José Roda: «Extrapolar la carrera oficial a otro enclave geográfico repercutiría en beneficio de unas hermandades y en muchas dificultades para otras»

El nuevo presidente defiende un Consejo más implicado en la cultura, la formación y el diálogo con las hermandades tras asumir la presidencia

El nuevo presidente explica cómo surgió su candidatura, reivindica una campaña basada en la escucha directa a los hermanos mayores y apuesta por ampliar el papel institucional del Consejo sin necesidad de reformar sus estatutos

José Roda Peña ha iniciado su mandato al frente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla con la intención de imprimir un sello propio a la institución, marcado por el diálogo, la cultura, la formación y la colaboración permanente con las corporaciones sevillanas. Así lo ha trasladado durante una entrevista concedida a Antonio Cattoni en el programa Mediodía Sevilla de Canal Sur Radio, donde ha repasado los principales ejes que pretende desarrollar durante los próximos años.

El recién elegido presidente ha reconocido que su decisión de presentarse a las elecciones no fue fruto de una planificación prolongada, sino de un proceso de reflexión que terminó cristalizando aproximadamente un año antes de los comicios. Según ha explicado, fue durante su estancia en Roma, coincidiendo con la presencia del Santísimo Cristo de la Expiración, el Cachorro, cuando terminó de convencerse de dar el paso definitivo.

Aunque ha señalado que diversas personas ya le venían animando previamente, entre ellas el entonces presidente Francisco Vélez y distintas autoridades, ha asegurado que prefirió madurar la decisión con tranquilidad, sin precipitación alguna. Durante ese periodo fue conformando poco a poco el equipo que deseaba que le acompañara en esta nueva etapa, un proceso que, según ha indicado, desarrolló con serenidad y sosiego hasta configurar una candidatura que considera equilibrada.

Una campaña basada en la escucha directa de los hermanos mayores

Roda también ha realizado una valoración de la campaña electoral que ha precedido a su elección. En este sentido, ha defendido el modelo seguido por su candidatura, caracterizado por la ausencia de confrontación pública y por mantener un contacto directo con quienes integraban el cuerpo electoral.

Ha explicado que desde el primer momento tuvo claro que su objetivo consistía en hacer llegar con la mayor claridad posible sus planteamientos a los hermanos mayores de las hermandades sevillanas, evitando que cualquier circunstancia pudiera distorsionar el contenido de su proyecto.

Para ello, tanto él como los integrantes de su candidatura mantuvieron encuentros con diferentes grupos de hermanos mayores, entre ellos representantes de las hermandades del Rocío, de las corporaciones sacramentales no fusionadas y de otros colectivos con intereses comunes. Según ha destacado, aquellas reuniones no solo sirvieron para presentar su programa, sino también para escuchar las inquietudes y necesidades de las distintas corporaciones.

A juicio del nuevo presidente, aquel intercambio de impresiones se desarrolló en un clima de franqueza y diálogo, circunstancia que considera determinante para el respaldo obtenido posteriormente en las urnas.

Un Consejo con mayor protagonismo en la cultura y la formación

Durante la entrevista, Roda ha profundizado igualmente en una de las ideas que ya había avanzado tras resultar elegido: la conveniencia de que el Consejo amplíe su actividad más allá de sus funciones tradicionales de representación y coordinación.

No obstante, ha rechazado que ese objetivo exija una modificación de los estatutos de la institución. En su opinión, el actual marco normativo ya ofrece suficiente margen de actuación, puesto que encomienda al Consejo la misión de favorecer la consecución de los fines comunes de las hermandades, un concepto que considera lo suficientemente amplio como para desarrollar numerosas iniciativas.

Ha comparado los estatutos del Consejo con las propias reglas de las hermandades, señalando que, aunque establecen determinados límites organizativos, también dejan amplios espacios de libertad para que cada equipo de gobierno imprima su personalidad a la gestión institucional.

