Carmen Bernal restaurará a María Santísima del Dulce Nombre de Málaga

María Santísima del Dulce Nombre de Málaga será retirada temporalmente del culto el próximo 20 de julio para someterse a una intervención de conservación y restauración destinada a garantizar su adecuada preservación y mantenimiento. La actuación fue aprobada en el Cabildo Extraordinario de Hermanos celebrado el pasado 18 de junio y cuenta ya con la autorización de la autoridad eclesiástica competente. Los trabajos serán ejecutados por la restauradora Carmen Bernal en el taller del autor de la imagen, Antonio Bernal Redondo, situados en Córdoba, garantizando así la protección del patrimonio devocional y artístico de la corporación durante el desarrollo de la intervención.

La Virgen regresará al culto con motivo de los cultos de septiembre

Durante el periodo que se prolonguen las labores, la Santísima Virgen permanecerá retirada del culto público y volverá a recibir veneración una vez concluida la intervención y comprobado el óptimo estado de conservación de la imagen. La previsión de la hermandad es que María Santísima del Dulce Nombre pueda reincorporarse al culto con motivo de los cultos en su honor previstos para el próximo mes de septiembre.

La Junta de Gobierno ha agradecido de antemano la comprensión de hermanos y devotos ante esta retirada temporal y los ha invitado a continuar encomendándose a la maternal intercesión de María Santísima del Dulce Nombre, acompañando mediante la oración el correcto desarrollo de los trabajos.

Una imagen realizada por Antonio Bernal Redondo

María Santísima del Dulce Nombre es una obra de Antonio Bernal Redondo, nacido en Córdoba en 2005, y constituye la segunda titular y la sexta imagen que el escultor realiza para la hermandad. La advocación del Dulce Nombre de María se vincula a la festividad litúrgica cristiana del 12 de septiembre, jornada en la que se conmemora el Nombre de María, madre de Jesucristo. María, cuyo nombre aparece en los Evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret, constituye así el centro de una advocación de profunda raigambre dentro de la tradición cristiana.

Una dolorosa de gran realismo y fuerza expresiva

La talla responde a la iconografía de la dolorosa y se caracteriza por un acusado realismo, una profunda expresión de sufrimiento, angustia y desconsuelo y, al mismo tiempo, una mirada marcada por la serenidad. La imagen, de 1,65 metros de altura y tamaño natural, destaca por su elevado naturalismo y por la fuerza expresiva con la que representa el dolor contenido a través de la ejecución de los gestos fisonómicos vinculados a este sentimiento.

A estos recursos se suman otros elementos característicos de la escultura barroca, como la incorporación de postizos, entre ellos las lágrimas y el pelo natural utilizado para el cabello. La policromía completa el conjunto y acentúa el carácter expresivo y dramático propio de una imagen concebida para la devoción y el culto procesional.

La obra resuelve asimismo la función de la imagen religiosa como medio destinado a acercar a los fieles al hecho que representa mediante una composición en la que el naturalismo, la expresividad y la capacidad de transmitir el sufrimiento se encuentran estrechamente vinculados. La intervención que ahora comienza tendrá como finalidad garantizar la conservación y adecuada preservación de esta imagen de especial relevancia devocional y artística para la hermandad.