturas incorporan además ojos de cristal, pestañas de pelo natural, preseas doradas y pendientes, elementos que enriquecen su acabado y refuerzan el realismo de ambas representaciones.
Influencias mediterráneas y regionalistas
Desde el punto de vista artístico, las nuevas obras beben de una escultura mediterránea de influencia italianizante y levantina, enriquecida con gestos y rasgos propios de la belleza costumbrista andaluza. Asimismo, los rostros y peinados evocan los cánones estéticos de finales del siglo XIX y comienzos del XX, en plena etapa del regionalismo andaluz, estableciendo un diálogo entre la tradición escultórica y la sensibilidad artística contemporánea.
Culmina una importante etapa de enriquecimiento patrimonial
Con la incorporación de Santa Justa y Santa Rufina, la Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana da por concluida una significativa fase de ampliación y mejora de su patrimonio artístico y devocional. La corporación vuelve así a poner de manifiesto su compromiso permanente con la conservación, el embellecimiento y la promoción de un patrimonio concebido al servicio de la fe y del culto a sus Sagrados Titulares.




