En ese sentido, ha recordado que cada presidente ha ido dejando una impronta diferente en función de su perfil personal y profesional, circunstancia que considera lógica dentro de la continuidad institucional de la corporación.

La universidad y el patrimonio como señas de identidad de su mandato

José Roda ha reconocido que su trayectoria profesional y su propia vocación personal están profundamente vinculadas al mundo universitario y al ámbito de la cultura, por lo que entiende que sería ilógico que esas inquietudes no quedaran reflejadas en la acción del Consejo durante los próximos años.

Sin plantear cambios estructurales en la organización de la institución, ha dejado claro que pretende potenciar aquellas iniciativas relacionadas con la formación, el patrimonio histórico-artístico y la difusión cultural, ámbitos que considera plenamente compatibles con las competencias que ya ostenta el organismo.

Del mismo modo, ha defendido que los estatutos actuales permiten desarrollar ese tipo de proyectos sin necesidad de emprender reformas, ya que ofrecen un marco suficientemente flexible para impulsar nuevas líneas de trabajo adaptadas a las necesidades de las hermandades.

La organización de la Semana Santa, una competencia respaldada por el consenso entre las hermandades

Durante la conversación, José Roda también ha abordado el papel que desempeña el Consejo en la organización de la Semana Santa de Sevilla, un ámbito sobre el que ha explicado que los estatutos apenas realizan referencias concretas.

Ha precisado que la normativa atribuye al Consejo una función de autoridad delegada por parte del Vicario General, si bien ha subrayado que, en la práctica, existe un consenso absoluto entre los hermanos mayores, las hermandades y la propia institución para reconocer al Consejo como el organismo encargado de coordinar el desarrollo de la Semana Santa y asumir la responsabilidad última de su organización.

Aun así, ha insistido en que los estatutos dedican muy pocas líneas a esta materia, motivo por el que considera que la regulación institucional discurre por otros ámbitos distintos a la propia organización de las jornadas penitenciales.

La carrera oficial presenta más fortalezas que debilidades

Preguntado por la posibilidad de introducir modificaciones de calado en la carrera oficial, el presidente del Consejo ha reiterado la postura que ya había manifestado anteriormente, defendiendo que el modelo actual posee muchas más fortalezas que aspectos negativos.

En relación con la seguridad, uno de los asuntos que más preocupación genera cada Semana Santa, ha explicado que durante los últimos años ya se han ido incorporando mejoras progresivas, algunas de ellas menos visibles para el público, pero igualmente importantes.

Ha señalado que esas actuaciones deben continuar desarrollándose de manera constante, atendiendo simultáneamente a distintos objetivos como la fluidez del tránsito de las cofradías, la comodidad de los abonados y, especialmente, la seguridad de todas las personas que participan o asisten a los desfiles procesionales.

En este sentido, ha recordado que el plan de seguridad de la carrera oficial cuenta cada año con la aprobación de la autoridad civil competente, circunstancia que garantiza su adecuación a las necesidades de cada edición de la Semana Santa.

Asimismo, ha explicado que cuando las administraciones responsables proponen determinadas mejoras, el Consejo las incorpora mediante actuaciones como la apertura de nuevos pasillos, la implantación de controles adicionales o el refuerzo de los efectivos de seguridad en aquellos puntos considerados especialmente sensibles.

Rechaza trasladar la carrera oficial a otro enclave

José Roda ha defendido igualmente el actual recorrido de la carrera oficial, calificándolo como un modelo equilibrado y modélico.

A su juicio, el trazado vigente permite repartir de forma razonablemente equitativa los esfuerzos que realizan las distintas hermandades, tanto en sus accesos como en sus salidas, evitando desequilibrios excesivos entre unas corporaciones y otras.

Por ello, considera que trasladar la carrera oficial a otro espacio de la ciudad podría beneficiar a determinadas hermandades, pero provocaría importantes perjuicios para muchas otras, que verían incrementados de forma muy considerable tanto sus horarios como la longitud de sus itinerarios.

Una Semana Santa condicionada por la elevada afluencia de público

Durante la entrevista también se ha planteado si la Semana Santa sevillana resulta actualmente excesivamente incómoda para el espectador.

Aunque ha reconocido que se trata de una cuestión muy subjetiva, al depender de la percepción de cada persona, sí ha admitido que la incomodidad existe.

No obstante, ha precisado que esa situación no responde a una decisión consciente de las hermandades, sino a la extraordinaria afluencia de público que registra la ciudad durante esos días, al incremento constante del turismo y al elevado número de nazarenos que cada año forman parte de los cortejos procesionales.

Según ha explicado, todos esos factores convierten a la Semana Santa en un acontecimiento de enormes dimensiones que exige una capacidad permanente de adaptación.

Reivindica otra forma de contemplar las cofradías

Roda ha recordado que desde su infancia aprendió a contemplar las hermandades de una manera distinta a la que actualmente suele predominar.

Ha explicado que, mientras muchas personas prefieren desplazarse continuamente por la ciudad para buscar distintos pasos, él siempre ha disfrutado contemplando el discurrir completo de una cofradía, desde la cruz de guía hasta el paso de palio.

En su opinión, esa forma de vivir la Semana Santa constituye también una muestra de respeto hacia la hermandad que realiza estación de penitencia, aunque ha reconocido que permanecer largos periodos de tiempo de pie resulta cada vez más exigente para cualquier espectador.

El cumplimiento de los horarios, clave para resolver buena parte de los problemas

Uno de los asuntos sobre los que José Roda ha mostrado una posición más firme ha sido el relativo al estricto cumplimiento de los horarios por parte de las hermandades.

Ha defendido que muchas corporaciones ya realizan un importante esfuerzo organizativo y ha destacado una circunstancia que considera especialmente significativa: algunas de las cofradías con mayor número de nazarenos son, precisamente, las que generan menos retrasos durante la Semana Santa.

A su juicio, ello responde a la existencia de una auténtica conciencia organizativa entre los responsables de los cortejos, desde el diputado mayor de gobierno hasta los enlaces y diputados de tramo, quienes trabajan con la convicción de que los horarios deben respetarse tanto dentro como fuera de la carrera oficial.

Asimismo, ha señalado que las cofradías transitan actualmente con un ritmo mucho más pausado que décadas atrás. Aunque ha reconocido que el lucimiento de los pasos forma parte de la esencia de la Semana Santa, también ha advertido de que ese mayor detenimiento termina repercutiendo directamente sobre los nazarenos, prolongando innecesariamente el tiempo que permanecen en la calle.

En consecuencia, ha defendido que respetar rigurosamente los horarios establecidos, tanto en los recorridos de ida y vuelta como en el paso por la carrera oficial, permitiría solucionar una parte muy importante de las incidencias que se producen cada Semana Santa.

El presidente apuesta por el diálogo antes que por endurecer el régimen sancionador

Al abordar la posibilidad de implantar medidas coercitivas para garantizar el cumplimiento de los horarios, José Roda ha reconocido que se trata de una cuestión especialmente compleja. Aunque ha admitido que existen regímenes sancionadores en distintos ámbitos de las hermandades, ha precisado que no están concebidos específicamente para resolver los problemas derivados de la organización cotidiana de la Semana Santa.

Ha explicado que las normas disciplinarias existentes son, por regla general, muy garantistas y contemplan procedimientos largos pensados para afrontar situaciones de extraordinaria gravedad, como cuestiones relacionadas con el orden público u otros supuestos excepcionales, pero no para corregir retrasos o incidencias propias del desarrollo de las estaciones de penitencia.

Durante la entrevista también se ha planteado el ejemplo de otras ciudades andaluzas donde existen penalizaciones económicas crecientes para las hermandades que incumplen reiteradamente los horarios. Sobre esa posibilidad, Roda ha reconocido que podrían resultar efectivas en determinados casos, aunque también ha advertido de que habría corporaciones a las que una sanción exclusivamente económica apenas les supondría un inconveniente.

La empatía, eje de su modelo para mejorar la Semana Santa

Lejos de apostar por medidas punitivas, el nuevo presidente del Consejo ha defendido que la principal herramienta para mejorar el funcionamiento de la Semana Santa debe ser la empatía entre las propias hermandades.

Ha precisado que cuando habla de empatía no se refiere únicamente a mantener relaciones cordiales o de simpatía, sino a la capacidad de comprender las dificultades que atraviesan las demás corporaciones y actuar pensando en el beneficio del conjunto.

Según ha explicado, aquellas hermandades que disfrutan de una situación más favorable deberían estar dispuestas a realizar pequeños sacrificios si ello contribuye a mejorar las condiciones de otras que afrontan mayores complicaciones durante sus recorridos.

En este sentido, ha afirmado que suele trasladar a los hermanos mayores la conveniencia de que, cuando una cofradía acceda a la carrera oficial, no piense exclusivamente en cumplir sus propios horarios, sino también en facilitar el trabajo de las corporaciones que procesionan detrás.

A su juicio, esa mentalidad permitiría que cada jornada funcionara como un organismo perfectamente coordinado, evitando que cada hermandad actuara de forma aislada.

Algunas jornadas ya constituyen un modelo organizativo

José Roda ha señalado que existen días de la Semana Santa sevillana cuyo funcionamiento considera especialmente satisfactorio y que, por tanto, pueden servir de referencia para el resto de jornadas.

Ha citado expresamente el Miércoles Santo como uno de esos ejemplos, aunque ha añadido que existen otros casos donde la coordinación entre las hermandades ofrece resultados igualmente positivos.

No obstante, ha recordado que ese nivel de organización no se improvisa cuando llega la Semana Santa, sino que requiere un intenso trabajo durante todo el año, basado en la planificación y en la colaboración permanente entre las distintas corporaciones.

Nuevos delegados con la misión de intensificar el trabajo previo

Dentro de esa filosofía de diálogo continuo, el presidente del Consejo ha anunciado que la mayoría de los delegados de penitencia serán nuevos en esta etapa, con la excepción de los responsables del Miércoles Santo y del Sábado Santo y Domingo de Resurrección.

Ha destacado que todos ellos afrontan esta responsabilidad con un elevado grado de entusiasmo y ha dejado claro que no tendrán inconveniente en incrementar notablemente el número de reuniones de trabajo si ello resulta necesario.

Así, ha explicado que, si hasta ahora determinadas jornadas celebraban dos o tres encuentros preparatorios, no existirá inconveniente en multiplicarlos hasta quince si ese esfuerzo redunda en una mejor coordinación de la Semana Santa.

En su opinión, antes de adoptar cualquier otra medida resulta imprescindible dar una oportunidad al diálogo y a la capacidad de escucha entre las hermandades, convencido de que esa vía puede ofrecer resultados muy positivos.

Ve difícil trasladar a Sevilla un modelo como la exposición de Granada

La conversación también se ha adentrado en el ámbito artístico y patrimonial. Con motivo de su desplazamiento a Granada para visitar la exposición «Kerigma», José Roda ha reflexionado sobre la posibilidad de organizar en Sevilla una muestra de características similares.

Aunque ha reconocido que sobre el papel pueden imaginarse numerosas iniciativas, ha admitido que no considera fácilmente viable una gran exposición de imágenes titulares en la capital hispalense.

Ha explicado que la relación devocional que los sevillanos mantienen con sus imágenes titulares hace especialmente complicada una iniciativa que implicara la ausencia prolongada de dichas imágenes de sus templos, como sucede en el caso de la exposición granadina.

A su juicio, asumir que una imagen titular permaneciera varios meses fuera de su sede canónica sería una circunstancia difícilmente asumible, incluso desde su propia perspectiva personal.

Las hermandades sí colaboran con las exposiciones patrimoniales

No obstante, Roda ha rechazado la idea de que las hermandades sevillanas sientan rechazo hacia el ámbito museístico.

Por el contrario, ha recordado que durante los últimos años el propio Consejo de Hermandades, en colaboración con instituciones como la Fundación Cajasol o el Círculo Mercantil, ha impulsado un calendario de exposiciones que, en su opinión, alcanza un nivel de referencia nacional.

Como ejemplo ha citado tanto la reciente muestra dedicada a Cayetano González como la organizada con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, iniciativas que ha calificado de extraordinarias y cuyo éxito, según ha señalado, quedó respaldado por la elevada afluencia de visitantes.

Asimismo, ha subrayado que las hermandades colaboran habitualmente con el préstamo de piezas patrimoniales, diferenciando claramente esa disposición de la situación particular que representan las imágenes titulares, cuya salida de los templos exige una sensibilidad mucho mayor.

Las imágenes titulares requieren un tratamiento especialmente respetuoso

José Roda ha explicado que la presencia de imágenes titulares en exposiciones debe analizarse siempre caso por caso, teniendo en cuenta tanto las circunstancias concretas como el significado devocional que poseen para cada hermandad.

En este sentido, ha considerado que acontecimientos de especial relevancia, como un centenario dedicado a un escultor de primer nivel, sí podrían justificar la participación de determinadas imágenes, especialmente cuando la duración de la muestra sea relativamente reducida.

Asimismo, ha señalado que este tipo de iniciativas también puede aportar beneficios directos a las propias corporaciones, recordando que en algunas ocasiones la participación en una exposición permite acometer procesos de restauración de las imágenes, al coincidir el cierre temporal del templo o la retirada del culto con las intervenciones de conservación.

No obstante, ha insistido en que siempre debe prevalecer el máximo respeto hacia las decisiones que adopte cada hermandad respecto a sus titulares.

Roma, un ejemplo de cómo compatibilizar exposición y devoción

Durante la entrevista, el presidente del Consejo ha puesto como ejemplo una de las grandes exposiciones dedicadas a Gian Lorenzo Bernini celebrada en Roma, una experiencia que considera especialmente ilustrativa.

Ha explicado que aquella muestra se articuló en torno a una sede principal, ubicada en la Galería Borghese, donde se concentraron numerosas obras pertenecientes a colecciones públicas e instituciones privadas.

Sin embargo, también se diseñó un amplio recorrido por distintos templos y espacios de la ciudad, perfectamente señalizado, que permitía contemplar las obras de carácter devocional en su contexto original, sin necesidad de trasladarlas.

A juicio de Roda, aquel planteamiento resultó modélico, ya que permitió compatibilizar el interés cultural de la exposición con el respeto hacia aquellas imágenes que forman parte de la vida religiosa cotidiana de los fieles.

Defiende la evolución artística dentro de las claves estéticas de la Semana Santa

En otro momento de la conversación, José Roda ha reflexionado sobre la relación entre la Semana Santa y el arte contemporáneo.

Ha recordado que muchas de las creaciones que hoy forman parte del patrimonio cofrade también fueron contemporáneas en el momento de su realización, aunque ha diferenciado claramente esa realidad de la incorporación de propuestas claramente vanguardistas o abstractas.

Según ha explicado, las hermandades comparten unas claves estéticas en las que la mayoría de los cofrades se reconocen y dentro de las cuales siguen produciéndose importantes innovaciones.

En su opinión, el ámbito donde más se ha evolucionado en los últimos años es el diseño, una faceta que, según ha señalado, durante determinadas épocas quedó parcialmente relegada frente a la ejecución material de las obras.

Un momento especialmente brillante para el diseño cofrade

Roda ha asegurado que la actualidad artística atraviesa un momento especialmente brillante gracias al trabajo de numerosos diseñadores y dibujantes, cuyo talento está permitiendo desarrollar propuestas de gran calidad.

Ha puesto como ejemplo elementos tan diversos como el diseño de unas bambalinas o la incorporación de nuevos motivos ornamentales, destacando que esas creaciones ya no se inspiran exclusivamente en el barroco, sino también en otras corrientes artísticas que enriquecen el patrimonio cofrade sin romper su identidad.

Eso sí, ha dejado claro que introducir de manera abierta la vanguardia o la abstracción dentro de la estética propia de la Semana Santa resultaría, a su juicio, muy difícil de asumir por el conjunto de las hermandades.

Defiende las comisiones de expertos especializadas frente a los órganos generalistas

En relación con las denominadas comisiones artísticas, José Roda ha manifestado que confía plenamente en el asesoramiento de especialistas, aunque ha matizado que dichas comisiones deben constituirse en función de la materia concreta que se vaya a abordar.

Ha recordado que actualmente forma parte de tres comisiones de seguimiento de restauraciones de imágenes titulares, donde cada profesional aporta sus conocimientos específicos.

En ese sentido, ha reconocido que él mismo pone al servicio de las hermandades los conocimientos derivados de su trayectoria académica, aunque ha admitido que existen otros ámbitos técnicos en los que resulta imprescindible contar con especialistas mucho más cualificados.

Por ello, se ha mostrado partidario de crear comisiones de expertos para cada caso concreto, en lugar de mantener órganos permanentes con capacidad para pronunciarse indistintamente sobre cuestiones tan diferentes como el diseño de un manto, la restauración de una escultura de Pedro Roldán o el seguimiento de una obra de Alfonso Grosso.

A su juicio, nadie puede dominar con la misma profundidad todas las disciplinas, por lo que considera más adecuado recurrir a especialistas diferentes según las necesidades de cada proyecto.

Ve lógico conmemorar el Jubileo de 2033 con un gran acontecimiento cofrade

En el tramo final de la entrevista, el nuevo presidente del Consejo también ha sido preguntado por el Año Jubilar de 2033, fecha en la que se conmemorarán los dos mil años de la Redención.

Aunque ha recordado que esa efeméride excederá el mandato de la actual Junta Superior, ha reconocido que se trata de un acontecimiento de enorme trascendencia que, a su juicio, justificará la organización de alguna celebración extraordinaria.

Sin concretar qué formato debería adoptarse, ha considerado razonable que Sevilla impulse un gran acontecimiento cofrade, ya sea un Santo Entierro Grande, una procesión magna o incluso un Vía Crucis extraordinario, entendiendo que cualquier decisión deberá responder al significado del propio Jubileo.

Ha recordado que, si bien tradicionalmente las grandes conmemoraciones se vinculaban al Santo Entierro Grande, las experiencias más recientes han abierto la puerta a otras fórmulas igualmente válidas.

Rigor y seriedad para preservar el prestigio de Sevilla

José Roda ha concluido defendiendo que cualquier iniciativa extraordinaria deberá organizarse con la máxima seriedad, criterio y rigor, evitando actuaciones improvisadas.

Ha subrayado que Sevilla continúa siendo un referente internacional en el mundo de las hermandades y las cofradías, motivo por el que entiende que cualquier proyecto de gran envergadura debe prepararse cuidadosamente para mantener el prestigio de la ciudad.

Con ese planteamiento ha cerrado una entrevista en la que ha dibujado las principales líneas de su mandato, sustentadas en el diálogo permanente, la búsqueda de consensos, el fortalecimiento de la dimensión cultural del Consejo y la mejora continua de la organización de la Semana Santa, siempre desde la colaboración con las hermandades y el respeto a la identidad propia de cada corporación.